Consejos para disfrutar de una Navidad sostenible
Siempre se puede disfrutar de la Navidad haciéndolo de una manera sostenible. La sociedad se ha vuelto cada vez más derrochadora en esta época del año y eso tiene un impacto en el medio ambiente.
Laura Opazo
El espíritu de la Navidad es cada vez más consumista y en esta época del año se generan conductas poco responsables. Aunque no lo parezca, vivir una Navidad sostenible es mucho más fácil de lo que creemos.
Una celebración siempre es divertida: juntarnos una vez al año con familiares y amigos es motivo de regocijo y disfrute. También lo es dar la bienvenida a un nuevo año y hacerlo con ilusión por el futuro, a la esperanza y a los planes venideros.
La población mundial se ha vuelto muy derrochadora y la mayoría de los productos que consume son de usar y tirar. Esto genera un coste medioambiental perfectamente evitable. Si se quiere plantear una Navidad más responsable, conviene reflexionar y planificar y tener en cuenta una serie de consejos.
Comprar local y de temporada
Navidad es sinónimo de grandes comidas. Por eso conviene tener en cuenta la importancia de apostar por productores locales y por productos de temporada.
Además de ser más apropiados y sabrosos, contribuirán a generar riqueza local y a generar una menor huella de carbono por evitar transportes innecesarios. Como consecuencia, contribuirá a llevar una Navidad sostenible.
Por ejemplo, con las prisas o por comodidad, se suelen tirar alimentos envasados que, además de incluir ingredientes poco saludables generan mucho desperdicio de envases.
Una alternativa es comprar a granel siempre que se pueda y planificar las compras para evitar desechar comida. Guardar, congelar o repartir tuppers entre tus invitados es una buena opción.

¿Qué iluminación usar para una Navidad sostenible?
La iluminación navideña siempre llena de magia cualquier espacio. Para tratar de no malgastar energía (y ahorrar en la factura de la luz), se puede iluminar el árbol de Navidad con guirnaldas LED.
Y, si es posible, intentar limitar su encendido a las horas de bajo consumo. También se pueden iluminar las estancias con velas aromáticas para crear una atmósfera sensorial con un bajo coste e impacto ambiental.

Árbol navideño: ¿Natural o de plástico?
En realidad, ambas opciones tienen impactos ambientales y ninguna es perfecta. Por una parte, la mayor parte de los árboles naturales mueren después de la las fiestas.
La causa es que están expuestos a las elevadas temperaturas de las calefacciones. Además de por no estar en el entorno y clima adecuados para su desarrollo.
Por otra parte, los árboles de plástico son fabricados con materias primas procedentes de combustibles fósiles o con PVC, polietileno y productos tóxicos. Por si fuera poco, se hacen en países asiáticos desde donde hay que transportarlos. La parte positiva es que permiten reutilizarse un gran número de veces.
Si se quiere evitar cualquiera de estas dos opciones, se puede construir un árbol de Navidad reciclado y bonito con diferentes materiales.

Navidad sostenible: la decoración cuenta
Al igual que se puede hacer un árbol navideño, también se puede decorar una casa de manera creativa y económica. Para ello, hay que reutilizar adornos o materiales pero dándoles un toque actual. Incluso se puede montar el tradicional belén con arena, tierra o piedras y figuras de cartulina.

Tarjetas navideñas DIY y solidarias
Si eres un nostálgico del papel y te gusta enviar y recibir felicitaciones navideñas, puedes hacer tarjetones de papel reciclado. No hay problema si uno no es muy habilidoso: las tarjetas digitales evitan gastos de papel, tinta y transporte.

Para lo más solidarios, con el Regalo Azul de Unicef, se puede enviar una tarjeta solidaria que permitirá dar oportunidades a otras personas.
Solo hay que meterse en su web y elegir la ayuda concreta que se quiera enviar a las niñas y niños que más lo necesitan. Alimento terapéutico, kit e vacunas, material escolar… UNICEF se encargará de hacerla llegar en nombre de quien se quiera.
Regalos solidarios
También se puede optar por hacer regalos solidarios ayudando a un tercero o regalar experiencias o favores personalizados.
Entradas de cine, teatro, cenas románticas, sesiones de spa, tuppers semanales, masajes o productos gourmet para compartir. Si al final se opta por un regalo material, tratar de apoyar el comercio local es lo óptimo.
Con estos gestos se ayuda a mejorar la economía del entorno y a reducir la contaminación derivada del transporte.
En el caso de regalar juguetes infantiles, es positivo elegir aquellos que no necesiten pilas ni baterías. Y es que, una sola pila alcalina puede contaminar 175.000 litros de agua y tarda entre 500 y 700 años en degradarse.

Envoltorios sostenibles
Todos los años se desperdician cantidades ingentes de papel, especialmente en Navidad. Para llevar nuestro compromiso un poco más allá, lo ideal sería mantener la coherencia también con el envoltorio.
Se puede sustituir el papel de regalo por papel de periódico o revistas antiguas, cartulinas, o envases como latas de pastas o tés. Estas últimas pueden servir como cajas de regalo.
Otra idea es emplear un pañuelo o un trozo de tela para envolver los regalos. Para ello es perfecto el Furoshiki, una técnica que recuerda al origami y que nos permite envolver objetos utilizando tan solo dobleces y nudos. De esta manera se evitan cinta, lazos y pegatinas.

Una vez acaben las fiestas, hay que guardar los materiales que puedan ser reutilizados para más adelante. No hay que olvidar reciclar en su contenedor adecuado todo lo que haya llegado a su fin de ciclo vital. ¡Que el espíritu navideño continúe en cada uno de nuestros gestos!