Como afecta el cambio climático al Hantavirus

En Sudamerica el riesgo es mayor y la proliferación de enfermedades como el Hantanavirus ha ido en aumento con el nuevo clima que vivimos

Mario Picazo

El cambio climático no solo aumenta las temperaturas del planeta, puede afectar la transmisión de virus como el hantavirus.

Con el paso de los años hemos experimentado un clima más extremo que potencia las sequías, haciendo que sean más largas, e intensifica las lluvias y las hace más torrenciales. Esos cambios son ideales para que proliferen determinadas enfermedades, cada vez más extendidas por el mundo.

El registro climático muestra cómo las estaciones han ido cambiando, con inviernos cada vez menos fríos, que hacen que los ecosistemas se vayan alterando.

Ese escenario ha creado nuevas condiciones para la expansión de enfermedades infecciosas y, entre ellas, una de las que más preocupa hoy, sobre todo en Sudamérica, es el hantavirus ya que puede llegar a provocar cuadros respiratorios muy graves.

Este año, Argentina y Chile han registrado un aumento significativo de casos relacionados con el virus Andes, la variante más peligrosa del hantavirus.

Los expertos llevan tiempo advirtiendo de que el calentamiento global puede favorecer cambios en el hábitat y en la población de los roedores que actúan como reservorio natural del virus. Con ese riesgo en aumento, cada vez hay más zonas vulnerables y con más casos de contagio.

El hantavirus llega principalmente a través de roedores silvestres. foto: Pixabay

El hantavirus y su preocupación como virus contagioso

El hantavirus es una enfermedad viral transmitida principalmente por roedores silvestres. Hay varios tipos, aunque destaca una variedad localizada en el sur de Sudamérica. Allí el principal transmisor es el conocido ratón colilargo, una especie que habita en zonas húmedas, boscosas y rurales de Argentina y Chile.

Con esta especie, el contagio llega al inhalar partículas contaminadas procedentes de orina, saliva o excrementos de estos animales. Otra manera de contagio puede ser al entrar en contacto con superficies contaminadas en refugios, cabañas o espacios cerrados donde hayan estado presentes los roedores.

El foco está puesto en la variante Andes, capaz de provocar síndrome cardiopulmonar por hantavirus.  Este tipo de enfermedad puede derivar rápidamente en insuficiencia respiratoria grave. En algunos brotes registrados en Sudamérica, la mortalidad ha llegado a superar el 35% y se teme que, con el paso de los años y debido a las condiciones climáticas cambiantes, la situación pueda empeorar.

Representación geográfica de la incidencia aproximada de la enfermedad por hantavirus por país y año. (fuente: Universidad Estatal de Kansas).

Así afecta el cambio climático a la expansión de los roedores

Para los expertos, uno de los factores más llamativos es cómo las alteraciones del clima están modificando la dinámica natural de las poblaciones de roedores. Un escenario climático marcado por las sequías prolongadas seguidas de situaciones de lluvia intensa y abundante genera un crecimiento rápido de vegetación y semillas

Cuando se dan esas condiciones, aumenta la disponibilidad de alimento para especies como el ratón colilargo. Cuando eso ocurre, las poblaciones de roedores pueden multiplicarse en muy poco tiempo.

Además, los inviernos cada vez más suaves, con temperaturas menos extremas, facilitan que sobrevivan más ejemplares durante los meses fríos. Años atrás, el tiempo más frío limitaba de forma natural su expansión.

Con el escenario climático de hoy, el resultado es una mayor densidad de roedores. Más ratones llevan a un incremento del riesgo de contacto con personas en zonas rurales, áreas turísticas o regiones cercanas a bosques y montañas.

Además, los humanos tendemos a adentrarnos cada vez más en territorios propensos al contagio de este tipo de enfermedades. 

El Niño puede favorecer los brotes de hantavirus

Los expertos siguen de cerca la relación entre fenómenos climáticos como El Niño y el aumento de casos de hantavirus. Con el Niño, se alteran los patrones de lluvia en Sudamérica; algunas regiones experimentan precipitaciones más abundantes de lo habitual.

Esa humedad adicional favorece el crecimiento de vegetación y multiplica los recursos alimenticios disponibles para los roedores.

Ya se han asociado situaciones similares con incrementos de hantavirus en distintas zonas del continente americano. Hoy, con un clima cada vez más extremo y variable, los expertos creen que estos episodios podrían repetirse con más frecuencia.

Una región que ya ha experimentado los efectos del cambio climático es la de la Patagonia argentina y chilena. Aquí se han detectado varios de los casos recientes, y parece que las anomalías térmicas y los cambios en las precipitaciones podrían estar creando condiciones especialmente favorables para la proliferación del ratón colilargo.

La formacion de un El Niño de cierta intensidad se va gestando y ya se divisan las primeras anomalias positivas de temperatura del agua en algunas zonas del Pacíifico ecuatorial. mapa: NOAA

El calentamiento global desplaza las zonas de riesgo

Preocupa también el desplazamiento geográfico de determinadas especies de roedores debido al aumento de temperaturas. Con las temperaturas medias cada vez más altas, algunos animales ocupan territorios donde antes apenas podían sobrevivir por el frío. Eso ayuda a ampliar las áreas donde existe riesgo de contagio por hantavirus.

En algunas regiones australes de Argentina ya se investigan los cambios en la distribución de los roedores portadores del virus.

Para los expertos, la alteración de ecosistemas, sumada al aumento de temperaturas, puede favorecer que enfermedades tradicionalmente limitadas a determinadas áreas empiecen a aparecer en nuevas regiones.

Los incendios forestales y la degradación ambiental potencian la exposición

Otra huella claramente identificada del cambio climático es que están aumentando la frecuencia e intensidad de incendios forestales, periodos de sequía y degradación ambiental. Son todos factores que alteran los ecosistemas naturales y obligan a muchas especies animales a desplazarse en busca de alimento y refugio.

Cuando los roedores se acercan más a zonas habitadas, explotaciones agrícolas o instalaciones turísticas, el riesgo de transmisión aumenta considerablemente. El mundo rural es un gran foco de estas infecciones, que posteriormente pueden acabar en zonas más pobladas.

Ya hay en marcha una serie de acciones para ayudar a limitar el riesgo de propagación. Entre ellas, se planea limpiar refugios cerrados, entrar en cabañas abandonadas y realizar trabajos agrícolas.

Para los excursionistas y viajeros también hay información valiosa. Practicar senderismo en áreas boscosas puede incrementar la exposición si existen restos contaminados por roedores infectados.

¿Puede convertirse el hantavirus en una pandemia?

A pesar del aumento de casos y de la preocupación creciente, los expertos insisten en que el hantavirus no presenta actualmente las características necesarias para provocar una pandemia global similar a la COVID-19.

La transmisión entre personas es muy limitada y solo se ha documentado de forma excepcional en algunas variantes concretas como el virus Andes. La mayoría de contagios siguen estando relacionados con la exposición ambiental a roedores infectados.

Sin embargo, los expertos sí consideran que el cambio climático puede favorecer brotes más frecuentes y ampliar las zonas de riesgo durante las próximas décadas.

Por eso, el hantavirus se ha convertido en otro ejemplo de cómo el calentamiento global no solo afecta al tiempo y al clima, sino también a la salud pública y al equilibrio de los ecosistemas. 

Debe convertirse en una prioridad monitorizar la evolución de estas enfermedades y comprender la relación entre clima y biodiversidad en un planeta que continúa calentándose.

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