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Eclipse lunar parcial

Durante ciertas noches, la Luna se desliza hasta rozar la sombra que proyecta la Tierra. Es lo que conocemos como eclipse lunar parcial: solo una fracción del satélite queda dentro de la umbra. Mientras tanto, el resto conserva parte de su brillo habitual.

Poco a poco, una mordida oscura parece avanzar sobre su faz. Desde muchos puntos terrestres con visibilidad nocturna, cualquiera lo puede presenciar. Ni instrumentos ni preparación son necesarios para verlo.

¿Qué es un eclipse lunar parcial? Mecanismo y tipos

Alineación Sol-Tierra-Luna

Casi perfecto debe ser el alineamiento para que ocurra un eclipse lunar parcial: el Sol, la Tierra y la Luna entran en escena bajo cierta geometría. En medio queda nuestro planeta, interpuesto como barrera entre los otros dos cuerpos celestes. Solo sucede cuando domina la luna llena, momento en que la Luna aparece justo detrás de la Tierra si miramos desde el Sol.

Sin embargo, no cada luna llena produce un eclipse. La órbita lunar está inclinada aproximadamente 5 grados respecto al plano orbital terrestre (eclíptica), por lo que la Luna generalmente pasa por encima o por debajo de la sombra terrestre. Los eclipses solo ocurren cuando la luna llena coincide con los nodos orbitales, puntos donde la órbita lunar cruza la eclíptica.

Cuando ocurre un eclipse parcial, la posición de los cuerpos celestes permite que parte del satélite quede dentro de la sombra proyectada por nuestro planeta, aunque no llegue a cubrirlo por completo. Debido a esta situación, solo una pequeña fracción de la superficie lunar pierde brillo, dibujando una apariencia similar a un bocado sobre su superficie.

Penumbra y umbra

La Tierra proyecta dos regiones de sombra en el espacio. La umbra es la sombra interior y más oscura, donde la luz solar está completamente bloqueada. Esta zona de oscuridad total se estrecha gradualmente con la distancia desde la Tierra, formando un cono que se extiende aproximadamente 1,4 millones de kilómetros al espacio.

La penumbra es la sombra exterior y más tenue, donde solo parte de la luz solar está bloqueada. En esta región, el Sol aparecería parcialmente oscurecido si lo observáramos desde la Luna. La penumbra forma un cono más amplio que rodea la umbra.

Poco a poco, la Luna avanza hacia la penumbra durante un eclipse lunar parcial, donde comienza un tenue oscurecimiento difícil de detectar a simple vista. A medida que una fracción del satélite cruza dentro de la umbra, el cambio en su brillo se hace más evidente, marcando lo que verdaderamente reconocemos como fase parcial.

Cómo y cuándo observar un eclipse lunar parcial

Fechas de los próximos eclipses

Los eclipses lunares parciales ocurren típicamente 2-3 veces por año, aunque no todos son visibles desde cualquier ubicación geográfica. La visibilidad depende de si la Luna está sobre el horizonte durante el evento y de las condiciones meteorológicas locales.

Los próximos eclipses lunares parciales desde octubre de 2025 serán:

  • 6 de julio de 2028: eclipse parcial con ocultación máxima del 39%, visible en España a la salida de la Luna (aunque solo como eclipse penumbral).
  • 28 de agosto de 2026: eclipse lunar parcial profundo, casi total con un 93% de ocultación máxima. Este eclipse será visible en España justo antes de la puesta de la Luna.
  • 12 de enero de 2028: eclipse lunar parcial de muy débil ocultación (6%), también visible desde España.

A diferencia de los eclipses solares que son visibles solo desde franjas estrechas de la superficie terrestre, los eclipses lunares son observables desde todo el hemisferio nocturno simultáneamente, haciendo que sean eventos más accesibles para la mayoría de la población.

Consejos para una observación segura y efectiva

Observar un eclipse lunar parcial es completamente seguro sin equipo protector especial. A diferencia de los eclipses solares, mirar directamente la Luna durante un eclipse no presenta riesgos para la vista, ya que la Luna solo refleja luz solar sin intensificarla.

Para una experiencia óptima, busca ubicaciones alejadas de contaminación lumínica con vistas despejadas del horizonte donde la Luna será visible. Llega temprano para permitir que tus ojos se adapten a la oscuridad —entre 20 y 30 minutos antes— y vístete acorde a la climatología

Aunque visible a simple vista, siempre puedes recurrir a un pequeño telescopio o la cámara teleobjetivo de tu teléfono móvil, apoyada sobre un trípode para ganar estabilidad.

Diferencias con el eclipse lunar total y penumbral

Grados de oscuridad y visibilidad

Un eclipse lunar total ocurre cuando la Luna entera entra en la umbra terrestre, oscureciéndose completamente, pero adquiriendo típicamente un tono rojizo o cobrizo debido a la luz solar refractada por la atmósfera terrestre. Aunque espectaculares, son menos frecuentes que los parciales.

Por su parte, un eclipse penumbral ocurre cuando la Luna solo atraviesa la penumbra sin entrar en la umbra. Estos eventos producen un oscurecimiento sutil que frecuentemente pasa desapercibido, excepto para observadores atentos. La Luna simplemente parece ligeramente menos brillante de lo normal.

Los eclipses parciales ocupan un término medio: parte de la Luna entra en la umbra, creando oscurecimiento obvio y dramático, pero otra porción permanece iluminada. El porcentaje de la Luna que entra en la umbra determina la magnitud del eclipse, desde apenas perceptible hasta casi total.

La Luna de Sangre y otros fenómenos

En los eclipses completos, el satélite natural muestra un matiz anaranjado-rojizo conocido como Luna de Sangre. Ocurre porque la radiación del Sol pasa por la atmósfera del planeta, en cuyo interior las partículas separan más eficientemente la luz azul. En cambio, los tonos rojos doblan su trayectoria al atravesar esa capa atmosférica, llegando hasta la superficie lunar.

Durante los eclipses parciales, el tono rojizo aparece únicamente en la sección sombreada del disco lunar; este detalle genera un contraste llamativo con la parte aún iluminada. Aunque el brillo varía, influye mucho el estado de la atmósfera terrestre.