Desertificación: causas, consecuencias y soluciones para frenar su avance
La desertificación es el proceso de transformación de un territorio en un desierto por causas como las acciones humanas y el cambio climático.
Pablo Ramos
La desertificación se ha convertido en un problema global de primer orden en muchos puntos del planeta. El avance de los territorios áridos tiene graves consecuencias en todos los ámbitos, afectando la alimentación, la agricultura, la biodiversidad y generando conflictos como los refugiados climáticos.
Entender sus características, causas y consecuencias es fundamental para tomar consciencia del problema y adoptar las medidas oportunas. «Cada segundo se degrada el equivalente a cuatro campos de fútbol de tierra saludable, lo que suma un total de 100 millones de hectáreas al año», estima la ONU.
¿Qué es la desertificación?
Definición de desertificación
La desertificación es el proceso de transformación de un territorio en un desierto por diversas causas, aunque este término está popularmente vinculado a la acción humana.
De hecho, la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD) la define como la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, como las variaciones climáticas y las actividades humanas.

Diferencias entre desertificación y desertización
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua recoge que desertizar y desertificar tienen el mismo significado. En concreto, desertificación y desertización son las acciones de transformar en desierto una extensión de tierra.
Sin embargo, otras entidades detallan que ambos conceptos tienen matices distintos. Por un lado, la desertización es la transformación de un terreno en desierto de manera generalizada, sin concretar más detalles, y es aplicable también en otros campos como el ámbito poblacional.
Por su parte, la desertificación hace referencia a la transformación de un terreno en un desierto por causas provocadas por la acción del ser humano. No obstante, desde la Fundéu recalcan que desertizar y desertificar son sinónimos que se pueden usar de forma similar, aunque no signifiquen exactamente lo mismo.

Causas de la desertificación
Las causas de la desertificación pueden ser muy variadas y responden a distintos fenómenos y actividades.
Cambios climáticos
Uno de los factores determinantes es el cambio climático, que está provocando un incremento de las temperaturas y un aumento de la intensidad de los fenómenos extremos. De este modo, las sequías son más duraderas y prolongadas, lo que hace avanzar el proceso de desertificación.
El cambio climático también está causando una alteración en el régimen de lluvias. En consecuencia, en muchos puntos del planeta las precipitaciones son más escasas, irregulares e incluso torrenciales. Estas características impiden una absorción y retención adecuadas del agua en el suelo.
Actividades humanas, deforestación y sobreexplotación de recursos hídricos
Entre las causas de la desertificación destacan las actividades humanas, como la deforestación y la sobreexplotación de los recursos hídricos. La tala indiscriminada y masiva de árboles acelera el deterioro y la erosión de la tierra, lo que favorece el avance de los desiertos.
Por otro lado, la sobreexplotación de los recursos hídricos, especialmente para la agricultura, está alterando el equilibrio hídrico de muchas regiones. La vegetación natural de estos entornos puede verse afectada, limitando su crecimiento y acelerando la transformación en desierto.

Consecuencias de la desertificación
Impacto en el medio ambiente y la biodiversidad
La desertificación daña gravemente el medio ambiente de la zona en la que se produce. Al perder vegetación, el suelo se erosiona con mayor rapidez y la biodiversidad disminuye, lo que degrada los ecosistemas.
Las áreas afectadas por esta erosión pierden gran parte de su capacidad para regular el almacenamiento de carbono, mantener la vegetación y conservar el ciclo del agua.
Además, la desertificación destruye hábitats y amenaza a muchas especies de animales y plantas. Esto desequilibra los ecosistemas, afectando tanto a las especies en riesgo como a las comunidades que dependen de esos recursos y de la biodiversidad en general.
Degradación del suelo y pérdida de fertilidad
Además de la pérdida de biodiversidad, la desertificación acelera la erosión y la degradación del suelo. Al disminuir la cobertura vegetal de pastos, plantas y árboles, los vientos y las lluvias eliminan los sustratos más superficiales del suelo, básicos para el crecimiento de las plantas.
El suelo afectado por la desertificación pierde fertilidad, reduciendo su capacidad para sostener actividades como la agricultura y la ganadería. Estas actividades son fundamentales en todo el mundo, pero aún más esenciales en los países en vías de desarrollo afectados por la desertificación.
Desplazamiento de poblaciones y crisis alimentaria
Otra consecuencia importante de la desertificación y la pérdida de fertilidad del suelo es la crisis alimentaria que puede desencadenar, poniendo en riesgo la manutención de miles de personas.
En varias regiones del planeta, la crisis alimentaria, agravada por la degradación del suelo y el cambio climático, ha provocado el desplazamiento de poblaciones. Estos desplazados son conocidos como refugiados climáticos. Según el Foro Económico Mundial, en África cerca de 40 millones de personas ya viven en condiciones de sequía grave.

¿Cómo afecta la desertificación al cambio climático?
La desertificación es un fenómeno natural que se está viendo acelerado por el cambio climático. Además, es un problema recíproco y circular: el calentamiento global intensifica la transformación de algunos territorios en desiertos, y a su vez, la desertificación acentúa algunos factores que propician el cambio climático.
Relación entre la desertificación y las emisiones de CO2
Existe una relación directa entre la desertificación y las emisiones de CO2. El avance de la desertificación reduce la masa forestal en muchas regiones.
Al haber menos vegetación y árboles, se captura menos carbono, lo que aumenta la presencia y las emisiones de CO2, uno de los gases responsables del calentamiento global.
Impacto de la desertificación en el ciclo hidrológico
La desertificación también afecta el ciclo hidrológico del agua. La transformación de un territorio en desierto modifica la capacidad del suelo para absorber y retener agua, debido a la reducción de la cobertura vegetal.
Además, la explotación de los acuíferos para actividades humanas reduce el ciclo natural del agua en la región.

Regiones más afectadas por la desertificación
La desertificación es un problema global que afecta a muchas regiones del planeta en distintos grados. La ONU ha identificado las zonas de mayor riesgo, entre las que se encuentran:
– África
Las zonas más afectadas son los alrededores del Sahara, especialmente en países como Mauritania, Mali, Chad, Sudán, Níger y Gambia. El Sahel, que limita con el Sahara y la sabana sudanesa, también está gravemente afectado por la sequía y la desertificación.
– Asia
En este continente, las zonas áridas y semiáridas de China, India, Irán, Mongolia y Pakistán son las más afectadas.
– América Latina
En México, las tierras secas de los desiertos de Sonora y Chihuahua y otras regiones centrales sufren este proceso. En Argentina, la Patagonia y Cuyo están en alto riesgo de erosión.
– Europa
Los países mediterráneos, especialmente Grecia, el sur de Italia, España, Chipre y Portugal, son los más vulnerables, así como Bulgaria y Rumanía.

Medidas de prevención y soluciones frente a la desertificación
Aunque la desertificación es un problema complejo, existen medidas de prevención y soluciones que pueden ayudar a combatirla y reducir su avance.
Uso sostenible de recursos naturales
El uso sostenible de los recursos naturales, en especial del agua, es clave para minimizar la sobreexplotación de los recursos hídricos en las zonas más afectadas.
La gestión forestal sostenible también es fundamental para conservar las masas forestales, permitiendo que los árboles sigan capturando carbono y se reduzca la erosión del suelo.
Reforestación y regeneración de suelos
La reforestación y la regeneración de suelos son fundamentales en la lucha contra la desertificación, especialmente en las zonas áridas y semiáridas. Los árboles y las plantas estabilizan el suelo y mejoran la retención de agua y nutrientes.
Además, la restauración vegetal y las prácticas sostenibles mejoran la estructura y fertilidad del suelo, minimizando la erosión y aumentando la capacidad de retención de agua.
Agricultura sostenible y técnicas de conservación del agua
Aplicar prácticas de gestión sostenible en la agricultura es otro punto esencial. Mejorar el rendimiento de los cultivos, reducir el uso del agua y evitar la erosión del suelo son acciones clave.
El uso eficiente de recursos, la recolección de agua de lluvia y técnicas como el riego por goteo pueden ayudar a mitigar la escasez de agua.
Iniciativas y acuerdos internacionales
Existen numerosos acuerdos e iniciativas internacionales para combatir la desertificación. Uno de los más importantes es la **Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la
Desertificación** (CLD), lanzada en 1994. Su objetivo es promover el uso sostenible de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, que son especialmente vulnerables a la desertificación.
