Los restos de un cohete de SpaceX se estrellarán en la Luna en marzo

La segunda fase del cohete Falcon 9 de Space X no tiene suficiente combustible para regresar a la Tierra y se estrellará contra la luna el 4 de marzo.

Alejandro Riveiro

Alejandro Riveiro

En 2015, SpaceX (una empresa estadounidense de fabricación aeroespacial) puso en órbita un telescopio para observación de la Tierra. La segunda fase, empleada en aquel lanzamiento, ahora está en rumbo de colisión con la Luna el próximo mes de marzo. La noticia es interesante, pero en realidad no es preocupante y te contamos por qué.

Una segunda fase con una órbita relativamente impredecible

En 2015, la compañía de Elon Musk puso en órbita el satélite DSCOVR de la NASA. Su destino está en el punto de Lagrange L1, desde donde observa nuestro planeta y toma imágenes periódicamente cada día. Ese punto está a 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta, en dirección hacia el Sol.

Es un lugar donde la gravedad de ambos (Tierra y Sol) se equilibra, de manera que podemos colocar un objeto allí y acompañará a la Tierra, en su órbita alrededor del Sol, siempre a la misma distancia.

La Tierra, observada por el satélite DSCOVR el 27 de junio de 2019. Crédito: NASA

La segunda fase del cohete Falcon 9 fue la responsable de darle el impulso necesario al satélite para llegar a su destino. Sin embargo, no tenía suficiente combustible para regresar a nuestro planeta. Tampoco tenía combustible para poder escapar de la gravedad del sistema formado por la Tierra y la Luna.

Desde febrero de 2015 ha descrito una órbita relativamente caótica. Ahora, según diferentes observadores, esa segunda fase va rumbo a la Luna, y colisionará con su superficie el próximo 4 de marzo.

Gray ha determinado que, con toda probabilidad, chocará con la Luna en su cara oculta, cerca del ecuador, a principios de marzo

Así lo explicaba Bill Gray en su propia página. A principios de enero, el propio Gray pedía ayuda a la comunidad de astrónomos amateur y profesionales. Era necesario obtener más observaciones de la segunda fase para poder determinar mejor su rumbo. La fase se mueve, en su órbita, de forma caótica. Con los nuevos datos, Gray ha determinado que, con toda probabilidad, chocará con la Luna en su cara oculta, cerca del ecuador, a principios de marzo, aunque con alguna duda…

La fecha de colisión del SpaceX no es completamente firme

Como el movimiento de la segunda fase es errático, es difícil predecir con precisión qué efecto tiene la presión de la radiación del Sol (su luz, en resumidas cuentas) en su órbita. Solo la altera ligeramente, pero el efecto se va acumulando con el paso del tiempo.

Esto provoca que, de aquí al 4 de marzo, sean necesarias más observaciones para poder refinar mejor el momento y lugar del impacto. Algo que resulta interesante por un lado, pero por otro no es más que una anécdota.

cohete spacex falcon9

La colisión de la segunda fase con el satélite no tiene ninguna implicación especial. Sin embargo, da una oportunidad a los satélites que orbitan en torno a la Luna, como la Lunar Reconnaissance Orbiter (de NASA) o Chandrayaan-2 (de India) de poder recoger observaciones de la región después de que se produzca el impacto. En 2009 ya se hizo algo parecido.

En aquel entonces, la NASA estrelló deliberadamente la segunda fase de un cohete en la Luna, para tener una oportunidad de estudiar el proceso.

La atención en estos momentos está lejos del estudio de los cráteres recién formados en nuestro satélite. En su lugar, se está centrando mucho esfuerzo en entender la distribución de hielo en las regiones polares de la Luna. No deja de ser, sin embargo, una buena oportunidad para observar el material justo debajo de la superficie lunar.

El impacto de la segunda fase del cohete Falcon 9 expulsará parte de ese material y lo expondrá. Su observación podría permitir obtener información valiosa.

El primer impacto accidental de un cohete

La masa del cohete Falcon 9 es de unas 4 toneladas. Se calcula que chocará con la Luna a una velocidad de 2,58 km/s. Es la primera vez (que se tenga constancia) que, de forma no intencionada, un componente espacial choca con la superficie de la Luna.

El porqué se encuentra, simplemente, en el procedimiento que se sigue en las misiones que se mandan a otros lugares del Sistema Solar. Normalmente, esa segunda fase es colocada en una órbita heliocéntrica. Es decir, orbita alrededor del Sol.

Se calcula que chocará con la Luna a una velocidad de 2,58 km/s.

Estela de un cohete Falcon 9 tras su lanzamiento. Crédito: Kevin Gill. Licencia CC

Lo hace a una distancia relativamente lejana del sistema de la Tierra y la Luna. Permanecen allí, sin llegar a acercarse a ninguno de los dos. En el caso de misiones mucho más cercanas, para la órbita de la Tierra, lo que se hace es almacenar el combustible suficiente para regresar a la atmósfera terrestre.

A su regreso, por su alta velocidad, se desintegrará sin mayores complicaciones. Es lo que hacen la mayoría de compañías (incluyendo la propia SpaceX) para ayudar a mitigar la presencia de basura espacial.

En el caso de la Luna, no hay atmósfera alguna y, por tanto, no existe la posibilidad de que el cohete se pueda desintegrar antes del contacto con la superficie. Sea como fuere, la noticia es principalmente una anécdota, que nos permite recordar que la actividad espacial humana también puede tener efectos accidentales en otros lugares del Sistema Solar. Aunque no quiere decir que no sea una buena oportunidad para analizar las consecuencias del impacto, cuando se produzca.

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