Desafían la gravedad en Italia: los íbices que escalan una presa vertical en busca de sal
En Italia, los íbices ascienden por una presa casi vertical para lamer minerales. Una escena insólita que responde a una necesidad vital.
Javier Castaño
Hay imágenes que parecen imposibles, pero no lo son. En la presa de Cingino, en el norte de Italia, varios íbices alpinos han vuelto a protagonizar una escena que desafía la lógica: escalar un muro casi vertical como si fuera una simple ladera.
No es algo puntual. Este comportamiento se repite cada cierto tiempo y responde a una necesidad muy concreta.
En su hábitat natural, dominado por la alta montaña, estos animales se alimentan principalmente de vegetación. Sin embargo, su dieta es pobre en algunos minerales esenciales, especialmente sodio. Para compensarlo, buscan fuentes alternativas.
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Y ahí es donde entra la presa. El hormigón de la estructura, ligeramente poroso, acumula sales minerales que los íbices aprovechan. Suben varios metros por la pared, se detienen en pequeñas irregularidades y lamen la superficie para obtener esos nutrientes.
La escena, grabada en numerosas ocasiones, muestra a estos animales moviéndose con una seguridad sorprendente, pese a la inclinación extrema.

Una adaptación que lo cambia todo
Lejos de ser un comportamiento temerario, lo que ocurre en Cingino es el resultado de una adaptación evolutiva muy precisa.
Las pezuñas de los íbices cuentan con un borde exterior duro que aporta estabilidad, y una zona interior más blanda y flexible que mejora el agarre. Esta combinación les permite adherirse a superficies rocosas con gran eficacia.
A ello se suma un equilibrio extraordinario y una musculatura preparada para moverse en terrenos abruptos. El resultado es una imagen que rompe con lo intuitivo: animales de gran tamaño desplazándose por una pared casi vertical sin perder estabilidad.