Crew-11 vuelve de la EEI antes de tiempo y cae al Pacífico frente a San Diego
Cuatro tripulantes vuelven desde la EEI tras 167 días en el espacio. La Dragon cae con paracaídas y es recuperada en el Pacífico, ante San Diego.
Javier Castaño
El regreso no estaba previsto para hoy. Y, aun así, ha ocurrido con la precisión de un reloj. La cápsula Dragon de SpaceX ha amerizado este jueves 15 de enero de 2026 en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego (California), con los cuatro integrantes de la misión Crew-11 a bordo.
La operación se adelantó por una incidencia médica detectada en uno de los tripulantes que residía y trabajaba en la Estación Espacial Internacional (EEI).
La NASA ha confirmado que la persona afectada está estable. No ha dado más detalles. Lo atribuye a la privacidad médica, un límite habitual en misiones tripuladas.
En la cabina viajaban Zena Cardman y Mike Fincke (NASA), el astronauta japonés Kimiya Yui (JAXA) y el cosmonauta ruso Oleg Platonov (Roscosmos). Cuatro agencias, una sola cápsula, y una prioridad clara: volver.
Según la información difundida por la agencia estadounidense, el desacoplamiento se produjo el miércoles por la noche desde el módulo Harmony. A partir de ahí, un trayecto de alrededor de once horas hasta el punto de amerizaje.
La secuencia final siempre impone respeto, incluso cuando todo sale bien: reentrada, frenado atmosférico y, ya en las últimas capas, el despliegue de cuatro paracaídas para estabilizar y reducir velocidad. Solo entonces, el golpe corto del agua.
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El papel silencioso del mar y del tiempo
En un amerizaje no manda solo la ingeniería. También mandan el estado del mar, el viento y la visibilidad.
La NASA y SpaceX ajustan la ventana de retorno con esas variables sobre la mesa. No por estética: una mala mar puede complicar el descenso bajo paracaídas, la flotabilidad tras el contacto o el trabajo de los equipos que esperan en la zona.
Por eso, el regreso se planifica con margen y se decide al final. Casi al último momento. Tras el amerizaje, entran en escena los buques de recuperación. Son los que aseguran la cápsula, la estabilizan y preparan el traslado de la tripulación a tierra firme. En este caso, con atención añadida al tripulante cuya situación médica motivó el adelanto.
La misión cierra así una estancia prolongada en órbita: en las cifras difundidas se habla de 165 días en el laboratorio orbital y 167 días en el espacio. Un tramo largo. Y, de repente, recortado.
Mientras la Dragon ya está en casa, la EEI no queda “vacía”. La actividad científica sigue. Cambia la logística, se reorganiza el trabajo, pero el laboratorio orbital continúa operando.