Cambio de hora marzo 2025: a las 2 serán las 3 y España perderá una hora de sueño
La madrugada del domingo 30 de marzo marcará el inicio del horario de verano. Aunque se ganará luz por la tarde, los efectos sobre el sueño y la salud reabren un debate que sigue sin resolución en la UE.
Redacción
Este último fin de semana de marzo, España adelantará sus relojes una hora, en cumplimiento de la normativa europea que rige los cambios estacionales de horario. A las 2:00 de la madrugada, el reloj pasará directamente a las 3:00, lo que supondrá, como cada primavera, una reducción de una hora en el descanso nocturno.
El ajuste al horario de verano, que permitirá disfrutar de más luz solar al final del día, será efectivo en todo el país. En Canarias, como es habitual, se realizará a la 1:00 de la madrugada, pasando en ese instante a ser las 2:00.
Aunque esta práctica se repite cada año, sus implicaciones fisiológicas y sociales siguen generando controversia. A la satisfacción de quienes celebran jornadas vespertinas más luminosas, se suman las voces críticas que denuncian el coste que este cambio impone sobre el organismo humano.
Consecuencias biológicas: cuando la luz altera el reloj interno
No es el cuerpo humano indiferente a estos cambios artificiales. Estudios recientes, como el liderado por el profesor Darío Acuña (UGR), han advertido que el adelanto horario interrumpe la sincronización natural entre el entorno y el sistema circadiano, regulado por el hipotálamo.
La melatonina, hormona que se activa con la oscuridad, ve modificada su producción por la exposición prolongada a la luz natural y artificial. Este desfase puede desencadenar alteraciones en el sueño, irritabilidad, fatiga persistente e incluso trastornos inmunitarios. No en vano, algunas investigaciones han vinculado el cambio horario con un mayor riesgo de afecciones cardiovasculares y patologías inflamatorias.
El cuerpo humano, como el de muchos animales, interpreta el entorno lumínico como un calendario biológico. Las células fotosensibles de la retina informan al sistema nervioso central sobre el momento del día y la época del año. Esta sofisticada maquinaria interna no responde bien a los saltos horarios artificiales.
¿Por qué seguimos cambiando la hora? Una decisión aún sin resolver
Aunque en 2019 el Parlamento Europeo propuso que cada Estado miembro optara por mantener de forma permanente el horario de invierno o el de verano, la falta de acuerdo entre países ha pospuesto indefinidamente la supresión del sistema actual.
España, como el resto de la UE, continúa aplicando el cambio horario dos veces al año. El próximo ajuste será el domingo 26 de octubre de 2025, momento en el que se retrasará una hora el reloj para regresar al horario de invierno. Por ahora, la legislación vigente extiende esta práctica al menos hasta 2026.
El argumento tradicional ha sido el ahorro energético, al aprovechar mejor la luz solar. Sin embargo, este beneficio es cada vez más cuestionado. Aunque se reduce levemente el consumo en iluminación, el efecto se diluye ante el posible aumento en el uso de calefacción o aire acondicionado, dependiendo de la latitud y la época del año.
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Reacciones ciudadanas: entre la resignación y la nostalgia horaria
En las calles, las opiniones son tan diversas como las rutinas de quienes las transitan. Algunos ciudadanos reconocen que este cambio les afecta poco; otros, sin embargo, admiten que su estado de ánimo se ve alterado durante varios días.
«Yo me levanto de buen humor, así que me da igual que cambie o no», afirma un hombre con naturalidad. En cambio, otros consideran que este vaivén horario es innecesario: «Que se decidan ya por una hora fija y nos dejen tranquilos», reclama un grupo de jóvenes ante las cámaras.
Más allá del debate técnico o sanitario, existe una fatiga social acumulada. Lo que antes se aceptaba como una rutina de calendario, ahora empieza a cuestionarse con más insistencia, sobre todo por quienes valoran la estabilidad horaria como un factor de bienestar.
¿Qué países siguen cambiando la hora y cuáles han optado por un horario único?
Menos del 40 % de las naciones del mundo continúa aplicando el cambio estacional. En Europa, la práctica se mantiene coordinada, pero en otras regiones del planeta el panorama es distinto.
Estados Unidos y Canadá adelantan el reloj en marzo y lo retrasan en noviembre, aunque hay excepciones internas, como Hawái o Arizona. En México, la mayoría del territorio abandonó este sistema en 2022, salvo en zonas fronterizas con EE. UU. por razones comerciales. Cuba y Haití, por su parte, lo mantienen.
En el hemisferio sur, Chile y Brasil aún ajustan sus horarios, aunque en este último solo se aplica en algunas regiones. En Australia ocurre algo similar: estados como Nueva Gales del Sur lo aplican, mientras que Queensland y el Territorio del Norte permanecen invariables.
Asia y África, por el contrario, han mostrado una clara tendencia a la eliminación del sistema. China, Japón, Corea del Sur, India y gran parte del sudeste asiático prescinden de estos ajustes. Islandia, pionera en su supresión hace más de 50 años, se ha mantenido firme en su decisión, a pesar de los debates recientes.
VÍDEO: Mitos y verdades sobre el cambio de hora: ¿a favor o en contra?
Recomendaciones para adaptarse mejor al nuevo horario
Para mitigar los efectos del cambio de hora del 30 de marzo, los expertos sugieren implementar ciertas rutinas previas.
Adelantar paulatinamente la hora de acostarse, limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y aumentar la exposición a la luz solar durante las primeras horas del día ayudan a reajustar el ritmo circadiano.
También se recomienda evitar estimulantes como la cafeína, seguir horarios regulares para las comidas y priorizar una alimentación rica en triptófano, presente en alimentos como nueces, plátanos o huevos.
Mientras tanto, el debate político, sanitario y social en torno al cambio horario sigue su curso. Pero este domingo, una vez más, las agujas del reloj volverán a saltar, recordándonos que, al menos por ahora, el tiempo sigue marcándose a golpe de decreto.