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Europa Clipper

Hay lugares del Sistema Solar que, a simple vista, parecen completamente muertos. Fríos, oscuros, cubiertos de hielo. Sin embargo, algunos de ellos esconden secretos enormes. Europa, una de las lunas de Júpiter, podría ser uno de esos lugares.

Desde lejos parece una esfera blanca atravesada por grietas. Nada más. Pero bajo esa superficie helada podría esconderse un océano gigantesco de agua líquida. No un pequeño mar subterráneo. Un océano que, según las estimaciones, contendría más agua que todos los océanos de la Tierra juntos.

Y ahí es donde entra en escena Europa Clipper, una misión espacial de la NASA diseñada para investigar si ese mundo helado podría reunir condiciones para la vida.

Una nave del tamaño de un autobús que viaja hacia Júpiter

Europa Clipper fue lanzada el 14 de octubre de 2024 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Para ponerla en camino se utilizó un cohete Falcon Heavy, uno de los lanzadores más potentes actualmente en servicio.

La nave en sí es enorme para tratarse de una misión robótica. Con los paneles solares desplegados alcanza casi 30 metros de ancho, aproximadamente lo que mide un edificio de varias plantas colocado en horizontal.

Esos paneles no son un capricho de ingeniería. A la distancia de Júpiter la luz solar es muy débil. Allí llega solo entre el 3% y el 4% de la energía solar que recibe la Tierra, por lo que la nave necesita superficies gigantes para captar suficiente energía.

A bordo lleva nueve instrumentos científicos: cámaras de alta resolución, espectrómetros para analizar la composición química, magnetómetros y radares capaces de estudiar el interior del hielo. Pero llegar a Júpiter no es rápido.

Europa Clipper: un viaje que durará casi seis años

La sonda no viajará en línea recta. Para ahorrar combustible utilizará un truco clásico de la navegación espacial: las asistencias gravitacionales. Primero pasará cerca de Marte en febrero de 2025. La gravedad del planeta rojo modificará su trayectoria y le dará un pequeño impulso extra.

Después realizará otra maniobra alrededor de la Tierra en diciembre de 2026, lo que aumentará aún más su velocidad. Gracias a estas maniobras, Europa Clipper llegará al sistema de Júpiter en abril de 2030. Allí comenzará la parte realmente interesante de la misión.

Europa: un mundo helado con un océano oculto

Europa es la cuarta luna más grande de Júpiter y una de las llamadas lunas galileanas, descubiertas por Galileo Galilei en 1610. Su superficie está cubierta por una capa de hielo brillante atravesada por una red de grietas y fracturas. Durante mucho tiempo se pensó que ese hielo era todo lo que había.

Pero las misiones espaciales que han pasado cerca del sistema joviano empezaron a mostrar otra historia.

Los datos sugieren que bajo el hielo existe un océano global de agua líquida. La capa helada que lo cubre podría tener entre 15 y 25 kilómetros de espesor. Debajo se extendería un océano con una profundidad estimada de entre 60 y 150 kilómetros.

Para comparar: el punto más profundo del océano terrestre, la fosa de las Marianas, apenas supera los 11 kilómetros. Europa podría esconder un océano varias veces más profundo.

¿Por qué no se congela ese océano?

A esa distancia del Sol todo debería estar congelado. Sin embargo, el interior de Europa recibe calor de una forma muy particular. La luna está sometida a fuerzas de marea provocadas por la enorme gravedad de Júpiter y por la interacción gravitatoria con otras lunas cercanas.

Esas fuerzas deforman constantemente el interior de Europa. La luna se estira y se comprime ligeramente durante su órbita. Ese movimiento genera calor interno, suficiente para mantener el océano en estado líquido.

Además, ese mismo proceso podría provocar actividad hidrotermal en el fondo del océano, algo parecido a lo que ocurre en ciertas zonas profundas de los océanos terrestres. En la Tierra, alrededor de esas fuentes hidrotermales existen ecosistemas completos que sobreviven sin luz solar.

Los ingredientes básicos para la vida

Para que un lugar pueda albergar vida —al menos vida tal como la conocemos— los científicos suelen buscar tres cosas: agua líquida, energía y elementos químicos adecuados. Europa podría tener las tres.

El agua líquida estaría en ese océano subterráneo. La energía vendría de las fuerzas de marea y de posibles reacciones químicas en el interior de la luna.

Además, la interacción entre el océano y el núcleo rocoso podría liberar elementos como azufre, fósforo y compuestos orgánicos, ingredientes fundamentales para procesos biológicos.

Por eso Europa se ha convertido en uno de los lugares más prometedores del Sistema Solar para investigar entornos potencialmente habitables.

Júpiter. Fuente: Banco de imágenes Canva

Cómo estudiará Europa la misión Clipper

Europa Clipper no aterrizará en la luna. El entorno cercano a Júpiter es extremadamente hostil debido a su intenso cinturón de radiación, que puede dañar rápidamente la electrónica de una nave. Para evitarlo, la misión utilizará una estrategia distinta.

La nave orbitará alrededor de Júpiter, no de Europa. Desde esa órbita realizará 49 sobrevuelos cercanos de la luna durante la misión principal, que durará unos cuatro años. En algunos de esos encuentros descenderá hasta unos 25 kilómetros de la superficie.

Cada sobrevuelo permitirá estudiar una zona distinta del satélite. Entre encuentro y encuentro, la nave se alejará para reducir la exposición a la radiación y enviar los datos recopilados a la Tierra.

Un radar capaz de mirar bajo el hielo

Uno de los instrumentos más importantes de la misión es el radar REASON (Radar for Europa Assessment and Sounding: Ocean to Near-surface).

Este radar puede penetrar hasta unos 30 kilómetros en el hielo, lo suficiente para analizar la estructura de la corteza helada y detectar posibles bolsas de agua líquida cercanas a la superficie.

Otro instrumento clave es el magnetómetro Europa-MAG, que estudiará el campo magnético alrededor de la luna. Las variaciones en ese campo permiten deducir si bajo la superficie existe un océano conductor de electricidad, es decir, un océano salado.

Fotografiar el hielo con gran detalle

Europa Clipper también llevará cámaras muy potentes. El sistema Europa Imaging System (EIS) podrá obtener imágenes con resoluciones de hasta 50 centímetros por píxel durante los sobrevuelos más cercanos.

Eso permitirá observar grietas, fracturas y posibles zonas donde el hielo se haya desplazado o fundido recientemente. Otros instrumentos analizarán la composición química del hielo, buscando sales, compuestos orgánicos u otras sustancias interesantes.

El misterio de las plumas de agua

Uno de los fenómenos más intrigantes que los científicos quieren estudiar son las posibles plumas de vapor de agua que podrían salir disparadas desde la superficie.

El telescopio espacial Hubble ha detectado indicios de columnas de vapor que parecen elevarse cientos de kilómetros sobre Europa. Si estas plumas existen realmente, Europa Clipper podría atravesarlas durante alguno de sus sobrevuelos.

En ese caso, los instrumentos de la nave podrían analizar directamente el material expulsado desde el interior de la luna. Sería como tomar una muestra del océano sin necesidad de perforar el hielo.

Lo que podría cambiar la misión Europa Clipper

Europa Clipper no está diseñada para encontrar vida directamente. Su objetivo es algo más básico: averiguar si Europa es realmente habitable.

Para ello estudiará la profundidad del océano, su composición química, la estructura del hielo y la posible actividad geológica del interior. Si los resultados son prometedores, el siguiente paso sería una misión mucho más ambiciosa: un aterrizador capaz de perforar la corteza helada.

Ese tipo de misión podría acercarnos, por primera vez, a responder una de las preguntas más antiguas de la humanidad. Si estamos realmente solos en el universo.