¿Te duele la cabeza con los cambios de tiempo?

En el ámbito de la neurología existe este tipo de pacientes.

ElTiempo.es

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Cuando muchos refieren dolor de cabeza con los cambios de estación o con los cambios meteorológicos bruscos no están siendo exagerados. En el ámbito de la neurología hay una serie de pacientes que son sensibles a los cambios de tiempo.

Según Jesús Porta, neurólogo y director de la Fundación del Cerebro: «el hipotálamo es una estructura del cerebro que «marca los ritmos». Los ritmos del sueño y también los ritmos emocionales. En cierta manera, este sistema está influenciado por la intensidad lumínica que se tiene a lo largo del día».

¿Cuáles son las patologías que producen los cambios de tiempo?

Los cambios generan, fundamentalmente, las cefaleas. Dentro de ellas, la migraña y la cefalea en racimos. Luego los ictus, por la mayor prevalencia en determinadas épocas del año. Y finalmente las enfermedades neurodegenerativas, derivadas de los cambios de ánimo que se pueden experimentar con el paso de una estación a otra.

Cambiar el funcionamiento del cerebro es extremadamente complejo.

Jesús Porta, neurólogo y director de la Fundación del Cerebro

Cambios de tiempo: ¿Qué fenómenos meteorológicos afectan más?

En el ámbito de las migrañas, evidentemente, son las tormentas y las borrascas las que más afectan, y no las bajas presiones. Las bajas presiones o si estas van acompañadas de aparato eléctrico, mucho más. En lo que corresponde a las que son en racimos es simplemente el cambio de estación lo que influencia (por los cambios de luces.)

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Fuente imagen: Pixabay

¿Qué se puede hacer para evitar estas dolencias?

Es muy complicado tomar acciones para no ser meteorosensible. Se puede engañar al cerebro, por ejemplo, con fotoestimulación. Muchos hacen fotoestimulación en casa, pero eso dificulta el sueño a la hora de irse a dormir. Si te estimulas con las tablet que están retroiluminadas, tienes más dificultad para dormirte porque tienes un estímulo lumínico continuo.

Con esas técnicas sí que se puede engañar al cerebro para «hacerle creer» que no hay un cambio de estación tan claro. Pero, realmente, cambiar el funcionamiento del cerebro es extremadamente complejo.