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Así afecta la calidad del aire interior a tu salud y descanso

Mar Gómez

Mar Gómez

Habitualmente culpamos al calor y la mala ventilación de no poder descansar -especialmente en verano- pero la calidad del aire del hogar importa, y mucho.

Llegó el verano a nuestro país y con él las altas temperaturas que caracterizan a esta estación. Tanto de día como de noche el mercurio asciende para marcar cifras muy elevadas que pueden producir agotamiento, fatiga e incluso un peor descanso nocturno. Pero no solo el calor puede afectar a nuestra salud sino que una mala calidad del aire interior puede producirnos graves y peores consecuencias.

La calidad de aire o ambiente interior es uno de los factores de salud ambiental que tiene una mayor contribución a la carga de enfermedad. Según el informe “Medioambiente y salud” de la Agencia Europea de Medioambiente, las infecciones agudas del tracto respiratorio inferior atribuibles a la contaminación del aire interior van vinculadas al 4.6% de todas las muertes.

Y es que el hecho de llegar a nuestras viviendas puede darnos una sensación de falsa seguridad suponiendo que la contaminación se queda fuera y no nos afecta mientras que, en realidad, en el aire interior tenemos una mezcla de contaminantes procedentes de diferentes fuentes que inhalamos tanto fuera como dentro de los hogares. Teniendo en cuenta que cada ser humano respira del orden de 17.000-30.000 veces al día, inhalando unos 10.000 litros de aire al día, introducimos en nuestro cuerpo un potente enemigo: entre 5 y 50 millones de partículas contaminantes que llegan hasta nuestros pulmones pudiendo producir enfermedades respiratorias y muertes prematuras. 

¿Por qué la calidad del aire es tan importante?

A pesar de que, en los países desarrollados, la contaminación interior no es tan severa como pueda serlo en los países en vías de desarrollo —debido al escaso uso de combustibles fósiles en las viviendas— es un problema que puede producir problemas alérgicos, reacciones de hipersensibilidad, infecciones de las vías áreas y hasta cáncer de pulmón. Los productos de uso doméstico, ambientadores, plaguicidas, ambientes secos, mala ventilación y filtración, humo del tabaco y contaminación exterior son algunas de las causas que pueden empobrecer y perjudicar la calidad del aire del interior de nuestros hogares.

Fuente: Elaboración propia (eltiempo.es)

Teniendo en cuenta que, aproximadamente, un 90% de nuestro tiempo lo invertimos en actividades diarias tienen lugar en espacios cerrados y más de la mitad del aire que inhalamos en nuestra vida lo hacemos en nuestros hogares, parece lógico pensar que cuanto más puro y limpio sea este aire que respiremos mejor será nuestra salud. Y ya no es solo una cuestión de lógica si no que los datos hablan por sí solos demostrando que la mayoría de las enfermedades relacionadas con exposiciones ambientales vienen derivadas del aire que respiramos en el interior de las viviendas y edificios. 

Por ello, contar con elementos que nos ayuden a mejorar nuestra calidad de vida es fundamental, algo que cumplen de manera excepcional los purificadores Dyson Pure Cool, que utilizan sensores inteligentes para mostrar de forma automática y en tiempo real las partículas y gases dentro del hogar, convirtiendo lo invisible en visible. Gracias a su sistema de filtración de 360 grados completamente sellado permite capturar el 99.95% de los alérgenos y otras partículas microscópicas de hasta 0,1 micras.

"Pasamos unos 17 años de nuestra vida durmiendo, respirando el aire del interior de nuestros hogares"

El impacto en el descanso nocturno

Cuando dormimos nuestra piel transfiere calor al aire que nos rodea. Este se eleva debido a la flotabilidad que crea el penacho térmico humano lo cual transporta contaminantes cerca de la zona de respiración. Durante el sueño el cuerpo aumenta la temperatura superficial de nuestros colchones y junto con la sudoración propia de estas fechas del año aumenta la humedad de la cama. Ambos factores dan lugar a la aparición de condiciones óptimas para el desarrollo del polvo y ácaros. A todo ello se le suma que nuestras habitaciones tienen peor ventilación que otras habitaciones ya que la mayoría cerramos nuestras puertas y/o ventanas para conciliar el sueño, encendiendo el aire acondicionado en los meses estivales.

Los estudios revelan que una mala calidad de aire interior puede producir varios trastornos del sueño como por ejemplo una disminución de la eficiencia del sueño —el porcentaje de tiempo en la cama en el que estamos durmiendo—, la capacidad de iniciar y mantener el sueño o la somnolencia