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Invierno con sabor a mar: arroz caldoso con bogavante

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Han sido semanas de tiempo desapacible pero con esta joya de nuestra gastronomía podrás crear una comida perfecta y viajar al mar sin moverte de casa.

Lluvia. Frío. Y hasta nieve. Han sido semanas inestables en muchos rincones de nuestra geografía. ¿Necesitas nuevas ideas para cocinar en casa? ¿Quieres sorprender un fin de semana con un plato rico y saludable? El arroz caldoso es una opción que siempre tiene adeptos, y con el de bogavante, puedes convertirte en el chef estrella de la casa.

Un plato que nos transporta al mar. Un arroz lleno de matrices cuyos jugos conseguirán obtener un guiso excepcional. ¿Te crees incapaz de sacarle partido a este plato? Sigue las instrucciones y déjate llevar por los aromas de este Arroz Caldoso con Bogavante, tu nuevo indispensable en la cocina.

Ingredientes

  • 300 g de Arroz SOS Especial Caldosos y Melosos
  • 1’2 l de caldo de pescado aprox.
  • 1 bogavante de 1 kg aprox.
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 tomate maduro
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de pimentón
  • 60 ml de brandy
  • 3 cucharaditas de salsa de tomate casero
  • 2 ñoras tostadas
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Perejil fresco
  • Azafrán

ELABORACIÓN

1. Preparamos las verduras. Escaldamos los tomates para poder pelarlos, pelamos, despepitamos y troceamos muy menudo los tomates. Pelamos y picamos la cebolla muy menuda. Reservamos ambas verduras picadas.

2. Ponemos en un cazo 7 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio y pochamos las verduras hasta que estén medio hechas.

3. Aprovechamos mientras tanto para machacar en un mortero las ñoras sin semillas ni pedúnculo junto con los dientes de ajo pelados y un pellizco de sal. Debe quedar una pasta que debemos añadir a la cebolla, cuando esta se haya vuelto transparente y empiece a asomar un ligero tono dorado. Al poco tiempo, añadimos el pimentón y unas briznas de azafrán al gusto. Dejamos tostar los ingredientes a fuego bajo unos cuantos segundos sin que llegue a quemarse el pimentón y añadimos inmediatamente el tomate picado.

4. Subimos el fuego a potencia media-alta y dejamos que reduzca la mezcla hasta que tengas una salsa ligeramente espesa. Regamos con el brandy, apagamos la campana si la tenías encendida y flambeamos a fuego fuerte. Dejamos reducir hasta que se evapore el alcohol, y cuando se haya apagado retiramos el recipiente del fuego.

 

5. En otro fuego calentamos el caldo de pescado en un cazo, y en otro fuego ponemos otra cazuela u olla y calentamos a fuego medio-alto unas 4 cucharadas de aceite de oliva. Troceamos en vivo los bogavantes, cortando las cabezas por la mitad, separando las pinzas y cortando los cuerpos en medallones. Añadimos el bogavante troceado a la olla y cuando dore sacamos los trozos de bogavante del recipiente y reservamos fuera del fuego.

6. En la cazuela una vez colocados los bogavantes, añadimos el arroz, dejamos que los granos se tuesten ligeramente removiendo para que no se queme. Añadimos la salsa de tomate, removemos para que los ingredientes se integren y mojamos el conjunto con el caldo hirviendo. Añadimos sal al gusto y bajamos el fuego a potencia media-baja.

7. Minutos después, añadimos los trozos de bogavante y dejamos cocinar todo junto durante unos 15-17 minutos aproximadamente hasta que el grano esté en su punto. Apagamos el fuego y dejamos reposar 5 minutos.

8. Comprobamos el espesor y si este plato te gusta más caldoso, añadimos un poco más de caldo.

9. Comprobamos la sal y rectificamos si es necesario, espolvoreamos con perejil fresco recién picado, y servimos inmediatamente.

Curiosidad ‘Meteo’ sobre el arroz

Una de las cosas que debemos tener en cuenta cuando cocinamos el arroz es el punto de ebullición del agua, que varía con la altitud. Cuanto más alto estemos, más rápidamente vamos a alcanzarlo y se estima que por cada 300 metros que aumente la altitud, el punto de ebullición bajará aproximadamente 1ºC.

¿Por qué? A medida que ascendemos en la atmósfera disminuye la presión de los gases presentes en ella y a medida que disminuye la presión, la temperatura es menor y el líquido necesita más tiempo de cocción. Así, cuando estemos al nivel del mar nuestra paella se cocinará antes que en lo alto de una montaña.