Cambio de hora 2025 en España: ¿Cuándo, cómo y por qué?

En el mes de octubre se produce un cambio de hora para pasar del horario de verano al huso horario de invierno en España y buena parte de Europa.

Pablo Ramos

Con el avance del mes de septiembre y la llegada del otoño, España se prepara para el cambio de hora que dará inicio al horario de invierno. El próximo ajuste tendrá lugar en la madrugada del domingo 26 de octubre de 2025, cuando los relojes se atrasarán sesenta minutos y el día contará oficialmente con 25 horas.

El otro cambio del año ya se produjo en marzo, cuando los relojes se adelantaron para entrar en el horario de verano. En total, 2025 vuelve a tener dos transiciones horarias, una en primavera y otra en otoño, en línea con lo establecido por la normativa europea.

¿Cuándo hay que cambiar la hora en 2025?

España realiza dos cambios de hora cada año, de acuerdo con el Real Decreto 236/2002, que regula la aplicación de la Directiva 2000/84/CE de la Unión Europea. Este marco fija que la modificación se produzca el último domingo de marzo y el último domingo de octubre, aunque la fecha concreta varía de un año a otro.

En 2025, el primer ajuste tuvo lugar en la madrugada del domingo 30 de marzo, cuando los relojes se adelantaron una hora para iniciar el horario de verano. Ese día, a las 2:00 de la madrugada, pasaron a ser las 3:00, lo que redujo la duración oficial de la jornada a 23 horas.

El próximo cambio será el domingo 26 de octubre, cuando finalice el periodo de horario de verano. Esa madrugada, a las 3:00, el reloj volverá a marcar las 2:00 (en Canarias, de las 2:00 a la 1:00), lo que dará como resultado un día con 25 horas.

El hecho de que las fechas varíen responde a que el calendario fija siempre el último domingo del mes, no un día concreto. Así, por ejemplo, en 2024 el cambio de invierno se hizo el 27 de octubre, en 2023 fue el 29 de octubre y en 2022, el 30 de octubre. Lo mismo ocurre con la transición de primavera: en 2022 se adelantó el reloj el 27 de marzo, en 2023 el 26 de marzo y en 2024 el 31 de marzo.

Según los registros históricos del Ministerio de Defensa, los ajustes en España se aplican de forma continuada desde 1918, aunque las fechas y los criterios han cambiado a lo largo de las décadas. La uniformidad llegó a partir de los años ochenta, cuando la Unión Europea armonizó el sistema.

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Adelantar o atrasar: una regla sencilla

La duda más habitual cada vez que se acerca una de estas fechas es saber si hay que adelantar o atrasar el reloj. Una regla sencilla permite recordarlo sin dificultad:

  • -En marzo, al entrar en el horario de verano, se adelanta el reloj. A las 2:00 pasan a ser las 3:00, y la jornada cuenta con 23 horas.
  • -En octubre, al regresar al horario de invierno, se atrasa el reloj. A las 3:00 vuelven a ser las 2:00, y el día tiene 25 horas.

Un ejemplo práctico ayuda a visualizarlo: si alguien pone la alarma a las 2:30 de la madrugada en la noche del cambio, en marzo esa hora no existirá, porque el reloj saltará de las 2:00 a las 3:00. En cambio, en octubre la alarma sonará dos veces, ya que tras las 2:30 llegará de nuevo la franja entre las 2:00 y las 3:00.

Fuente: ElTiempo.es

Fechas del cambio de hora en 2026

El calendario oficial ya establece las fechas en que se producirán los dos cambios de hora en España en 2026:

  • –Domingo 29 de marzo de 2026 → inicio del horario de verano. Esa madrugada, a las 2:00, los relojes se adelantarán a las 3:00 (en Canarias, de la 1:00 a las 2:00). La jornada tendrá 23 horas oficiales.
  • –Domingo 25 de octubre de 2026 → regreso al horario de invierno. Esa madrugada, a las 3:00, el reloj volverá a marcar las 2:00 (en Canarias, de las 2:00 a la 1:00). El día tendrá 25 horas.

Estos datos aparecen recogidos tanto en la Orden PCM/186/2022, de 11 de marzo, como en los registros del Ministerio de Defensa, que recopilan las fechas de los cambios de hora desde 1918.

La previsión confirma que, al menos hasta 2026, España mantendrá los dos ajustes anuales, en marzo y octubre, en sintonía con el marco europeo vigente.

Cambio de hora, salud y ritmos circadianos: qué se sabe

El debate sobre la continuidad de los cambios de hora no se limita a cuestiones energéticas. Los efectos sobre la salud también ocupan un papel destacado en la discusión.

El cuerpo humano se rige por los ritmos circadianos, un reloj biológico interno que regula funciones como el sueño, la temperatura corporal o la producción de hormonas. Al alterar de forma brusca la hora oficial, estos ciclos pueden desajustarse temporalmente, generando síntomas comparables a un jet lag.

Estudios médicos han documentado que el paso al horario de verano, en marzo, suele resultar más problemático que el de octubre. Adelantar el reloj una hora implica dormir menos esa noche, lo que se traduce en somnolencia, falta de concentración o fatiga durante los días posteriores. Este impacto se nota con mayor intensidad en niños y personas mayores, cuya capacidad de adaptación es menor.

El regreso al horario de invierno suele generar menos complicaciones, ya que se gana una hora de descanso. Aun así, algunas personas experimentan insomnio o alteraciones en la conciliación del sueño, debido a la mayor oscuridad vespertina.

En las últimas décadas, diferentes investigaciones han analizado posibles vínculos entre el cambio de hora y un aumento de problemas cardiovasculares, accidentes de tráfico o menor productividad laboral en los días siguientes al ajuste. Aunque los efectos no son permanentes, la evidencia científica muestra que los cambios bianuales introducen un estrés adicional al organismo.

VÍDEO: Mitos y verdades sobre el cambio de hora

¿Ahorra energía? Datos y matices

El argumento original para instaurar el cambio horario fue el ahorro energético. Desde la Primera Guerra Mundial, cuando Alemania lo aplicó en 1916, la idea era aprovechar mejor la luz solar para reducir el consumo de combustibles y, más tarde, de electricidad.

En España, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha cuantificado un ahorro medio de apenas 6 euros por persona al año. El resultado depende en gran medida del clima: en zonas cálidas el ajuste permite reducir el uso de iluminación artificial, pero en regiones frías puede incrementar la necesidad de calefacción en las primeras horas del día.

Con los avances tecnológicos, como la iluminación LED o los sistemas modernos de climatización, el impacto energético del cambio de hora se ha vuelto mucho más limitado. Por eso, numerosos expertos señalan que su eficacia es hoy marginal y que los beneficios ya no compensan los costes sociales y sanitarios.

En el caso español, la cuestión energética se suma a un debate de fondo sobre la adecuación del huso horario. España se rige por la hora central europea (CET), pese a que por su posición geográfica estaría más alineada con el meridiano de Greenwich (GMT). Algunos estudios sostienen que un ajuste estable al horario de invierno todo el año favorecería la conciliación laboral y familiar.

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El debate social y político

El cambio de hora sigue siendo objeto de debate en la Unión Europea. En 2019, el Parlamento Europeo propuso suprimir los ajustes estacionales y dejar que cada país decidiera si mantener el horario de verano o el de invierno. Sin embargo, los Estados miembros no alcanzaron un acuerdo y la medida quedó en suspenso.

En España, la Comisión de expertos creada en 2018 recomendó no adoptar decisiones precipitadas sin un consenso amplio. El Boletín Oficial del Estado establece que, al menos hasta 2026, seguirán aplicándose los dos cambios anuales.

Mientras tanto, otros países del mundo ya han optado por mantener un horario fijo. Rusia, Turquía, Islandia o México son ejemplos de regiones que han abolido el cambio de hora, priorizando la estabilidad horaria frente a los beneficios energéticos.

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