Día del Reciclaje: aprender a reciclar de manera sencilla

En el Día del Reciclaje recordamos la importancia de reducir nuestros residuos para lograr un mundo más sostenible.

María José Montesinos

María José Montesinos

Cuidar el medio ambiente es algo que está a nuestro alcance a través de gestos sencillos, pero que requieren que pongamos un poco de voluntad. Es el caso de reciclar, una acción que genera un enorme bien para la sostenibilidad del planeta y que apenas nos exige un poco de esfuerzo. Para recordarnos la importancia de estos gestos se celebra el Día del Reciclaje.

Cuando reciclamos estamos ayudando al planeta. Fuente: Pixabay

A través del reciclaje se tratan los residuos que generamos para reutilizarlos de nuevo, evitando el uso de materias primas. De esta manera reducimos el riesgo de agotar los recursos naturales del planeta. Además, los procesos de reciclaje suelen usar menos energía que la extracción y uso de materias primas, con lo que su huella ecológica es menor.

¿Cuándo es el Día Mundial del Reciclaje?

Para recordarnos la importancia de reciclar, la (UNESCO), Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, aprobó en 1995 declarar un Día Mundial del Reciclaje. Tras su aprobación son muchos los países que se han ido sumando a la celebración de esta efeméride.

La importancia del Día del Reciclaje

El Día del Reciclaje nació con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre la necesidad de disminuir los residuos que producimos, darles  una nieva vida y reducir así nuestra huella ecológica. El objetivo de es generar una mayor responsabilidad, no solo entre los consumidores ciudadanos, sino también dentro de la industria.

España, en la cola del reciclaje

España está por debajo de la media europea en reciclaje, según un estudio de Eurostat. El informe de esta agencia europea señala que reciclamos el 33,3% de los residuos que generamos, frente al 45% de media del resto de la UE.

España recicla menos que la media europea. Fuente: Pexels

En concreto, en España se recogieron 483,7 kilogramos de residuos por persona en el año 2019, el último del que tiene datos el Instituto Nacional de Estadística. De ellas, unos 377 kilogramos correspondieron a residuos mezclados y poco más de 106 kilos se depositaron en los contenedores de recogida separada para reciclaje. Por tanto, queda camino para mejorar en la reutilización de residuos.

Además, de reciclar hay otras acciones que podemos hacer para reducir los residuos que generamos

No está de más recordar que, antes que reciclar, hay otras acciones que tenemos que tener en cuenta si queremos reducir nuestra huella ecológica para no dejar exhausto al planeta. Estas acciones se conocen como las tres erres del medio ambiente, y son: reducir, reutilizar y reciclar.

¿Qué significan Las tres erres para el medio ambiente?

Con el reciclaje se trata los residuos para darles una nueva vida. El reciclaje es la tercera ‘R’ de la sostenibilidad. Hay otras dos ‘R’ que tenemos que plantearnos antes: en primer lugar, reducir nuestros consumos. Piensa si verdaderamente necesitas eso que estás comprando, o se trata de una compra por impulso de la que te olvidarás rápidamente sin casi usarlo.

La segunda ‘R’ es la de reutilizar. Muchos objetos puede tener nuevos usos, y seguro que se te ocurren ideas divertidas que además ayudarán al medio ambiente. Con una camiseta podemos hacernos un bolso, aunque también podemos llevar la ropa que ya no nos ponemos a un contenedor de recogida.

Además, podemos utilizar una lata de pintura como maceta, una taza vieja para poner los lápices o una antigua caja como estantería. Son acciones que evitarán el consumo de nuevas materias primas y además nos darán una tarde de creatividad y divertimento.

No debemos caer en la trampa de pensar que si algo puede reciclarse no tiene huella ambiental. Siempre tendrá un impacto ambiental ya que supondrá un consumo de agua y energía, aunque el proceso de reciclaje sea más sostenible que el de fabricación.

Dónde reciclar cada cosa

Los españoles somos sensibles al reciclaje y el 82% aseguran separar residuos en casa para llevarlos al reciclaje, según un estudio de la agencia Catchment para Ecoembes de 2021. Si embargo, hemos visto que la media de reciclaje en nuestro país es del 33% por lo que es muy posible que no se esté llevando a reciclaje todo lo que es posible o que haya errores al llevarlos al contenedor.

No siempre sabemos dónde depositar cada residuo. Fuente: Pixabay

No siempre tenemos claro dónde debemos depositar los residuos para su reciclaje, y se ha vuelto más complicado con la suma de nuevos contenedores. Es muy importante que cada materia vaya en su contenedor correcto ya que sino, al llegar a la planta de reciclaje no podrán ser tratados. Irán a lo que se conoce como ‘impropios’ y lo más probable es que acaben en la basura general.

Contenedor amarillo

Al contenedor amarillo van los envases. Eso significa botellas y frascos de plástico, briks, papel film, bolsas de plástico (las no degradables) y las latas de refresco o de conservas. También el papel de aluminio (hacer una bola antes de tirarlo para que sea más fácil de procesar), las tapas y tapones de metal y plástico, las bandejas de corcho blanco, las tarrinas de los yogures y el tubo de dentífrico.

Las botellas de plástico van al contenedor amarillo. Fuente: Pexels

Contenedor azul

En el contenedor azul se tiran los periódicos y papeles, pero también envases de alimentación, calzado o cajas de congelados. No se deben depositar ni los briks (que van al amarillo), ni las servilletas de papel usadas, ya que contienen aceite y otros restos orgánicos que ‘mancharían’ el proceso de tratamiento del papel. Con cada tonelada de papel y cartón que se recicla se evita cortar 18 árboles, y con 8 cajas de cereales se puede hacer un libro.

El papel va al contenedor azul. Fuente: Pixabay

Contenedor verde

En el contenedor verde debe depositarse el vidrio: desde las botellas de vino, cava… hasta los frascos de colonia u otros líquidos o los tarros de alimentación, como los de mermeladas o conservas. El vidrio es un material que se puede reciclar hasta el infinito sin que pierda nunca sus propiedades.

El frasco al contenedor verde y el tape al amarillo. Fuente: Pixabay

Hay que distinguir el vidrio del cristal, que es de lo que están hechos los vasos, copas y otras piezas de la vajilla, que no se reciclan igual, y que deben llevarse al punto limpio, lo mismo que los espejos. Para las bombillas, fluorescentes, leds, etcétera deberemos buscar un lugar de recogida específico.

Contenedor marrón

Ha comenzado a generalizarse en las ciudades el contenedor marrón, aunque no está presente en todas las localidades. El contenedor marrón sirve para depositar los desechos orgánicos, es decir, los restos de alimentos, pieles de patatas, cáscaras de huevo…

Al contenedor marrón van también los restos de jardinería y plantas, y, aquí sí y no en el del papel es donde debemos depositar las servilletas y papel de cocina usados. Se reciclará en compost que podrá utilizarse como abono natural. Para que sea posible, tendremos que evitar tirar en él colillas, chicles, toallitas húmedas o arena de mascotas.

Contenedor gris

Al contenedor gris va lo que es imposible de reciclar: cerámicas, juguetes, objetos de plástico, pañales y pañuelos de papel usados o arena de mascotas, de manera principal. Las pilas se reciclan aparte, en sus puntos de recogida específicos, lo mismo que muebles y enseres, o electrodomésticos. Lo mismo en el caso ordenadores o móviles viejos. En el vertedero todo se compacta y se va depositando en capas.

Espero que hayáis visto la importancia de reciclar, algo que celebramos un día, pero que debemos practicar durante todo el año. Hacer un mundo más verde está en nuestras manos.