850 millones experimentarán sequía severa a final de siglo

Las proyecciones de futura sequía realizadas hasta la fecha subestimaban de manera significativa lo que podría llegar en las próximas décadas

Mario Picazo

La sequía y la escasez de agua en algunas regiones siguen siendo uno de los problemas que más preocupa a la comunidad científica que estudia el Cambio Climático. En un reciente estudio se proyecta que para el año 2100, aproximadamente 850 millones de personas experimentarán escasez de agua significativa debido a la disminución de la escorrentía fluvial y a temporadas hídricas más cortas. 

Esta estimación se basa en los cálculos realizados por un equipo de expertos de Northeastern University en Estados Unidos. Usando modelos avanzados del sistema terrestre (CMIP6), han conseguido simular con mayor precisión componentes como el suelo, el hielo y la hidrología. Con ello generan pronósticos regionales más precisos que los obtenidos con modelos anteriores.

Un número de afectados cada vez más elevado

Los ¨afectados por la escasez de agua¨ son aquellas personas que viven en cuencas fluviales donde la escorrentía anual disminuye sustancialmente, lo que reduce la cantidad de agua disponible para uso humano, agrícola y ecológico.

El dato es realmente preocupante porque hablar de 850 millones de personas es más del triple de lo que se estimaba previamente cuando para realizar estos cálculos se utilizaban generaciones de modelos anteriores como el CMIP5. De hecho, en escenarios con emisiones de carbono más bajas, el número proyectado de personas afectadas podría disminuir a alrededor de 500 millones.

Las proyecciones para finales de siglo sugieren que una mayor población correrá el riesgo de sufrir deficiencia de agua. Crédito: npj Climate and Atmospheric Science (2025).

¿Cuántos y donde se enfrentan a escasez de agua?

Actualmente, aproximadamente la mitad de la población mundial, unos 4000 millones de personas enfrenta una escasez de agua severa durante al menos un mes al año, lo que significa que su consumo de agua duplica o supera la reposición anual.

Mil millones de personas padecen actualmente escasez severa durante la mitad del año, y alrededor de 500 millones viven con esta condición durante todo el año, especialmente en países como India, Pakistán, Egipto, Yemen, Libia y otros.

Para el año 2050 ya se estima que entorno a 5,000 millones de habitantes viviráne en condiciones de sequía severa

En el año 2050, se estima que entre 4800 y 5700 millones de personas residirán en regiones con escasez de agua al menos un mes al año, frente a los 3600 millones actuales. Ese aumento que en el peor de los casos casi podría duplicar la cifra actual puede traer serios problemas para la subsistencia de millones.

Una cifra que aumenta respecto a pasados estudios

Los expertos se han llevado una sorpresa al ver que el dato de impacto de escasez de agua aumenta tanto respecto a pasadas predicciones. La razón principal que que las proyecciones anteriores se centraban en la escasez estacional general basada en la demanda de agua y las precipitaciones. No se alisaban específicamente los impactos de la disminución de la escorrentía fluvial. 

El nuevo estudio dirigido por la Northeastern University analiza los cambios en la escorrentía hidrológica utilizando modelos climáticos de mayor resolución, lo que expone las vulnerabilidades en las principales cuencas fluviales vinculadas a los cambios climáticos y de la tierra. Con esta nueva metodología se identifica un subconjunto de población más pequeño, pero altamente estresado de 850 millones.

Factores que están detrás del aumento de la sequía

Detrás del constante aumento de la escasez de recursos hídricos en muchas zonas del mundo hay una serie de factores muy marcados que destacan sobre otros. 

-El Cambio Climático intensifica las sequías y reduce el deshielo y las precipitaciones en cuencas críticas, modificando los patrones de escorrentía.

-El rápido crecimiento demográfico, especialmente en las regiones del Sur Global con estrés hídrico, aumenta la demanda.

-El desarrollo económico, la urbanización y la contaminación degradan tanto la calidad como la cantidad del agua.

-Al mismo tiempo, los acuíferos costeros se enfrentan a la intrusión de agua salada y las tierras áridas se expanden, lo que expone a más personas a la escasez crónica de agua.

La sequía se hace fuerte en muchos rincones del planeta donde la adaptacion es casi imposible y muy necessaria. fuente: Unsplash

El impacto y las consecuencias de disponer de menos agua

Las comunidades afectadas corren el riesgo de sufrir inseguridad alimentaria, problemas de salud y migración forzada, especialmente en regiones que dependen de la agricultura fluvial. Las agencias de la ONU llevan tiempo advirtiendo que el estrés hídrico aumenta las probabilidades de conflicto y desplazamiento.

Para 2030, hasta 700 millones de personas podrían verse desplazadas debido a la intensa escasez de agua. La carga recae a menudo sobre las mujeres y las niñas, que pasan horas buscando agua, lo que dificulta su educación y participación económica. 

Como es habitual con otros impactos climáticos relacionados con la actividad humana, los países pobres son los más vulnerables a estos episodios más secos

Adaptación urgente y mitigación de fondo

Parece que últimamente la palabra adaptación gana enteros respecto a la de mitigación, aunque debería ser al revés. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los peores cambios hidrológicos debería ser la prioridad. Sabemos lo importante que es limitar el calentamiento a 1,5 °C para reducir el número de personas afectadas de unos 850 millones a unos 500 millones.

Por otra parte, hay que implementar la gestión integrada de los recursos hídricos y la conservación de los ecosistemas, junto a la reutilización de aguas residuales, desalinización y una mejor distribución entre sectores.

Adoptar la agricultura basada en la naturaleza con rotación de cultivos, captación de agua de lluvia y una gestión regenerativa del suelo. Son prácticas que pueden servir para mejorar la recarga y reducir la demanda de riego.

Finalmente, no hay que olvidar las prácticas políticas equitativas de acceso al agua. Así se puede garantizar que los grupos vulnerables no se queden atrás, fomentando precios justos y límites de uso para reducir la desigualdad.