Eclipse solar total del 12 de agosto: los datos más curiosos del gran evento astronómico
El eclipse del 12 de agosto de este año será el acontecimiento astronómico del año pero además pasaran muchas otras curiosidades que puede que desconozcas.
Mar Gómez
El 12 de agosto de 2026 España vivirá uno de los fenómenos astronómicos más esperados del siglo: un eclipse solar total. Durante unos instantes, la Luna se interpondrá entre la Tierra y el Sol y proyectará su sombra sobre parte del territorio español, convirtiendo el día en una especie de atardecer repentino.

No será un eclipse cualquiera. Será el primer eclipse total visible desde la España peninsular desde 1905 y el primero total que cruzará Europa continental desde el de 1999. La franja de totalidad atravesará zonas del norte y este peninsular, mientras que en el resto del país se verá como un eclipse parcial de gran magnitud.
Un eclipse bajo en el horizonte
Una de las características más especiales de este eclipse es que ocurrirá con el Sol muy bajo sobre el horizonte en España, poco antes de la puesta de sol. Esto lo convertirá en un fenómeno especialmente fotogénico, pero también más delicado de observar: será imprescindible buscar lugares con el horizonte oeste-noroeste completamente despejado, sin montañas, edificios o árboles que tapen la visión.
En algunas ciudades de la franja de totalidad, el máximo se producirá alrededor de las 20:27 hora peninsular, con el Sol ya muy bajo. En Santander, por ejemplo, la totalidad durará alrededor de un minuto; en Bilbao será mucho más breve, de apenas medio minuto.
Las perlas de Baily: cuando el Sol se cuela por los valles lunares
Uno de los momentos más espectaculares de un eclipse total son las llamadas perlas de Baily. Justo antes de que la Luna cubra por completo el disco solar, los últimos rayos de Sol se filtran a través de los valles, montañas y cráteres del borde lunar. Desde la Tierra, esos puntos de luz parecen pequeñas perlas brillantes alrededor de la silueta oscura de la Luna.
¿La causa? La Luna no tiene un borde liso: su relieve irregular permite que la luz solar se cuele durante unos segundos por algunas zonas y desaparezca por otras. La NASA describe estas perlas como puntos brillantes de luz solar que asoman por los valles lunares durante eclipses solares.
El anillo de diamantes
Después de las perlas de Baily llega otro de los momentos más buscados por los observadores: el anillo de diamantes. Ocurre cuando solo queda un último punto de luz solar visible junto a la corona del Sol, creando la imagen de un anillo brillante con un diamante en uno de sus lados.
Este efecto aparece justo antes de la totalidad y de nuevo justo después, cuando el Sol empieza a reaparecer. Es uno de los instantes más bellos del eclipse, pero también uno de los más peligrosos para la vista: mientras quede fotosfera solar visible, no debe mirarse directamente sin gafas homologadas.
Lunitas en el suelo: el eclipse bajo los árboles
Durante la fase parcial del eclipse también se puede observar un fenómeno muy curioso: las “lunitas” proyectadas en el suelo. Si estamos bajo un árbol, los pequeños huecos entre las hojas funcionan como cámaras estenopeicas naturales. En lugar de ver manchas redondas de luz, aparecen pequeñas medias lunas repetidas sobre el suelo, paredes o cualquier superficie clara.
Es una de las formas más sencillas y seguras de disfrutar de un eclipse sin mirar directamente al Sol. También puede reproducirse con un colador, una espumadera o una cartulina con pequeños agujeros.
El cielo se oscurece, baja la temperatura y cambia la naturaleza
Durante la totalidad, si el cielo está despejado, el ambiente cambia de forma súbita. La luz se vuelve extraña, la temperatura puede descender y algunos animales reaccionan como si llegara la noche. De hecho, científicos en España preparan proyectos para registrar cómo cambian los sonidos de aves, murciélagos, insectos y anfibios durante el eclipse del 12 de agosto de 2026.

En plena totalidad también puede verse la corona solar, la atmósfera externa del Sol, normalmente invisible por el brillo de la fotosfera. Es uno de los grandes regalos de los eclipses totales: durante unos segundos o minutos, el Sol muestra una parte de sí mismo que casi nunca podemos observar desde la Tierra.
Los eclipses también existen en otros planetas
Aunque los eclipses solares nos parecen un fenómeno muy terrestre, no son exclusivos de nuestro planeta. En otros mundos del Sistema Solar también se producen alineaciones entre el Sol, un planeta y sus lunas. En Marte, por ejemplo, sus pequeñas lunas Fobos y Deimos pueden pasar por delante del Sol, aunque no llegan a cubrirlo por completo como hace nuestra Luna vista desde la Tierra.
La NASA recuerda que las lunas de otros planetas también pueden generar eclipses, aunque sus tamaños aparentes no producen necesariamente un espectáculo como el que vemos aquí. En planetas con muchas lunas, incluso pueden producirse varios eclipses al mismo tiempo.
Un eclipse histórico… y no el único que llega
El eclipse total del 12 de agosto de 2026 será el gran acontecimiento astronómico en España, pero no llegará solo. El calendario astronómico de los próximos años será excepcional: el 2 de agosto de 2027 habrá otro eclipse total visible desde el sur de España, y el 26 de enero de 2028 se producirá un eclipse anular visible también desde parte del país.

Por eso se habla ya de una especie de “trienio dorado” de eclipses en España. Pero el de 2026 tendrá algo muy especial: será el primero de esta serie, llegará en pleno verano y coincidirá con el Sol cayendo hacia el horizonte, lo que puede dejar imágenes únicas si la meteorología acompaña.
Cómo verlo con seguridad
Para observar el eclipse será imprescindible utilizar gafas homologadas para observación solar, con certificación ISO 12312-2. No sirven gafas de sol, cristales ahumados, radiografías, filtros caseros ni mirar a través del móvil, prismáticos o telescopios sin filtros solares adecuados.

Solo durante la totalidad, y únicamente dentro de la estrecha franja donde el Sol quede completamente cubierto, se puede mirar unos instantes sin protección. Fuera de esa fase, incluso aunque el Sol esté casi oculto, mirar directamente puede provocar daños graves e irreversibles en la retina.
El 12 de agosto de 2026, millones de personas mirarán al cielo. Pero para disfrutarlo de verdad hará falta algo más que estar dentro de la franja: habrá que elegir bien el lugar, llegar con tiempo, tener el horizonte despejado y proteger siempre la vista. Porque este eclipse será mucho más que una sombra sobre España: será una oportunidad única para ver cómo, durante unos segundos, el día se convierte en noche.