Conmoción en la primatología por una guerra civil entre chimpancés con violencia extrema
La mayor comunidad de chimpancés conocida se fractura en dos grupos rivales tras años de convivencia, con ataques mortales documentados.
María Rivas
La mayor comunidad de chimpancés salvajes conocida por la ciencia ha protagonizado un episodio tan raro como inquietante. En el Parque Nacional de Kibale, en Uganda, un grupo que durante décadas convivió dentro de una misma estructura social terminó dividido en dos facciones permanentes.
A partir de ese momento, la convivencia dio paso a una dinámica de violencia que algunos investigadores ya comparan con una auténtica guerra civil entre chimpancés.
El caso aparece descrito en un estudio publicado en la revista Science, fruto de más de treinta años de observación. Los investigadores siguieron la evolución de la comunidad de Ngogo, formada por alrededor de 200 individuos, y documentaron una escisión excepcional dentro de una especie acostumbrada a organizarse mediante dinámicas flexibles.
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Una división extremadamente rara en chimpancés
Durante años, estos primates vivieron bajo un sistema de fisión-fusión, habitual en la especie. Es decir, se separaban temporalmente en subgrupos, pero seguían formando parte de una misma comunidad. Ese equilibrio empezó a romperse en 2015, cuando los chimpancés del sector occidental comenzaron a evitar de forma prolongada a los del grupo central.
La distancia fue creciendo con el tiempo. Hacia 2017, el grupo occidental ya actuaba de forma independiente. Desde 2018, ambas comunidades dejaron de relacionarse con normalidad, ocuparon territorios distintos y redefinieron por completo sus vínculos sociales.
La rareza del fenómeno es notable. Las escisiones permanentes en chimpancés son extraordinariamente infrecuentes, hasta el punto de que podrían producirse sólo una vez cada varios siglos.

De la ruptura social a la violencia letal
La fractura no quedó en un simple distanciamiento. Entre 2018 y 2024, los investigadores registraron al menos siete ataques contra machos adultos y diecisiete contra crías.
Desde 2021, además, la violencia incluyó episodios de infanticidio. Los autores advierten de que el número real de víctimas podría ser mayor, ya que algunos individuos desaparecieron sin que se pudiera determinar su destino.
Lo más llamativo es que los agresores y sus víctimas habían sido compañeros durante años. Habían crecido juntos, compartido recursos y colaborado entre sí. Sin embargo, tras la división, la nueva identidad de grupo terminó imponiéndose sobre esos vínculos previos.
¿Qué hay detrás de esta guerra civil entre chimpancés?
El estudio no identifica una única causa, sino una combinación de factores: el gran tamaño del grupo, la competencia por recursos, cambios en la jerarquía de dominancia masculina o la pérdida de individuos clave que actuaban como nexo social.
Además, hay un detalle que rompe con algunos modelos teóricos: el grupo occidental, responsable de los ataques, era más pequeño en número. Esto sugiere que una mayor cohesión interna pudo compensar su desventaja.
El caso recuerda a un episodio documentado en los años setenta en Gombe, en Tanzania, durante los trabajos de Jane Goodall, aunque con una diferencia importante: en Uganda, los dos grupos surgidos tras la división siguen existiendo.
Más allá del impacto del hallazgo, este episodio —esa especie de guerra civil entre chimpancés— refuerza una idea clave: la estabilidad de un grupo no depende sólo de evitar la violencia, sino de mantener los vínculos que lo sostienen.