¿De qué color vestirse para el eclipse? El efecto Purkinje cambiará lo que ven tus ojos
Durante el eclipse, el efecto Purkinje hará que los tonos rojos y naranjas parezcan más apagados, mientras que azules y verdes azulados destacarán más.
Mar Gómez
El próximo 12 de agosto, cuando la Luna vaya ocultando progresivamente al Sol, no solo cambiará el aspecto del cielo. También puede cambiar, durante unos minutos, la forma en la que nuestros propios ojos perciben los colores.
Es uno de los fenómenos menos conocidos asociados a un eclipse solar total y ocurre, en realidad, dentro de nuestra retina. Se denomina efecto Purkinje y puede hacer que una camiseta roja parezca perder intensidad mientras que una azul o verde azulada destaque relativamente mucho más.

Así que, si todavía no has decidido qué ropa llevar al eclipse, la ciencia puede darte una idea: combinar colores cálidos y fríos puede convertir tu propia ropa en un pequeño experimento de percepción visual.
El eclipse no cambia los colores: cambia nuestro sistema visual
Para entenderlo tenemos que viajar hasta la retina. Cuando existe mucha iluminación, nuestra visión depende fundamentalmente de los conos, unas células fotorreceptoras que nos permiten distinguir los colores. Es lo que denominamos visión fotópica.
Pero los conos no son los únicos fotorreceptores que tenemos. También existen los bastones, muchísimo más sensibles a cantidades pequeñas de luz y fundamentales para poder ver cuando oscurece. Un trabajo experimental sobre el efecto Purkinje describe precisamente cómo, a medida que disminuye la iluminación y aumenta la contribución de los bastones, nuestra sensibilidad visual cambia desde los rojos hacia longitudes de onda más cortas.

Y durante un eclipse tenemos un escenario excepcional para observar esa transición. La iluminación va disminuyendo conforme la Luna cubre el Sol y, cerca de la totalidad, nuestro sistema visual entra en condiciones mesópicas, una situación intermedia en la que participan simultáneamente conos y bastones.
El paisaje sigue teniendo exactamente los mismos colores. Lo que está cambiando es la sensibilidad espectral de nuestros ojos.
¿Por qué el rojo se «apaga»?
Aquí podemos incluso ponerle números. Cuando existe mucha luz, la sensibilidad luminosa de nuestra visión alcanza aproximadamente su máximo alrededor de los 555 nanómetros, en la región verde-amarillenta del espectro. Cuando domina la visión con poca luz, el máximo se desplaza hacia aproximadamente 505-507 nanómetros, más cerca del azul verdoso.

Ese desplazamiento es el corazón del efecto Purkinje. Por eso, cuando disminuye mucho la iluminación, los rojos pierden luminosidad aparente respecto a los azules y verdes azulados. No significa que veamos literalmente una camiseta roja transformarse en azul. Significa que el rojo nos parecerá proporcionalmente más oscuro mientras otros colores de longitudes de onda más cortas mantienen mejor su luminosidad aparente.
Es una demostración preciosa de algo que a menudo olvidamos: el color no depende únicamente de los objetos que estamos mirando. También depende de la luz disponible y de cómo nuestro cerebro procesa las señales que recibe de la retina.
Entonces, ¿de qué color deberíamos vestirnos para el eclipse?
Si únicamente queremos disfrutar del fenómeno astronómico, podemos vestirnos como queramos.
Pero si queremos convertir el eclipse en un pequeño experimento científico, merece la pena llevar colores muy contrastados. Una buena opción sería colocar juntas una prenda roja o naranja intensa y otra azul, cian o verde azulada.
Antes de que el eclipse esté muy avanzado podemos observar ambas con iluminación normal. Después, conforme nos aproximemos a la totalidad, volvemos a compararlas.
El efecto Purkinje predice que el rojo tenderá a oscurecerse relativamente más y que los tonos azulados ganarán protagonismo visual conforme disminuya la iluminación.
Podemos probarlo con camisetas, pañuelos, cartulinas o cualquier objeto de colores intensos.
Un eclipse especialmente interesante para experimentar con la luz
El eclipse del 12 de agosto de 2026 tendrá una característica particular en España: llegará durante el atardecer. Será el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo y la franja de totalidad atravesará España desde el noroeste hacia el este antes de alcanzar Baleares.
Eso significa que tendremos superpuestos dos procesos: la disminución natural de la iluminación propia del final de la tarde y la caída extraordinariamente rápida de luz provocada por la ocultación del Sol.

No implica que todos vayamos a experimentar un efecto Purkinje espectacular —la percepción varía entre personas y la adaptación visual necesita tiempo—, pero sí crea unas condiciones muy interesantes para observar cómo cambia la apariencia relativa de los colores durante los minutos cercanos a la totalidad.
Probablemente ese sea también uno de los motivos por los que la iluminación de un eclipse resulta tan difícil de describir. Muchas personas hablan de una luz «metálica», «extraña» o casi irreal.