Comensalismo: una relación beneficiosa en el ecosistema
¿Sabías que algunas especies son ‘okupas’, otras ‘inquilinos’ y que establecen relaciones beneficiosas entre ellas? Te lo contamos en este artículo sobre el comensalismo
Elena Plaza
El comensalismo es una interacción o relación biológica en la que un organismo obtiene beneficios de otro sin perjudicarlo. Es decir, en esta relación, uno de los organismos recibe ventajas, como alimento, protección o transporte, mientras que el otro no se ve afectado, ni positiva ni negativamente.
¿Qué es el comensalismo?
El término comensalismo proviene del latín ‘cum mensa’, que significa ‘compartiendo la mesa’. Se denomina «comensal» a la especie beneficiada y «anfitrión» u «hospedador» a la que otorga el beneficio.
Relaciones interespecíficas: comensalismo, mutualismo, parasitismo
Seguro que te suena más el término simbiosis, que es el que yo estudié en el colegio. Podríamos decir que el comensalismo, el mutualismo y el parasitismo son tipos de simbiosis biológicas o de relaciones interespecíficas.
Sin embargo, otras fuentes y otros autores, no incluyen el comensalismo dentro de la simbiosis, si no como otra relación aparte. Al margen de esta discrepancia, los tres términos son tipos de relaciones interespecíficas de la naturaleza. Hay más, pero vamos a aclarar estos tres porque pueden confundirse entre ellos.
Ya hemos definido el comensalismo como una relación entre dos organismos donde uno se ve beneficiado y el otro organismo no se ve afectado ni positiva ni negativamente.
En cambio, en una relación parasítica, una especie se beneficia a expensas de la otra, que se ve perjudicada. Un ejemplo de parasitismo es el de los piojos que se adhieren a los peces hospedadores y se alimentan de sus fluidos corporales. Este tipo de interacción puede debilitar al pez hospedador y hacerlo más susceptible a enfermedades.
Un ejemplo terrestre de parasitismo es la relación entre los ácaros y los mamíferos. Los ácaros pueden vivir en la piel de los mamíferos, alimentándose de sus tejidos y fluidos, lo que puede causar irritación y enfermedades en el hospedador.
El último término es el de mutualismo, relación en la que las dos especies se benefician de la interacción. Un ejemplo clásico es la relación entre los peces limpiadores y sus peces hospedadores. Los peces limpiadores se alimentan de los parásitos y restos de comida presentes en la piel, boca y branquias de los peces hospedadores.

Esto proporciona alimento a los limpiadores y, al mismo tiempo, ayuda a los hospedadores a mantenerse libres de parásitos, mejorando su salud. En este ejemplo el fin es nutricional, pero puede tener fin de transporte, defensa o refugio.
Es interesante destacar que el comensalismo se encuentra en la intersección de de dos formas de interacción interespecífica, el mutualismo y el parasitismo. El proceso es dinámico, puede cambiar según el contexto, la variación del ecosistema o por el paso del tiempo pasando de un tipo de interacción a otra.
Tipos de comensalismo
El comensalismo se manifiesta de diversas maneras en la naturaleza, cada una con características y ejemplos específicos. A continuación, exploraremos los tipos más comunes de comensalismo y sus ejemplos.
Inquilinismo
En el inquilinismo una especie vive o se refugia dentro de la otra, o encima de ella. Las ardillas son un gran ejemplo de especie que practica el inquilinismo ya que se alimentan de frutos y semillas de los árboles, además de vivir en ellos. Otro ejemplo son las lianas y sus árboles hospedantes.
Foresia o foresis
En esta relación, una especie (foronte) utiliza a otra como medio de transporte para desplazarse sin causarle daño. Esto puede facilitar el movimiento de especies pequeñas o incapaces de moverse largas distancias por sí mismas, aprovechando la movilidad de la especie anfitriona sin interferir con su bienestar.
Un ejemplo sería el de los ácaros que viajan en el abdomen de algunos tipos de escarabajo o moscas.
Metabiosis
También se denomina tanatocresis. Es la relación que ocurre cuando un individuo usa los restos o sustancias de desecho de otros organismos para su beneficio propio sin interactuar directamente con él.
Estos restos pueden ser excrementos, como en el caso del escarabajo carroñero que se alimenta de excrementos de organismos más grandes. Pero también se dan casos con otros tipos de desechos, como por ejemplo, el cangrejo ermitaño que utiliza la concha vacía de un caracol para su refugio y protección.

Microbiota comensal
Esto del comensalismo no va solo de animales y plantas. Los seres humanos no somos ajenos al comensalismo ya que somos hospedadores de comunidades microbianas comensales que se benefician de nosotros. Principalmente son bacterias y se encuentran en el intestino. Pero están también en las vías respiratorias, vagina y piel de todos los mamíferos.
Son bacterias que no nos causan daño. Bueno, a casi todo el mundo, ya que en las bacterias comensales, para determinados pacientes con colitis ulcerosa y enfermedad de crohn, no son tan buenas. Estos pacientes son “hiperreactivos” a ellas, pero son la excepción.
Por tanto, tal y como indica Guarner: «La presencia de bacterias intestinales es por tanto un elemento clave en la patogenia de las lesiones inflamatorias«.
Actualmente la tendencia es denominar a esta relación entre bacterias y seres humanos como mutualismo porque desde hace más de 20 años sabemos que los seres humanos también obtenemos ventajas de estos microscópicos huéspedes.
La evidencia científica es clara sobre la presencia de microbiota intestinal: “tiene un impacto decisivo sobre el desarrollo y maduración del sistema inmune.
«Estas bacterias fortalecen y regulan el sistema inmune de las mucosas intestinales y también del sistema inmune sistémico”, tal y como indica Guarner en su artículo.
En otro estudio, Álvarez nos dice que «la microbiota intestinal contribuye a fortalecer la función del epitelio como barrera física frente a la entrada de agentes exógenos” y que las bacterias comensales “evitan la inflamación crónica y los fenómenos autoinmunes.”

El cuerpo humano ha sabido adaptarse a estas bacterias comensales (en la mayoría de los casos) y hace de buen anfitrión obteniendo beneficio de ellas sin producir elementos de defensa.
Además, según Abt y colaboradores: “Los estudios en pacientes han asociado alteraciones en las comunidades bacterianas con susceptibilidad a la diabetes, la obesidad, el cáncer, la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), la alergia y otros trastornos atópicos, destacando el impacto potencial de las interacciones huésped-comensal en múltiples enfermedades metabólicas e inflamatorias crónicas«.
Ejemplos de comensalismo en la naturaleza
Aunque ya se han puesto ejemplos con anterioridad, algunos son más curiosos, bonitos o destacados y merecen ser explicados con detenimiento.
Anémonas y peces payaso
Uno de los ejemplos más conocidos y fascinantes es la relación entre las anémonas y los peces payaso. En realidad, se trata de una relación de mutualismo, no de comensalismo, porque ambos obtienen beneficios. Y los beneficios son muchos.
Para el pez payaso, estar con las anémonas le permite tener “protección VIP”. Las anémonas tienen tentáculos urticantes, como las medusas, así que el pez payaso se protege de ataques de depredadores. Además, tiene “snacks gratuitos” ya que los restos de la comida de las presas capturadas por las anémonas son para este pez.

A cambio, la anémona tiene servicio de limpieza a domicilio, ventilador personal y servicio de márketing gratuito. El pez payaso se come los parásitos que pueden dañar a la anémona y elimina restos de comida. Con su constante movimiento mejora la oxigenación y circulación de agua a través de la anémona. Y, además, con su coloración brillante y llamativa atrae alimento para las anémonas de mar.
Un aspecto curioso de esta relación es que los los peces payaso se vuelven inmunes a las picaduras de las anémonas. Hay dos teorías principales sobre cómo se forma esta capa.
La primera sugiere que el pez payaso secreta su propio mucus, que carece de sustancias que desencadenen la picadura de la anémona.
La segunda teoría sugiere que el pez payaso inicialmente se expone a la anémona, recibiendo pequeñas picaduras hasta que desarrolla una capa de mucus tomada de la anémona, que lo protege de futuras picaduras. La naturaleza es fascinante.
Aves y árboles
Otro ejemplo de comensalismo es la relación entre las aves y los árboles. Algunas aves construyen sus nidos en los árboles, utilizando las ramas y hojas como base.
No hay daño directo en la estructura de los árboles y en teoría, los árboles no se benefician directamente. Pero sí que hay un beneficio indirecto: las aves pueden controlar plagas de insectos y diseminar las semillas de los árboles.
Las plantas epifitas, como las orquídeas y los helechos, también mantienen una relación de comensalismo con los árboles. Estas plantas crecen sobre las ramas y troncos de los árboles, utilizándolos como soporte físico para elevarse y acceder a la luz solar, sin extraer nutrientes ni causarles daño. Los árboles no se ven beneficiados ni perjudicados por la presencia de las epífitas.
Esta relación permite a las epífitas ocupar nichos ecológicos específicos y aprovechar los recursos disponibles en la altura, como la luz y la humedad, mientras los árboles continúan su crecimiento y desarrollo de manera normal.

Tiburones y peces rémora
Otro ejemplo, en este caso del “más puro comensalismo” son los tiburones y los peces rémora. Las rémoras se adhieren al cuerpo de los tiburones usando un disco adhesivo especial, como una ventosa, lo que les permite moverse con los tiburones y obtener alimento, transporte y protección.
Otro ejemplo parecido es el de los peces sargento que nadan cerca de las tortugas marinas utilizando como protección y cobijo su caparazón. Y el de las mismas rémonas con las mantarraya.

Estos ejemplos demuestran la diversidad y complejidad de las relaciones de comensalismo en la naturaleza.
Como se ha explicado con anterioridad, es difícil poner un límite entre el tipo de relación y establecer los beneficios entre las relaciones entre especies.
Importancia del comensalismo en el ecosistema
El comensalismo desempeña un papel importante en los ecosistemas al contribuir significativamente a la biodiversidad, mejorar la eficiencia en el uso de recursos y mejorar la estabilidad ecológica.
Eficiencia en el uso de recursos
El comensalismo contribuye a la eficiencia en el uso de recursos, permitiendo que los organismos compartan y aprovechen estos recursos disponibles de manera más efectiva.
Al beneficiarse de otros organismos sin causarles daño, los participantes en una relación de comensalismo optimizan su capacidad para obtener nutrientes, refugio o transporte.
Esto evita la competencia directa por recursos escasos y promueve una distribución más equitativa de los mismos en el ecosistema.
Aumento de la biodiversidad
Las especies comensales pueden incrementar la diversidad biológica al ocupar nichos que no serían utilizados de otra manera. Esto crea una mayor variedad de interacciones y dinámicas ecológicas.
Algunas especies comensales pueden crear microhábitats o condiciones más favorables para otras especies. Por ejemplo, las epífitas pueden proporcionar refugio a pequeños invertebrados y aves, enriqueciendo así la complejidad del ecosistema.
Las especies comensales pueden explotar recursos que otras especies no utilizan, lo que ayuda a ocupar nichos específicos. Esto reduce la competencia directa y permite que más especies coexistan en el mismo espacio.
Además, esta ocupación de nichos vacíos o subutilizados por especies comensales puede llevar a la aparición de nuevas especies a través de la especiación, debido a la adaptación a condiciones específicas y la diferenciación genética. Este proceso puede ser impulsado por la selección natural, que favorece la diversificación en función de las interacciones ecológicas y ambientales
Estabilidad ecológica
El comensalismo favorece la estabilidad ecológica al establecer interacciones beneficiosas que contribuyen al equilibrio y funcionamiento adecuado de los ecosistemas.
Al no haber una relación de parasitismo o depredación, las especies involucradas en el comensalismo no afectan negativamente a la población de otras especies, ayudando a mantener un equilibrio natural en la cadena trófica y en las interacciones biológicas en general.
Esta estabilidad ecológica es fundamental para la salud y buen funcionamiento de los ecosistemas a largo plazo.
Como vemos, aunque el comensalismo no es tan evidente como otras interacciones (como la depredación o la competencia), sigue siendo relevante para la biodiversidad y la salud de los ecosistemas.
Te reto en tu próxima excursión por la naturaleza a tratar de identificar estas relaciones de “interés” que, como vemos, no solo se desarrollan entre los seres humanos. Te adelanto que no será fácil porque nunca sabrás si se tratan de especies “okupas” o realmente los inquilinos obtienen algún beneficio.
Bibliografía
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