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Corona solar

Cuando se produce un eclipse total de Sol, pasa algo que parece magia. La Luna se coloca justo delante del Sol, tapando a este toda su luz. Es en ese justo momento cuando, alrededor, aparece como un brillo suave, una especie de halo que se abre en todas las direcciones.

No es un truco ni algo que ocurra solo ese día. Esa luz se llama corona solar y está siempre presente. Lo que pasa es que normalmente no la vemos porque el Sol brilla tanto que la esconde.

Qué es la corona solar (explicado como para un niño)

Imagina que el Sol tiene una especie de “aire” que lo rodear, como la Tierra tiene su cielo. Pues eso sería la corona solar, la parte más exterior del Sol.

Pero no es como una capa dura ni como una piel. Es más bien como una nube muy, muy fina que se va haciendo cada vez más débil hasta perderse en el espacio.

Esa nube está compuesta de algo llamado plasma. Se podría asemejar a un gas muy caliente en el que está todo tan agitado que las partículas se mueven de un lado para otro, como si estuvieran corriendo en todas direcciones.

Una capa casi invisible

Aquí viene lo curioso.

A pesar de las grandes dimensiones que posee la corona, tiene poquísima materia. Mucho menos que el aire que respiramos. Es como si fuera una niebla tan escasa que es casi inexistente.

Por eso casi no la percibimos con la vista. Está ahí, rodeando al Sol, pero su luz es tan débil que queda completamente escondida por el brillo fuerte de la superficie de esta estrella.

Solo cuando la Luna tapa esa luz —como en un eclipse— podemos verla aparecer, suave y brillante, como un halo alrededor del Sol. Es una zona donde pasan muchas cosas: movimientos, explosiones, cambios constantes.

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El gran misterio: por qué está tan caliente

Ahora viene la parte que más desconcierta.

La superficie del Sol está a unos 5.500 grados. Ya es muchísimo. Pero la corona, que está más lejos, alcanza temperaturas de millones de grados.

Sí, millones.

Si lo pensamos con un ejemplo sencillo: sería como alejarte de una hoguera… y que, en lugar de hacer más frío, empieces a notar más calor. No tiene sentido. Pero en el Sol ocurre.

Esto se conoce como el misterio del calentamiento coronal, y todavía no está del todo resuelto.

Los científicos afirman que tiene que ver con el campo magnético del Sol, que al ser tan potente cambia constantemente. Ese “tirón” magnético podría estar moviendo energía hacia fuera y calentando esa zona.

También se habla de pequeñas explosiones invisibles o de ondas que transportan energía. Pero, en realidad, no hay una única explicación clara.

De ahí sale el “viento” del Sol

La corona no solo está ahí flotando. Desde ella salen cosas.

Una de las más importantes es el viento solar, que no es aire como tal, sino un flujo de partículas que viajan por el espacio a gran velocidad.

Ese viento llega hasta la Tierra.

Y cuando choca con nuestro campo magnético, produce fenómenos como las conocidas auroras, esas luces verdes y violetas observables desde los cielos polares

Cuando el Sol se “revuelve”: explosiones enormes

A veces, la cosa se pone más intensa.

Desde la corona pueden salir grandes explosiones llamadas eyecciones de masa coronal. Son como enormes nubes de partículas que el Sol lanza al espacio.

Si una de esas va en dirección a la Tierra, puede provocar problemas: fallos en los satélites, interferencias en GPS o incluso cortes eléctricos en casos muy extremos.

Por eso se estudia tanto la corona. No es solo algo bonito de ver en un eclipse. Es una región clave para entender cómo nos puede afectar el Sol.

Los bucles coronales son estructuras arqueadas de plasma caliente que siguen las líneas del campo magnético solar. Estos bucles, que pueden extenderse por cientos de miles de kilómetros, son visibles en imágenes ultravioleta y de rayos X de la corona, descubriendo la estructura magnética de la atmósfera solar.

Los agujeros coronales son regiones donde el campo magnético solar es abierto, permitiendo que el plasma escape fácilmente hacia el espacio. Estas regiones aparecen oscuras en imágenes coronales porque contienen menos material caliente. Los agujeros coronales son fuentes del viento solar rápido y tienden a ser más prominentes durante el mínimo del ciclo solar.

Observación de la corona solar

La observación de la corona solar presenta ciertos desafíos debido a su brillo extremadamente débil comparado con la fotosfera solar. La corona es aproximadamente un millón de veces menos brillante que la superficie solar, lo que hace que sea invisible en condiciones normales.

Durante eclipses solares totales

Los eclipses solares totales proporcionan las condiciones ideales para observar la corona desde la Tierra. Durante los pocos minutos de totalidad, cuando la Luna bloquea completamente la luz de la fotosfera, la corona se vuelve visible como una estructura plateada y radiante que se extiende varios diámetros solares desde el borde del Sol oculto.

Las observaciones durante eclipses han probado que la corona tiene una estructura altamente variable que cambia con el ciclo de actividad solar de 11 años. Durante el máximo solar, la corona muestra una estructura con múltiples serpentinas y bucles, mientras que durante el mínimo solar presenta una forma más simple con extensiones polares prominentes.

Con coronógrafos terrestres y espaciales (SOHO, Parker Solar Probe)

Los coronógrafos son instrumentos especializados que crean un eclipse artificial bloqueando la luz solar directa para revelar la corona. Los coronógrafos terrestres están limitados por el brillo del cielo, pero los instrumentos espaciales como los de las misiones SOHO, STEREO y Solar Dynamics Observatory nos han permitido expandir nuestro conocimiento de la corona.

La sonda Parker Solar Probe, lanzada en 2018, ha proporcionado las observaciones más cercanas de la corona solar jamás realizadas. Al volar a través de la corona exterior, esta misión ha medido directamente las propiedades del plasma coronal y ha confirmado muchas teorías sobre el calentamiento coronal y la aceleración del viento solar.

Importancia del estudio de la corona solar

La corona solar es el origen del clima espacial, el conjunto de condiciones cambiantes en el ambiente espacial que pueden interferir en la tecnología terrestre y espacial. Las erupciones coronales pueden causar apagones de radio, interrumpir las comunicaciones satelitales y dañar equipos electrónicos sensibles.

La comprensión de los procesos coronales nos dará las bases para predecir el clima espacial y proteger nuestras infraestructuras tecnológicas. Conforme nuestra sociedad se vuelve más dependiente de la tecnología espacial, la capacidad de predecir y mitigar los efectos del clima espacial se vuelve cada vez más importante.

Por último, el estudio de la corona solar también contribuye a nuestra comprensión de la física estelar en general. Los procesos que ocurren en la corona solar, como la reconexión magnética y el calentamiento del plasma, son universales y ocurren en muchas otras estrellas y objetos astrofísicos.