170.000 perros abandonados al año en España: la adopción responsable, en el punto de mira

Una adopción responsable debe tomar como máxima un lema tan idílico como real, una frase muy Disney pero que es básica en estos casos: “tan solo un acto de amor verdadero, puede descongelar un corazón helado”. 

Sergio Delgado Martorell

España vive una situación dramática en lo que al abandono y adopción de perros se refiere. Según datos oficiales, las protectoras recogen una media de 170.000 perros abandonados cada año. Sin embargo, tan solo 77.000 son finalmente adoptados.

Muchos canes deben pasar años en perreras e incluso hasta el final de sus días. Y aunque miles de ellos pueden encontrar una familia donde ser amados y encontrar paz, calor y cariño, otros muchos posiblemente nunca encuentren un hogar feliz.

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Pero claro, no basta solo con adoptar un perro y ya está. Si se adopta, debe hacerse desde un punto de vista de una adopción responsable. Que la persona o las familias que decidan dar el paso lo hagan sabiendo que se trata de un ser vivo con unas necesidades vitales básicas y unos cuidados necesarios, para que el animal pueda tener una vida digna y saludable.

Las diferentes asociaciones son cada vez más estrictas en este sentido. Lo último que se desea es que la adopción de un perro -o un gato- salga mal, y que el animal vuelva a ser abandonado. Un fracaso que, aunque no es lo habitual, sería sinónimo de un error de manual en todo este proceso.

Las claves de una adopción responsable

Es obvio que adoptar un animal, parte de una premisa: qué tipo de perro desea cuidar la persona que adopta.

A veces la elección se basa en criterios tales como el tamaño del piso o la casa donde va a vivir con el animal, la edad, la raza o simplemente la “corazonada” al ir al centro de adopción y decantarse por uno u otro.

Una adopción responsable tiene como punto de partida principal, el contexto propio de la persona adoptante. ¿Cuál es su situación económica? ¿dónde vive? ¿puede ofrecerle una estabilidad básica al perro? ¿cuáles son sus horarios de trabajo? En definitiva, ¿ama verdadera y plenamente a los animales como para dar este paso?

En la actualidad, en España hay ferias y eventos que promueven la adopción de animales. Algunas de ellas, apoyadas y patrocinadas por instituciones municipales o autonómicas, sin embargo, se podría hacer mucho más al respecto.

Cuando una persona quiere adoptar un animal, dicha responsabilidad pasa por cumplimentar formularios, realizar entrevistas y visitas previas para asegurar la idoneidad de la persona que va a adoptar.

Hace años, este proceso algo laborioso pero necesario, no se realizaba. Y muchas adopciones fracasaban con el consecuente perjuicio para los perros o gatos adoptados. La propia asociación ni se enteraba de que el animal adoptado podía haber sido, de nuevo, abandonado.

Muchos animales necesitan un hogar en España, ¡adopta!

La adopción responsable también implica analizar la salud del animal. O lo que es lo mismo: qué vacunas tiene puestas y cuáles le faltan; si tiene algún problema de salud tan evidente como aquel que se identifica mediante análisis y pruebas; cuál es su edad real y su necesidad básica al respecto…

Entender su pasado, para analizar su presente

Otro punto importante es saber cuál ha sido el pasado del propio perro para entender su presente. O, al menos, entender su actitud actual para saber cómo tratarlo o cuidarlo.

Es cierto que muchas veces no se sabe de dónde vive el animal, si ha sido abandonado por una familia que, un día, decidió quitárselo de en medio. Si es fruto de un nacimiento callejero o, en el peor de los casos, si procede de una situación de maltrato.

En estos casos los perros, sobre todo, suelen mostrar las “heridas” del pasado. Un can que ha sufrido episodios de violencia bien puede adoptar una situación esquiva y con miedo -tanto con la persona adoptante como con otros animales-, o bien violenta como un medio de defensa que ha adquirido como arma de supervivencia ante los episodios de maltrato sufridos.

En cualquier caso, la única manera de darle confianza y que poco a poco se encuentre bien, relajado y tranquilo en su nuevo hogar es mediante el cariño y el cuidado.

Una adopción responsable debe tomar como máxima un lema tan idílico como real, una frase muy Disney pero que es básica en estos casos: “tan solo un acto de amor verdadero, puede descongelar un corazón helado”. 

Quizás esto no se pueda dar en días o en semanas, pero si el animal adoptado se acostumbra a vivir en un hogar repleto de amor, esa adopción habrá merecido mucho la pena. No solo será una adopción responsable, sino una adopción justa y necesaria.