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Dime dónde vives y te diré dónde recoger setas

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La situación actual hace que disfrutar de la naturaleza sea, siempre que la legislación lo permita, una prioridad para nuestro bienestar. Con la bajada de temperaturas y el aumento de las precipitaciones propias de otoño, nuestros bosques se tiñen de encanto y dan la bienvenida a una de las grandes citas de esta estación: la recogida de setas.

El micoturismo lleva unos cuantos años triunfando en nuestro país. El norte de España, por su clima y biodiversidad, tiene auténticos tesoros para recoger setas, no obstante, hay muchos más repartidos por toda la geografía. Te dejamos una selección. Apunta porque seguro que tienes uno mucho más cerca de lo que crees.

País Vasco y Navarra

Los hongos más típicos y populares de estas dos regiones son el Boletus Edulis, Pinícola y Negro, tres variedades muy bien valoradas entre los amantes de las setas. Las mejores zonas para encontrarlos son El Parque Natural de Gorbea (Vizkaya), la sierra de Aralar (Navarra), el Parque Natural de Peñas de Aia (Guipuzkoa). Aunque no es necesario tener un permiso para su recolección, el Gobierno Vasco, por ejemplo, ha establecido un máximo de dos kilos por persona al día. 

Parque Natural de Gorbea. Autor: Eleder JH (Flickr)

Castilla y León

Esta región es uno de los territorios más importantes del mundo en cuanto a recursos micológicos. Concretamente, hay más de 150 variedades diferentes de hongos en los pinares de los municipios de Navaleno y San Leonardo de Yaguë.

Además, es una región perfecta si eres principiante en el mundo de las setas, ya que posee un Centro Micológico en el que aprender las nociones principales. Para la recolección es necesaria la obtención de un permiso que habilite al recolector.

Autor: jacilluch (Flickr)

Cataluña

En Berguedà estos hongos tienen especial importancia, tal es así que se considera la comarca setera catalana por excelencia. En unos de sus municipios, Montmajor, encontrarás el único museo de arte donde la seta es protagonista, uno de los puntos más valorados y visitados de esta comunidad. Los conocidos “ceps”, “camagrocs”, “revellons” o níscalos son los que predominan en los bosques catalanes. También, cerca de Barcelona, podemos visitar el macizo de Montseny, un lugar donde encontrar algunos hongos y pasar un buen rato en familia.

Bosque en Berguedá. Autor: Wildlife and Nature Photos!, Flickr

Extremadura

A pesar de ser una comunidad en la que no faltan espacios únicos donde realizar una búsqueda de setas ya que posee numerosos lugares como Las Villuercas, Sierra de Gata o la comarca de La Vera, nuestra recomendación es ir al Valle de Ambroz, donde el otoño se hace notar en los bosques de castaños y nos regala magníficas setas como son los níscalos, amanita cesárea y boletus aereus. 

Autor: Jexweber.fotos (Flickr)
Autor: RamónP (Flickr)

Andalucía

Ofrece numerosos lugares para los amantes de las setas. Una serie de paraísos en los que disfrutar de micoturismo como el Parque Nacional de Cazorla, en Jaén, que ofrece numerosos hongos a los buscadores, destacando entre ellos los níscalos, cardos cucos, las cagarrias, las setas de chopo o las barbudas. Especial mención tiene el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, en Málaga, en el que se pueden encontrar más de 400 especies, entre las que destacan la Seta de Cardo Pleutorus Eryngii y la Amanita Caesarea.

¿Qué setas son comestibles?

La recogida de setas puede ser una actividad muy divertida pero es de crítico que antes de recoger y consumir estos hongos identifiquemos cuáles son comestibles. En nuestro país tenemos una gran variedad, los más populares y conocidos son:

  • Champiñón Silvestre: presenta un sombrero de color blanco que tiende hacia un tono grisáceo o rosado y con un tamaño que varía entre los 3 y 12 cm de diámetro. Sus láminas son de un color blanco rosáceo que evoluciona hasta un tono marrón oscuro y luego a negro. 
  • Níscalo: reconocible por su sombrero convexo, quebradizo y carnoso que puede llegar a tener hasta 15 cm de diámetro. Presenta un color anaranjado-rojizo y, a medida que madura, aparecen algunas manchas verdes.
  • Boletus Edulis: se caracteriza por un color de tono blanquecino cuando es joven que se acaba convirtiendo en un tono marrón a medida que envejece. Además un rasgo que la diferencia del resto de setas es su cutícula viscosa y húmeda.
  • Seta de Cardo: pequeña, con el sombrero convexo y el borde enrollado. Puede medir hasta 9 cm de diámetro y su color es crema o marrón. Las láminas son apretadas y delgadas, de color blanco crema.
  • Rebozuelo: es fácil de reconocer por su sombrero en forma de embudo y su color amarillento.
  • Oronja: de sombrero bastante grande con un diámetro que varía entre los 8 y 25 cm y de color anaranjado que tiende en ocasiones hacia un tono amarillento. Sus láminas son numerosas, anchas y de color amarillo pálido que evoluciona hasta un amarillo dorado