Captan el viaje sin descanso de 9 días de un oso polar en el Ártico
El cambio climático está forzando a los animales a extremos inéditos. Una osa polar nadó 9 días sin descanso, recorriendo 687 km en busca de alimento, debido al deshielo en el Ártico.
Sergio Delgado Martorell
El cambio climático está generando un clima diario de supervivencia en ciertas zonas del Planeta, especialmente en el Ártico. Así es cómo una hembra de oso polar llegó a alcanza run récord mundial al nadar durante 9 días seguidos sin descanso. Atravesó 687 kilómetros de agua, con los riesgos que ello conlleva.
El hielo y el permafrost del Ártico están sufriendo las consecuencias del cambio climático. El almacenamiento de grandes cantidades de metano provoca que, al descongelarse, ese gas emane y aumente la tasa de calentamiento global.
Como consecuencia, más hielo y permafrost se descongelan o se derriten, liberando más metano y, por consiguiente, provocando más derretimiento.
La triste travesía del oso polar en el Ártico
La disminución del hielo marino, por culpa del cambio climático, es la que ha provocado este hecho que, más que una hazaña, es una señal de alerta de lo que se está sufriendo en el Ártico.
El oso polar atravesó el Mar de Beaufort, donde el hielo se viene reduciendo considerablemente como consecuencia del calentamiento global. Así es cómo las madres de la especie se ven obligadas a nadar grandes distancias para alcanzar hielo, poniendo en peligro la vida de sus crías.
Se sospecha que un recorrido de 687 kilómetros de agua helada, equivalente a la distancia entre Washington D.C y Boston, la cría de esta osa falleció en algún momento. Esto supuso que la osa polar perdiese el 22% de su masa corporal.
Pese a que hubo antecedentes, la otra hembra de oso polar que nadó durante 12 días encontró varios lugares donde descansar durante su viaje.
Esas largas distancias llegan a ser mortales para las crías. En un estudio detallado, los biólogos llegaron a colocar unos dispositivos, con forma de collar, a 68 hembras de oso polar entre 2004 y 2009. Así fue cómo se detectaron lagunas den los datos, aunque pudieron relacionar esa información con periodos en los que los osos polares se encontraban en el mar.
En concreto, hubo casos de hembras que llegaron a recorrer más de 50 kilómetros. De acuerdo con la investigación, presentada el 19 de julio en la International Bear Association Conference (Conferencia de la Asociación Internacional de Osos), cinco de cada 11 madres que tuvieron crías antes de empezar su viaje las habían perdido cuando los investigadores volvieron a detectarlas en el hielo.
Problemas serios para su existencia
Se calcula que hasta el año 1995, el hielo marino ha logrado subsistir durante la plataforma continental del Mar de Beaufort, hábitat considerado vital para los osos polares debido a la elevada población de focas.
No obstante, los niveles actuales de hielo marino de los mares de Beaufort y Chukchi están descendiendo cientos de kilómetros desde la costa. Solo en 2010, la extensión de hielo marino del Ártico fue la tercera más baja registrada, confirmándose la tendencia a la baja que se acumula durante décadas.
De este modo, se calcula que los factores que favorecen a que lo osos naden largas distancias perdurarán en el futuro. Esto llegará a tener consecuencias negativas serias en la población, ya que la mortalidad de las crías se encuentra directamente relacionada.
Pese a todo, no es posible conocer si las crías se ahogan en el mar o si las duras condiciones marinas acaban por mermar su organismo y, por ende, con su vida.
Además, se aprecia una diferenciación entre géneros. Los machos adultos pasan casi todo el tiempo descansando, lo que reduce su gasto energético a términos similares a la hibernación. Por su parte, el 70% de los osos se mueven activamente en busca de fuentes de alimento. Por ejemplo, bayas, hierba y cadáveres de aves y caribúes. No obstante, son alimentos menos energéticos que la grasa de foca.
Privados de alimentos adecuados, los osos deben vivir de sus reservas de grasa durante varios meses. Ahora, el cambio climático está provocando que esa espera sea aún más larga. Y es que, el calentamiento de las temperaturas derrite el hielo marino antes en primavera y lo solidifica más tarde en otoño. Según los estudios, el Ártico se está calentando el doble de rápido que el resto del mundo.
En la actualidad, los osos polares viven en 19 regiones del Ártico, desde Canadá hasta Groenlandia y Rusia. Mientras que algunas poblaciones viven en hielo permanente, otras habitan en hielo estacional. Con el cambio climático, el deshielo está garantizado y provoca que los osos polares sean considerados como vulnerables a la extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
El futuro es incierto. Entre 1979 y 2015, la duración de la ausencia de hielo en el oeste de la bahía de Hudson (al noroeste de Canadá) aumentó en tres semanas.
Unos 800 osos polares viven en la parte occidental de la bahía de Hudson, lo que supone un descenso del 30% desde 1980. En la actualidad, estas especies de osos polares pasan una media de 130 días en tierra al año. Una cifra que aumentará entre 5 y 10 días por década en un futuro no muy lejano.