Blue Origin se estrena rumbo a Marte y eleva la presión sobre SpaceX

Un lanzamiento de alto perfil para New Glenn

María Rivas

Blue Origin ha dado un salto cualitativo en la nueva carrera espacial privada. Su cohete New Glenn, el gigante de casi 100 metros de altura bautizado en honor a John Glenn, ha completado con éxito su primer lanzamiento interplanetario desde Cabo Cañaveral, poniendo rumbo a Marte la misión Escapade de la NASA y, al mismo tiempo, logrando por primera vez la recuperación controlada de su primera etapa.

El despegue llegó tras varios días de tensión operativa. La secuencia de lanzamiento se vio condicionada por malas condiciones meteorológicas en Florida y por una tormenta solar lo bastante intensa como para teñir de auroras el cielo del sureste de Estados Unidos. Aun así, el New Glenn acabó rugiendo sobre la Costa Espacial y situó sin incidencias en órbita terrestre las dos sondas gemelas de Escapade.

Poco después, el foco se desplazó hacia el Atlántico. El propulsor reutilizable describió su maniobra de retorno y se posó en vertical sobre la plataforma marítima Jacklyn, a unos 600 kilómetros de la costa, en un aterrizaje que la compañía llevaba años persiguiendo.

En su vuelo inaugural, a comienzos de año, el cohete ya había puesto en órbita un prototipo de satélite, pero fracasó en el intento de recuperar la primera etapa.

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Escapade: radiografía del entorno marciano

La misión Escapade, gestionada por la Universidad de California en Berkeley con un presupuesto inferior a los 80 millones de dólares, está diseñada para estudiar con detalle el entorno espacial de Marte.

Las dos naves seguirán primero una órbita alargada en torno a la Tierra, a unos 1,5 millones de kilómetros, antes de aprovechar una asistencia gravitatoria que las encaminará hacia el planeta rojo cuando la alineación entre ambos mundos sea favorable.

La llegada está prevista para 2027, tras un viaje prolongado que compensa los retrasos sufridos en el desarrollo del cohete. Una vez en órbita marciana, los orbitadores cartografiarán la atmósfera superior y los campos magnéticos dispersos del planeta, analizando su interacción con el viento solar.

Este trabajo permitirá afinar los modelos que explican el escape progresivo de la atmósfera y la transición de un Marte probablemente más templado y húmedo a un escenario árido y polvoriento, además de aportar información crucial sobre el entorno de radiación que afrontarán futuras misiones tripuladas.

Un tablero distinto en la carrera espacial privada

El éxito de New Glenn llega en un momento delicado para la arquitectura espacial estadounidense. SpaceX sigue acaparando la mayoría de los lanzamientos comerciales y ha convertido la reutilización de sus Falcon 9 en un procedimiento casi rutinario, pero su megacohete Starship continúa encadenando pruebas y rediseños mientras la NASA ajusta su papel dentro del programa Artemis.

En paralelo, Blue Origin refuerza su posición con un cohete pesado capaz de combinar misiones interplanetarias y reutilización parcial, y prepara el aterrizador Blue Moon para futuros alunizajes. La agencia espacial estadounidense mantiene su objetivo de retomar la exploración humana de la superficie lunar antes de que termine la década, apoyándose en varios proveedores privados.

Con este vuelo, la exploración de Marte deja de ser un terreno asociado casi en exclusiva al imaginario de Elon Musk. El New Glenn y la misión Escapade consolidan a Jeff Bezos como un actor de peso en las grandes campañas científicas más allá de la órbita terrestre.

Fuente imagen destacada: NASA