2026 apunta a menos huracanes en el Atlántico pero el riesgo de devastación sigue intacto
Las predicciones apuntan a que esta temporada se formaran 13 ciclones con nombre de los cuales 6 serán hurcanes y 2 serán muy intensos
Mario Picazo
Después de varias temporadas más activas, todo apunta a que la temporada de huracanes de este 2026 en el Atlántico podría ser menos activa de lo habitual. Los expertos de la Universidad Estatal de Colorado anticipan una campaña que se quedaría solo ligeramente por debajo de la media.
Los primeros cálculos hablan de un total estimado de 13 tormentas con nombre, 6 huracanes y 2 huracanes mayores (categoría 3 o superior). Son cifras que se sitúan por debajo de los valores habituales registrados en el periodo climático de referencia. El promedio ronda las 14,4 tormentas con nombre, 7,2 huracanes y 3 huracanes mayores.

Comparación con un año normal y las temporadas recientes
Si comparamos estos datos con lo que suele ser una temporada normal, la diferencia es clara. En un año típico se registran alrededor de 14 tormentas, 7 huracanes y 3 huracanes intensos, mientras que en 2026 se espera una actividad ligeramente inferior.
El pronóstico para este 2026 no está lejos de la temporada del 2025, cuando se contabilizaron 13 tormentas con nombre, 5 huracanes y hasta 4 huracanes mayores. Por eso los expertos apuntan que una temporada con menos tormentas no necesariamente implica menor intensidad en algunos episodios.
El papel clave de El Niño en la previsión
La evolución del fenómeno de El Niño este 2026 es uno de los factores determinantes de la previsión de la temporada de huracanes. Todos los modelos climáticos apuntan a que este patrón podría desarrollarse durante los próximos meses e incluso alcanzar cierta intensidad durante parte de la temporada, especialmente ya en su recta final.
La presencia de El Niño suele aumentar la cizalladura vertical del viento en el Atlántico tropical, lo que dificulta la formación y organización de ciclones. Este es uno de los principales motivos por los que se espera una actividad más contenida en 2026, aunque habrá que ver si la formación de El Niño sigue las predicciones que conocemos a estas alturas del año.

Temperaturas del océano y otros factores atmosféricos
Pese a depender de la influencia de El Niño, la formación de huracanes también está condicionada por el estado del océano Atlántico. Las temperaturas superficiales del mar se encuentran por encima de lo normal en el Atlántico tropical occidental, mientras que son ligeramente inferiores a la media en el Atlántico central y oriental.
Este patrón térmico puede acabar limitando hasta cierto punto la actividad ciclónica en la región, aunque no elimina el riesgo de que se desarrollen sistemas intensos si las condiciones locales lo permiten. La incursión de aire seco y polvoriento del interior de África también es otro factor a tener en cuenta, ya que reduce la formación de ciclones tropicales.
Probabilidad de impacto en tierra: cifras a tener en cuenta
Aparte del número de tormentas que se acaben formando, uno de los datos más relevantes es la probabilidad de impacto en zonas habitadas. Por ejemplo, para Estados Unidos, esta temporada de 2026, la probabilidad de que un gran huracán toque tierra es del 32%, frente al 43% habitual.
Por regiones, los números varían, y, por ejemplo, esa probabilidad se sitúa cerca del 15% en la costa este, frente al 21% medio. Es del 20% en la costa del Golfo de México, frente al 27% habitual. Son cifras más bajas de lo normal, pero siguen reflejando un riesgo significativo que no hay que obviar.

Una temporada más tranquila, pero no exenta de peligro
El escenario es más tranquilo que otros años de gran actividad, como puede ocurrir con la presencia de La Niña. Pero hay un mensaje clave al que se suele hacer referencia. Basta un solo huracán para convertir la temporada en devastadora en una región concreta.
Las previsiones realizadas en primavera tienen un mayor grado de incertidumbre, ya que las condiciones atmosféricas y oceánicas pueden evolucionar de forma notable antes del pico de actividad. El máximo suele ser entre agosto y octubre, y septiembre suele ser especialmente activo.
Por qué estas previsiones importan también en España
Aunque los huracanes rara vez afectan directamente a España, su influencia puede sentirse de forma indirecta. Lo hemos vivido ya en este siglo con la presencia de algunas tormentas tropicales como Delta, Vince o Leslie pasando cerca de nuestras costas.
En ocasiones, los restos de ciclones tropicales o sistemas híbridos pueden alcanzar el entorno del Atlántico oriental. Cuando eso ocurre, favorecen episodios de lluvias intensas o situaciones de inestabilidad, especialmente en el suroeste peninsular o el Mediterráneo.
Además, el comportamiento de la temporada atlántica está conectado con patrones atmosféricos globales que también condicionan el tiempo en Europa.

Diferentes miradas sobre la temporada 2026
Aunque la previsión apunta a una temporada ligeramente por debajo de la media, los diferentes centros meteorológicos internacionales suelen publicar sus propios escenarios, lo que permite tener una visión más completa.
En general, los modelos coinciden en un patrón dominado por la posible presencia de El Niño, lo que tiende a frenar la actividad ciclónica en el Atlántico. Sin embargo, existen matices entre previsiones en función de cómo evolucionen las temperaturas del océano y la atmósfera en los próximos meses.
Algunos centros tienden a hacer estimaciones más conservadoras, más parecidas a la media climática, mientras que otros apuntan a una reducción más clara en el número de tormentas. En lo que sí hay mayor consenso es en que, independientemente del número total de sistemas, el riesgo de huracanes intensos sigue presente debido al calor acumulado en los océanos.