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Galaxia espiral

Una galaxia espiral es un grupo de estrellas con forma giratoria que muestra brazos curvados saliendode un centro común. Este tipo de objeto espacial suele tener de 10.000 millones a un billón de estrellas repartidas en una extensión plana cuyo ancho va de 50.000 a 200.000 años luz.

¿Qué es una galaxia espiral? Definición y clasificación

Una galaxia espiral es un sistema estelar formado por estrellas, gas, partículas finas y material invisible unido por gravedad, dispuesto como un disco plano acompañado de extensiones onduladas que nacendesde el núcleo. Según lo establecido por Hubble, estas se agrupan en categorías denominadas Sa, Sb o Sc, dependiendo del tamaño del centro brillante, así como del grado de separación entre sus enrollamientos.

Las galaxias Sa están formadas por núcleos grandes junto con brazos espirales apretados y casi sin creación de nuevas estrellas. En cambio, las Sb poseen protuberancias medias además de estructuras arremolinadas más sueltas. Por otro lado, las Sc presentan núclos menores al tiempo que espiras mucho más separadas donde la actividad de formación estelar es mayor.

La secuencia de Hubble comprende también espirales con barra, llamadas SBa, SBb o bien SBc, las cuales presentan una franja al centro. Cerca del 66% de estas galaxias, entre ellas la Vía Láctea, muestran dicho rasgo.

Características morfológicas

La forma de una galaxia espiral muestra simetría al girar, un disco plano y brazos curvados que siguen líneas tipo logaritmo o parecidas. El tono del color cambia: en el centro suele ser B-V = 0,6 mientras que hacia fuera baja a B-V = 0,3.

El brillo superficial se distribuye según un perfil exponencial en el disco, mientras que en el bulbo sigue una ley de potencias. Las escalas típicas de longitud oscilan entre 2 y 5 kilopársecs en estas regiones. Hacia afuera del centro, las abundancias disminuyen progresivamente, evidenciando trayectorias evolutivas distintas.

Las velocidades de giro llegan hasta 200 y 400 kilómetros por segundo en zonas medias; esto genera curvas estables, indicio de materia oscura en regiones alrededor de las galaxias.

Tipos de galaxias espirales (barradas y no barradas)

Las galaxias espirales comunes (tipo S) no tienen una barra en el centro; los brazos salen justo del núcleo. Su forma suele ser más equilibrada, aunque también suelen crear menos estrellas que las que sí poseen barra.

Las galaxias en espiral con barra (tipo SB) presentan franjas alargadas hechas de estrellas, gas y polvo que cruzan el centro, midiendo entre 3 y 15 kilopársecs. Debido a estas estructuras estelares, la materia fluye hacia zonas cercanas al núcleo; esto abastece a los agujeros negros centrales además de impulsar nacimientos estelares.

Como la proporción de galaxias con barra crece progresivamente en corrimientos al rojo más altos, estas estructuras podrían no ser permanentes, sino episodios temporales durante la evolución del universo.

Estructura de una galaxia espiral

El bulbo central (con y sin barra)

El bulbo galáctico es la zona central que alberga el mayor número de estrellas, donde hay hasta 10^9 veces la masa del Sol cada kilopársec al cuadrado. En algunos casos, los bulbos clásicos tienen formas descritas por perfiles de Sérsic con valores entre n=2 y n=4; sin embargo, los pseudobulbos se parecen más a discos, mostrando índices más bajos.

En los bulbos sin barra, la forma sigue siendo simétrica respecto al eje; además, las estrellas suelen ser viejas, con edades entre 8 y 12 mil millones de años. Sus movimientos internos alcanzan velocidades de 100 a 300 kilómetros por segundo, mientras que sus propiedades estructurales siguen patrones comparables a los de las galaxias elípticas.

Por su parte, los bulbos con barra generan formas tridimensionales que dirigen gas al centro de las galaxias, activando núcleos intensos además de brotes de creación estelar. Estas barras suelen girar de forma uniforme, presentando rotaciones entre 20 y 50 kilómetros por segundo por kilopársec.

Los brazos espirales: composición y origen

Los brazos en espiral poseen mucho gas interestelar, junto con polvo cósmico y estrellas nuevas, pero de gran tamaño, que encienden zonas HII, formando así el aspecto observable típico. La cantidad de gas por área tiende a ser entre dos o cinco veces mayor aquí comparado con las áreas fuera de los brazos.

La teoría de Lin y Shu describe los brazos espirales como estructuras fijas donde la gravedad comprime el gas; debido a que giran más despacio que las estrellas, se generan zonas de presión. Estas áreas densas provocan colapsos en nubes interestelares, dando origen a nuevas estrellas.

Las estrellas grandes recién nacidas en los brazos viven poco tiempo —apenas millones de años—, luego explotan como supernovas sin abandonar esos sectores, ayudando a mantener visible el patrón espiral. Por otro lado, las más pequeñas terminan extendiéndose por todo el disco galáctico con el paso del tiempo, generando grupos estelares variados.

El disco y el halo

El disco galáctico suele alcanzar entre 3 y 5 escalas de largo —unos 6 a 25 kilopársecs—, mientras que su grosor va de 0,5 a 1 kilopársecs. En cuanto a la disposición en altura, esta obedece patrones tipo exponencial o bien forma sech². Las estrellas recientes presentan una escala vertical de entre 200 y 400 pársec; sin embargo, las más antiguas llegan a 600 o 1000 pársec.

El disco delgado contiene estrellas ricas en metales ([Fe/H] > –0,5), cuyas trayectorias son casi redondas; por otro lado, el grueso incluye componentes más antiguos, con menos elementos pesados, moviéndose en órbitas alargadas y velocidades más dispersas.

El halo galáctico llega hasta los 200 y 300 kilopársecs y está dominado por materia oscura, que supera el 90 % de su masa total. Su parte estelar incluye cúmulos globulares junto con débiles flujos de estrellas; también hay grupos dispersos de astros antiquísimos cuya metalicidad es casi nula.

Formación y evolución de las galaxias espirales

Teorías de formación de brazos

La teoría de ondas de densidad sigue siendo la más usada para entender los brazos en espiral que duran mucho tiempo. Estas estructuras giran como alteraciones en el campo gravitatorio, moviéndose a unos 15 y 35 kilómetros por segundo por kilopársec, sin depender de su distancia con respecto al centro.

La teoría de auto-propagación de formación estelar (SSPSF) propone que las explosiones de supernovas generan ondas que comprimen nubes cercanas, iniciando nueva creación de estrellas; esto se extiende por regiones efímeras. Dicho proceso permite entender ciertos patrones espirales desiguales vistos en galaxias más evolucionadas.

Los modelos de inestabilidad gravitacional indican que pequeñas alteraciones en discos con fuerte gravedad interna crecen y generan estructuras tipo espiral al interactuar con trayectorias de estrellas. Las simulaciones de diferentes partículas logran replicar formas espirales parecidas a las reales sin presencia de fuerzas externas.

Fusión con otras galaxias

Las fusiones galácticas son procesos fundamentales en la evolución del universo: cambian su forma, activan la creación de estrellas o modifican sus movimientos internos.

Las fusiones pequeñas (relaciones de masa menores a 1:4) suelen mantener formas planas al espesar los discos; en cambio, cuando las colisiones son más grandes (proporciones superiores a 1:4), normalmente desmantelan esos discos y dan lugar a galaxias con forma redondeada

Aunque las fusiones ricas en gas logran reconstruir discos enteros mediante acreción fría, estos sucesos son cada vez más raros conforme el universo envejece.

Ejemplos notables de galaxias espirales

La Vía Láctea: nuestra galaxia

Nuestra galaxia es una espiral barrada de tipo SBbc; su contenido estelar ronda los 6 × 10^10 soles. La masa completa alcanza unos 10^12 soles, ya que incluye materia oscura. Su disco llega hasta unos 25 kilopársecs, mientras que el Sol está situado a 8,2 kilopársecs del núcleo.

La barra interna mide unos 5 kilopársecs en su eje más largo, orientada entre 25 y 30 grados respecto al ejeque une el Sol con el centro galáctico. En cuanto a los brazos principales —como Perseo o Sagitario-Carina— , presentan una velocidad de rotación del patrón cercana a los 25 kilómetros por segundo por cada kilopársec.

El agujero negro del centro, llamado Sagittarius A, pesa tanto como 4,1 millones de soles y lo rodea un grupo apretado de estrellas. En cuanto al sistema solar, gira a unos 220 kilómetros por segundo, tardando cerca de 225 millones de años en dar una vuelta completa alrededor de la galaxia.

Andrómeda: la galaxia vecina

M31 (Andrómeda) es una galaxia en espiral clase Sb situada a unos 2,54 millones de años luz; su masa estelar ronda las 10^11 veces la del Sol. El disco llega hasta los 35 kilopársecs mientras que está inclinado cerca de 77 grados desde nuestro punto de vista.

El bulbo principal presenta una configuración elaborada con diferentes componentes estelares; en cambio, los brazos curvos exhiben diseños irregulares junto con zonas de creación estelar menos marcadas frente a las galaxias tipo Sc.

La galaxia Andrómeda avanza hacia la Vía Láctea a 110 kilómetros por segundo; dentro de unos 4.500 millones de años chocarán entre sí. Tras ese encuentro surgirá un sistema estelar grande y ovalado llamado Milkomeda.

Otras galaxias espirales famosas

M81, también llamada Galaxia de Bode, es una espiral clasificada como Sa situada a unos 12 millones de años luz; muestra brazos bien marcados y un centro energético. Por otro lado, M51 —la famosa Galaxia del Remolino— se caracteriza por sus dos extensiones curvas muy visibles, reflejando la estructura típica de este tipo de galaxias.

NGC 1300 nos muestra cómo una barra interna es capaz de moldear las espirales de una galaxia; en cambio, M74 presenta una de formaciones estelares más intensas, con un brillo más acentuado respecto a otras. Por su parte, M104 contiene rasgos de galaxias espirales primitivas y lenticulares, ya que posee un abultamiento grande además de un disco fino observado casi al borde.

Observación y estudio de las galaxias espirales

Telescopios y técnicas de Imagen

Los telescopios Hubble y James Webb captan detalles nítidos de los brazos espirales gracias al espacio, donde no hay atmósfera que moleste; mediante datos en ultravioleta o bien en infrarrojo, analizan qué elementos contienen las galaxias.

Mientras tanto, radiotelescopios como el VLA y ALMA trazan nubes gaseosas heladas con extrema precisión. Estas regiones alimentan el nacimiento de estrellas nuevas y determinan cómo se organizan los brazos en espiral.

La importancia de las galaxias espirales para la cosmología

Las galaxias en forma de espiral permiten poner a pruebas ideas sobre cómo se construyen las estructuras del universo, el desarrollo de las estrellas o los movimientos bajo gravedad.

Los brazos espirales actúan como sitios preferenciales para la formación de nuevas estrellas, modificando la evolución química galáctica y la producción de elementos pesados. Dado que en estas regiones se forman muchas estrella, modifican también la evolución del brillo total en el universo.