¿Grillos para comer? Bruselas aprueba la venta de estos insectos como alimento en Europa
Comer insectos e ingerir grillos puede ser una alternativa para reducir la contaminación relacionada con la producción de alimentos y favorecer la transición hacia dietas saludables.
Pablo Ramos
Parece que pedir comer insectos es una opción cada vez más cercana. Y es que, el pasado 11 de febrero, la Comisión Europea autorizó la comercialización del grillo común como alimento apto para consumo humano. Esta autorización permite la venta en formato congelado, seco y en polvo del grillo acheta domesticus.
El grillo común es el tercer insecto autorizado por la Comisión Europea. Anteriormente se permitió la comercialización de productos similares de especies como el tenebrio molitor y la locusta migratoria. Aún así, el etiquetado debe identificar claramente los compuestos y la materia prima de cada alimento. De esta manera, los consumidores pueden identificarlo.
Según la FAO, el consumo de insectos forma parte de la dieta de unos 2000 millones de personas. Es más, los insectos como comida ha sido muy común a lo largo de la historia de la humedad.
Beneficios de comer insectos
Además, los expertos señalan que el consumo de insectos tiene múltiples beneficios tanto a nivel ambiental como para la salud.
Comer insectos puede ser una fuente de proteínas saludables con gran capacidad nutritiva. Puede parecer extraño pero contienen vitaminas, fibra, minerales y grasas. Por ello, son considerados como una fuente alternativa de proteínas que pueden favorecer el cambio hacia dietas saludables.
Comer insectos puede ser “una solución comercializable para reducir el desperdicio de alimentos”.
Comisión Europea
A nivel ambiental, la producción de insectos como alimento, tanto para personas como para animales, genera menos emisiones de gases de efecto invernadero. También requiere un uso menor de los recursos hídricos y una menor superficie para su desarrollo. De hecho, la Comisión Europea lo considera “una solución comercializable para reducir el desperdicio de alimentos”.

Aún así, hay que tener en cuenta que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria EFSA incide en algo destacable. Y es que, las proteínas de insectos, al igual que otras de otros alimentos, también pueden llegar a causar reacciones alérgicas.
Los insectos como alimento emergen como un tema especialmente relevante en el siglo XXI. Esto es debido a:
– El aumento del costo de la proteína animal.
– La inseguridad alimentaria.
– Las presiones ambientales.
– El crecimiento de la población.
– La creciente demanda de proteínas entre las clases medias.
Así lo explicaba la Comisión Europea. Desde este organismo recalcaban que actualmente los insectos como alimento representan un nicho de mercado muy pequeño en la UE. Por esta misma razón que dispone de un gran potencial.