Alerta en el Mediterráneo por este peligroso pez capaz de arrancar dedos
El pez sapo plateado invade el Adriático: depredador exótico, tóxico y voraz, ya considerado uno de los más peligrosos del Mediterráneo.
Pablo Ramos
La aparición del pez sapo plateado en las costas del mar Adriático ha encendido las alarmas entre la comunidad científica. Se trata de una especie altamente invasiva, conocida tanto por su voracidad extrema como por su toxicidad letal. Su mordedura, de una fuerza inusitada, puede amputar los dedos de una persona, lo que le confiere una peligrosidad excepcional.
Este ejemplar marino, cuyo nombre científico es Lagocephalus sceleratus, había sido detectado de forma reiterada en el Mediterráneo oriental desde el año 2003, pero no fue hasta 2024 cuando se confirmó su expansión hacia las aguas del Adriático.
El hallazgo más reciente —registrado en la costa de Croacia— marca el punto más septentrional de su presencia en la región. Así lo ha documentado la revista Acta Ichthyologica et Piscatoria, que subraya su capacidad para colonizar nuevos territorios con rapidez inusitada:
Una amenaza llegada del Índico que cruza el Canal de Suez
Originario del océano Índico y el Pacífico occidental, el pez sapo plateado ha llegado al Mediterráneo a través de una vía ya habitual en la expansión de especies foráneas: el Canal de Suez. Este corredor artificial ha permitido que multitud de especies exóticas encuentren su camino hacia aguas europeas, favorecidas además por el incremento sostenido de las temperaturas marinas.
Con una longitud que puede oscilar entre 40 y 70 centímetros y un peso de hasta dos kilogramos, este pez exhibe una morfología peculiar. Su dorso sin escamas muestra un tono gris plateado, mientras que el vientre presenta una coloración blanquecina. La boca, redondeada y poderosa, está equipada con mandíbulas que recuerdan a un pico de loro, capaces de ejercer una presión considerable.
Una de las especies más destructivas del mar Mediterráneo
No es casual que la Unión Europea lo haya incluido en la lista de especies exóticas más perjudiciales para el ecosistema marino regional. La amenaza que representa va más allá de lo biológico: también plantea serios problemas económicos para la pesca artesanal y comercial.
En aguas de Chipre, donde su proliferación ha sido más agresiva, los daños ya son cuantificables. La reducción acelerada de peces y moluscos autóctonos, la destrucción de redes y el deterioro de los artes de pesca tradicionales suponen un revés para el sector.
«La expansión incontrolada del pez globo está generando consecuencias devastadoras. Dado que su comercialización es escasa o nula, las soluciones deben surgir fuera del circuito comercial convencional», señalan fuentes comunitarias.
Mordedura capaz de mutilar y toxina letal
Más allá de su impacto ecológico y económico, este depredador representa un riesgo directo para la integridad física y la salud humana. Su mordedura, extremadamente potente, ha sido comparada con la de herramientas de corte profesional. Casos documentados de ataques han terminado con amputaciones de dedos al mínimo contacto.
Pero es su toxicidad lo que más preocupa a los expertos. El pez sapo plateado contiene tetrodotoxina, una sustancia neurotóxica 100 veces más potente que el cianuro, presente en sus órganos internos, piel y vísceras. La ingesta de cantidades mínimas —apenas unos miligramos— puede provocar desde náuseas y parálisis muscular hasta fallos respiratorios y muerte por asfixia.
A pesar de su aspecto poco llamativo, este pez representa uno de los riesgos emergentes más serios de las últimas décadas en los ecosistemas marinos del sur de Europa. Su adaptabilidad, unida a la falta de depredadores naturales en estas aguas, convierte su control en un desafío de primer orden para la conservación marina y la salud pública.
