Baterías de sal marina: un futuro prometedor y sostenible

Suponen una fuente de energía más verde y sostenible y se reduciría la dependencia del litio.

ElTiempo.es

ElTiempo.es

En un mundo cada vez más interconectado, la producción de baterías para todo tipo de dispositivos y maquinaria es imprescindible. El litio y las tierras raras son los materiales más utilizados y demandados en la actualidad. Pero ello conlleva varios inconvenientes.

Por un lado, el impacto medioambiental que tiene la extracción, producción y comercialización de estos materiales. Toda esta actividad genera emisiones de gases de efecto invernadero, que contribuyen al calentamiento global.

Pero, si hubiera que destacar el problema medioambiental más importante es la gran huella hídrica que tiene la refinación del litio. Y es que, según diversos estudios, refinar una tonelada de litio exige 2,2 toneladas de agua.

La gran mayoría de dispositivos electrónicos que utilizamos en nuestro día a día utilizan baterías de litio. Fuente imagen: Pexels

Por otro, la ubicación que el litio y las tierras raras tienen. Los principales exportadores de estos materiales no se encuentran en Europa, sino en áreas mucho más lejanas, como China o Australia. De hecho, en el viejo continente, el único país que posee minas es Portugal. Esto supone una alta dependencia de otros países.

Cada vez se investigan nuevas formas de energía renovables que no supongan muy dañinas para el medioambiente. Así, hemos oído hablar sobre el hidrógeno verde, en el que la Unión Europea está destinando grandes esfuerzos y recursos. También se habla sobre cómo convertir el metano que se origina en los vertederos en energía.

En el ámbito de la fabricación de baterías, existen desde hace tiempo aquellas que se fabrican con sal marina. Esto no es ninguna novedad. Se llevan utilizando, de hecho, desde hace décadas. Sin embargo, tienen algún que otro hándicap que resulta interesante mencionar.

Baterías de sal marina
Fuente imagen: Pexels

¿Por qué no se fabrican más baterías de sal marina?

Para comprender la problemática de las baterías de sal marina, hace falta saber cómo funcionan. Para esta tipología de baterías se utilizan sales fundidas, como los electrolitos. El problema es que poner estas sales en activo, hay que calentarlas a temperaturas muy altas. Alrededor de 300ºC o 350ºC. Evidentemente, cargar el móvil así lo fundiría rápidamente.

Por eso, desde hace años muchos equipos de investigación se han centrado en conseguir que las baterías de sal marina se calentaran a temperatura ambiente. Hasta cierto punto lo consiguieron, usando sales disueltas en sodio y azufre.

Sin embargo, con este método ciertos elementos que forman parte del proceso de migración de los iones de un electrodo a otro formaban cortocircuitos, acortando así la vida de la batería. A finales de 2022, el panorama cambió.

Y es que, diversos científicos de la Universidad de Sidney (Australia) anunciaron un gran paso en esta tecnología de producción de baterías de sal marina. Utilizando un proceso sencillo de pirólisis y mejorando la reactividad del azufre, obtuvieron una batería de sal marina con más vida útil y más capacidad que las de litio.

¿Por qué es esto una buena noticia?

De conseguir prototipar y comercializar este tipo de baterías, las ventajas son numerosas. En primer lugar, hay que destacar que el sodio y el azufre son dos materiales muy abundantes en el medioambiente y fáciles de reciclar.

Tampoco hay que olvidar que debido a su presencia cuantiosa, su extracción no es complicada y no generaría una dependencia de materiales como el litio, que hoy en día son estratégicos.