2025 deja un registro inédito de auroras en latitudes árticas y australes
Las auroras de 2025 dejaron imágenes irrepetibles y trenes panorámicos que reinventan la forma de contemplar la luz del Ártico.
María Rivas
La actividad geomagnética registrada en 2025 ha generado un volumen de imágenes y observaciones poco habitual.
Con un ciclo solar aún en una fase muy activa, las auroras boreales y australes se extendieron a latitudes menos frecuentes y ofrecieron escenas que abarcaron Islandia, Noruega, Finlandia, Groenlandia, Australia y Nueva Zelanda.
La nueva edición del Northern Lights Photographer of the Year, publicada por Capture the Atlas, reúne 25 fotografías que ilustran la magnitud del fenómeno a lo largo del año.
Las imágenes seleccionadas reflejan coronas aurorales, reflejos efímeros sobre pozas heladas, formaciones de nubes iluminadas con un verde intenso y bosques nevados que actuaron como escenarios naturales.
Algunos autores relataron cómo cielos que parecían totalmente cubiertos se abrieron durante apenas unos minutos, permitiendo capturas que no volverán a repetirse. En Suecia, la coincidencia entre la aurora y el cometa C/2025 A6 dio lugar a una escena singular que destacó entre las más comentadas del año.
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Cuando la noche se convierte en territorio de viaje
El creciente interés por el fenómeno ha impulsado nuevas propuestas vinculadas al turismo científico. En Noruega, el Midnight Aurora Route incorporó vagones acristalados y sistemas de seguimiento de actividad solar en tiempo real, convirtiéndose en un observatorio móvil durante los meses de invierno. El itinerario incluye una parada en la estación remota de Katterat, utilizada como mirador natural y punto de divulgación.
Finlandia reforzó su oferta con el Santa Expreso, un servicio nocturno que cruza el círculo polar ártico y dispone de cabinas privadas orientadas a quienes buscan comodidad sin renunciar a la observación del cielo.
Ambas rutas se han diseñado para facilitar el acceso a un fenómeno imprevisible, condicionado por la meteorología y por la variabilidad del viento solar, pero capaz de transformar cualquier noche ártica en una experiencia memorable.