Así va a disparar la IA el consumo de agua y electricidad
La IA ayuda a automatizar tareas, analizar grandes volúmenes de datos y tomar decisiones pero requiere grandes cantidades de agua y energia que podria aumentar un 20% para 2030
Mario Picazo
Durante los próximos años, la Inteligencia Artificial (IA) va a demandar importantes y crecientes cantidades de energía y agua a nivel global.
Esa demanda irá aumentando con el paso del tiempo principalmente debido al rápido aumento en el uso de grandes centros de datos donde se realizan millones de cálculos. Solo en el sector de la meteorologia e investigacion climática, la demanda crece como la espuma.
Hoy en día, estos centros requieren enormes cantidades de electricidad para alimentar los servidores que entrenan y ejecutan modelos de IA. El volumen de agua es otro elemento fundamental, ya que mantiene refrigerados los servidores.
Por eso, los expertos advierten que este fenómeno podría tener un impacto ambiental considerable si no se compensa con mejoras en eficiencia y con el uso de energías limpias.
Elevado consumo de energía con la demanda de más IA
Actualmente, los centros de datos consumen entre el 1 % y el 1.3 % de toda la electricidad mundial, pero se estima que esta cifra podría duplicarse o incluso triplicarse para el año 2030, impulsada por el auge de la IA. Ya se han elaborado varios informes al respecto para advertir sobre la necesidad de actuar ante un problema que parece inminente.
Deloitte y la Agencia Internacional de Energía (IEA) sugieren que el consumo global de electricidad por parte de los centros de datos podría pasar de unos 500 TWh en 2025 a entre 1.000 y 1.500 TWh en 2030. Algunos análisis más agresivos llegan a prever que, si el crecimiento de la IA continúa al ritmo actual, la demanda de energía de los centros de datos podría representar hasta un 20 % del consumo eléctrico global a finales de la década.
Actualmente los centros de datos consumen entre el 1 % y el 1.3 % de toda la electricidad mundial pero la IA podría aumentar ese dato hasta el 20%
Sin embargo, otros escenarios más moderados, como los del MIT o la consultora DNV, estiman que, incluso con el fuerte aumento de la IA, el total se mantendría en torno al 3 % del consumo global hacia 2040, gracias a mejoras en eficiencia y al uso de fuentes renovables.
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Más agua para refrigerar la IA
El consumo de agua también será uno de los retos a los que se enfrenta la IA. Los centros de datos utilizan agua tanto directa como indirectamente. De manera directa, para la refrigeración de los equipos mediante sistemas evaporativos o de enfriamiento líquido.
De forma indirecta, porque buena parte de la electricidad que consumen proviene de centrales térmicas que también utilizan agua para sus procesos de enfriamiento.
En promedio, se calcula que por cada kilovatio-hora de energía utilizada en un centro de datos se requieren unos dos litros de agua. Por ejemplo, en 2023 los centros de datos de Estados Unidos consumieron directamente unos 66.000 millones de litros de agua, mientras que a nivel global el total supera los 500.000 millones de litros al año.
La Agencia Internacional de Energía estima que esta cifra podría duplicarse para 2030, alcanzando entre 1.000.000 y 1.200.000 millones de litros. Otros estudios, como el publicado por un equipo de expertos de la Universidad de Illinois, calculan que el uso global de agua asociado específicamente a la IA podría situarse entre 4.200 y 6.600 millones de metros cúbicos anuales para 2027.
Las cifras son astronómicas, sobre todo teniendo en cuenta que muchas zonas del planeta se enfrentan cada vez a condiciones más extremas de calor y sequía. Por eso, para muchos, lo más preocupante no es solo el volumen total de agua que será necesaria, sino la localización geográfica del consumo.
La ubicación geográfica de los centros de datos es fundamental
Una buena parte de los nuevos centros de datos se instala en regiones con estrés hídrico, como el oeste de Estados Unidos, España, los Países Bajos o algunas regiones de Asia. En estas zonas, la competencia por el agua entre el sector tecnológico, la agricultura y el consumo humano puede intensificarse.
De hecho, se estima que más del 80 % del uso de agua relacionado con la IA es indirecto y depende de la producción eléctrica, por lo que la descarbonización del sistema energético será clave para reducir el impacto hídrico. Por eso, la IA tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los sectores de mayor consumo energético e hídrico a nivel global.
Para 2030, su huella eléctrica podría situarse entre 1.000 y 1.500 TWh anuales, algo así como el consumo combinado de países como Japón o Alemania. Al mismo tiempo, su demanda de agua podría superar los 5.000 millones de metros cúbicos al año, de ahí el gran desafío al que se enfrenta el mundo.
Aún existe bastante incertidumbre sobre cuánto aumentará este consumo, pero más aún sobre cómo se gestionará. La eficiencia de los chips, los avances en refrigeración sin agua, la reutilización del calor y el uso de energías renovables serán factores decisivos para mitigar el impacto ambiental del crecimiento de la IA durante la próxima década.
