Cada año desaparecen más glaciares: el calentamiento global acelera la pérdida de hielo
Las proyecciones científicas alertan de una desaparición acelerada de glaciares en todo el mundo, con impactos directos en el agua y los ecosistemas.
Mario Picazo
El deshielo de los glaciares es un proceso en clara aceleración que se intensificará en las próximas décadas si no se reducen de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero.
Es algo que hace ya años advierten los expertos y cada vez con mayor contundencia. A medida que observamos más y calculamos mejor, sabemos que el deshielo se acentúa con el paso de los años.
Las últimas investigaciones científicas indican que el ritmo actual de desaparición de glaciares podría multiplicarse de forma significativa antes de mediados de siglo. El hielo es un buen indicador de cuánto nos calentamos y, por lo tanto, del grado de calentamiento global.
En la actualidad, se estima que alrededor de mil glaciares desaparecen cada año en todo el planeta. Sin embargo, los modelos climáticos muestran que esta cifra podría aumentar de manera notable a partir de la década de 2040.
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Un deshielo que se acelera de forma exponencial
En un escenario en el que la temperatura media global se incremente hasta 4 grados centígrados respecto a la era preindustrial, el impacto en el hielo glaciar podría ser tremendo. Los cálculos apuntan a que el número de glaciares que se perderían anualmente podría alcanzar los cuatro mil hacia la década de 2050.
Incluso en el escenario más optimista, en el que el calentamiento se limite a 1,5 grados, la tasa de desaparición seguiría creciendo. En ese caso, serían cerca de dos mil glaciares extinguiéndose cada año a partir de los primeros años de la década de 2040. Tanto glaciar en tan poco tiempo tendría consecuencias directas en un buen número de sectores de actividad humana.
Entre otras cosas, este ritmo acelerado resulta especialmente preocupante porque los glaciares desempeñan un papel clave como reservas naturales de agua dulce. Su retroceso afecta directamente al caudal de numerosos ríos, sobre todo durante los meses más secos, cuando el deshielo es fundamental para mantener el suministro de agua.
Menos glaciares, menos agua para millones de habitantes del planeta
Un de los mayores impactos con serias consecuencias para la población sería el del sector de la agricultura. También para el abastecimiento urbano de agua y la producción hidroeléctrica en muchas regiones de montaña. Además, la pérdida de glaciares contribuye, a largo plazo, al aumento del nivel del mar y altera ecosistemas enteros que dependen del equilibrio térmico y hídrico que proporciona el hielo.
Si miramos hacia finales de siglo, las proyecciones son aún más inquietantes. Con un calentamiento global cercano a los 2.7 grados, un escenario que muchos expertos consideran bastante probable si se mantienen las políticas actuales, solo una quinta parte de los glaciares que existen hoy podría seguir en pie en el año 2100.
El impacto de un calentamiento global extremo
En el caso de un aumento de temperatura de 4 grados, una situación bastante extrema, menos del diez por ciento de los glaciares actuales lograrían sobrevivir. Ese escenario sería devastador, ya que supondría un cambio radical en los paisajes de montaña y en el equilibrio climático de numerosas regiones del planeta.
Pero lo que está en juego va mucho más allá de la pérdida de hielo. A medida que los glaciares desaparecen, disminuye la disponibilidad de agua en épocas cálidas, se acelera el ascenso del nivel del mar y se modifican los patrones climáticos locales y regionales. Ya se han realizado estudios mostrando cambios en la dinámica de vientos en diferentes capas de la atmósfera, pero también de corrientes oceánicas.
Estos cambios afectan tanto a los ecosistemas naturales como a las actividades humanas, desde la agricultura hasta el turismo, especialmente en zonas que dependen del atractivo de los paisajes glaciares.

Europa uno de los continentes más vulnerables
Según estudios recientes, es probable que los glaciares de los Alpes europeos alcancen su tasa máxima de extinción en solo ocho años. Además, los cálculos apuntan a que más de 100 se derretirán permanentemente para 2033. En general, los glaciares europeos son de los que menguan a mayor velocidad y la tendencia hacia un clima más cálido aumentará el escenario de deshielo aún más estas próximas décadas.
Al otro lado del charco, los modelos de predicción pronostican que los glaciares del oeste de Estados Unidos y Canadá alcanzarán su año pico de pérdida menos de una década después, y para entonces desaparecerán más de 800 cada año.
La fusión del hielo glaciar ha llevado a comunidades de todo el mundo a celebrar funerales por los glaciares perdidos. Hay ya una Lista Mundial de Víctimas de Glaciares que registra los nombres y las historias de los que han desaparecido.
Quedan unos 200.000 glaciares en todo el mundo, pero cada año esa cifra se reduce de forma significativa. Sin embargo, las investigaciones indican que este ritmo se acelerará rápidamente a medida que aumentan las temperaturas en muchas zonas del planeta.

Acción urgente para contener el calentamiento global
Los expertos, en un modo positivo, subrayan que todavía existe margen de actuación. Las diferencias entre los distintos escenarios climáticos demuestran que cada décima de grado cuenta.
El reto de limitar el calentamiento global a 1,5 grados, como ya se propuso hace una década en París, es la única vía de frenar o revertir algunos de los procesos que ya están en marcha y se aceleran.
Los escenarios previstos sin duda invitan a que se apliquen políticas climáticas ambiciosas. Para preservar algo del hielo que queda en muchos glaciares habría que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de forma rápida y sostenida.
Llegar a un escenario de calentamiento de 4 grados tendría un gran impacto en nuestras reservas de agua, pero supondría sumergir millones de kilómetros de costa.