Ardillas «vapeando» en Londres: lo que parece viral esconde un problema ambiental

El olor dulce de los cigarrillos electrónicos está atrayendo a ardillas. Detrás del vídeo viral emerge un problema ambiental en expansión.

María Rivas

No es una escena habitual. Tampoco debería serlo. Una ardilla sujetando un cigarrillo electrónico o vaper entre sus patas, mordiéndolo como si fuera comida. Ocurre en el sur de Londres. Y no es un caso aislado.

Las imágenes, difundidas en redes sociales, han abierto un debate incómodo. Porque detrás del gesto hay algo más que curiosidad animal: hay residuos, hay química… y hay un problema creciente que empieza a afectar a la fauna urbana.

El engaño del olor dulce que está alterando su comportamiento

La clave está en el aroma. Los cigarrillos electrónicos incorporan sabores afrutados y dulces, diseñados para atraer al consumidor. Pero ese mismo estímulo funciona también en animales como las ardillas.

Lo que perciben no es un dispositivo electrónico. Es comida. Ese error es el punto de partida. A partir de ahí, todo se complica.

Al morderlos, estos animales pueden entrar en contacto con nicotina, aditivos químicos y fragmentos de plástico que no forman parte de su entorno natural. Un impacto silencioso. Difícil de cuantificar. Pero cada vez más frecuente.

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No es un caso puntual: millones de dispositivos acaban en el entorno

El problema no empieza en la ardilla. Empieza mucho antes. En el suelo. Los vapeadores desechables se han multiplicado en los últimos años.

Sólo en algunos países europeos, su consumo alcanza cifras de millones cada semana. En España, se estima que se venden entre medio millón y un millón semanalmente. Y la mayoría no se reciclan. Estos dispositivos combinan plásticos, baterías, circuitos electrónicos y líquidos químicos.

No están diseñados para desmontarse ni para gestionarse fácilmente como residuo. El resultado es previsible: terminan en papeleras, en vertederos… o directamente en calles, parques y zonas naturales. Ahí es donde entran en escena los animales.

Fuente: Banco de imágenes Canva

Un riesgo que va más allá de las ardillas

Desde la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (RSPCA) advierten que este tipo de situaciones son solo la parte visible. Lo que se ve en un vídeo viral podría ser, en realidad, una pequeña muestra de un problema mucho más amplio.

Se han documentado casos en aves. También en mascotas. Algunos con consecuencias graves. La combinación de residuos electrónicos, sustancias químicas y abandono masivo está generando un nuevo tipo de amenaza. No siempre evidente. No siempre inmediata.

Pero constante. Y creciente. Porque mientras el consumo de estos dispositivos sigue aumentando, su rastro también lo hace. Y en ese rastro, cada vez con más frecuencia, aparece la fauna.