El agua del Cantábrico también se recalienta: está 5ºC por encima de lo normal
El calor y los récords de temperatura no solo están afectando al Mediterráneo, sino que el Cantábrico también tiene anomalías de hasta +5ºC
Marta Almarcha
No sólo el agua del Mar Mediterráneo se calienta. El Cantábrico, el mar que baña las costas del norte de España y que se ha caracterizado por sus aguas frescas para el baño, está viviendo también un «sobrecalentamiento» sin precedentes.
Y lo más preocupante: los picos de temperatura de la superficie del mar en nuestras costas suelen alcanzarse entre agosto y septiembre. Sin embargo, este año ya hemos alcanzado esas temperaturas.
El Mediterráneo está sumido en plena ola de calor marina con anomalías de +6ºC en la parte occidental de la cuenca y ya ha batido algunos récords.
Sin embargo, el Cantábrico no se queda atrás. Las anomalías en las costas del País Vasco también están superando los 4.5-5ºC y también se han batido récords en los últimos días. Estas temperaturas pueden tener numerosas consecuencias pasando desde nivel ecosistémico, económico y atmosférico.
El Mediterráneo al rojo vivo: récords y temperaturas de agosto
Antes de que acabase el mes de junio, nunca antes se había registrado una temperatura tan alta en ese mes en muchos puntos del Mediterráneo occidental. Si nos fijamos en nuestras costas, destaca Baleares y en concreto la temperatura alcanzada en la boya de Dragonera. Esta boya tiene un récord absoluto de 31.87ºC alcanzado en agosto de 2024.

El dato alcanzado el pasado 30 de junio es de 30.55ºC, lo que supone un récord para un mes de junio. Sin embargo, este dato ya se ha superado: el día 1 de julio esta misma boya marcó 30.99ºC.
Los datos más recientes, del pasado día 6 de julio, nos muestran que las aguas superficiales que abarcan el mar Balear registraron una temperatura media de 28.04ºC, lo que supone una anomalía de +4.63ºC. Esta temperatura es más propia de los meses de agosto.
Pero estas altísimas temperaturas de la superficie del mar no solo se han quedado en aguas de Baleares. La boya de Valencia registró el día 30 de junio 27.82ºC, y nunca antes había superado los 27ºC en un mes de junio. En julio, el día 4 ya se han alcanzado los 28.92ºC.

Todas las boyas que pertenecen a la red española en el Mediterráneo, han registrado máximas individuales para el mes de junio.
Los últimos datos del día 6 de julio del Mediterráneo occidental, muestran que la temperatura media alcanzó los 27.30ºC, con anomalía de +4.66ºC. De forma puntual las anomalías están siendo superiores a los 6ºC y las más altas, de más de 7ºC se están registrando en las costas del sur de Francia.
El Cantábrico no se queda atrás con anomalías de 5ºC
Pero el calor no solo afecta al Mediterráneo, también al Cantábrico y sobre todo al oriental. El día 30 de junio se marcaron récords en las boyas de Bilbao-Vizcaya con 23.93ºC y en Villano-Sisargas con 19.99ºC. También la boya de Cabo de Peñas registró un récord para un mes de junio con 20.97ºC registrados el día 27.

Las temperaturas han seguido subiendo también en el Cantábrico y la boya de Bilbao-Vizcaya ya ha marcado 24.45ºC el día 5 de julio.
En las costas de Cantabria y Asturias rondan los 21ºC, con el máximo alcanzado en la boya de Gijón el pasado día 2, de 20.1ºC. Estas temperaturas también suponen unas anomalías entre 4.5ºC y 5ºC por encima de lo normal en el Cantábrico oriental.
Las temperaturas seguirán subiendo
La previsión apunta a que la temperatura superficial de nuestras costas tendrá algunos descensos en los próximos días. Sin embargo, esto no quiere decir que las temperaturas vayan a ser bajas.

En las costas mediterráneas españolas las temperaturas seguirán superando los 28-30ºC y en el Cantábrico oriental los 22-24ºC.
Además, como se comentó anteriormente, los picos de temperatura de la superficie del mar suelen registrarse entre agosto y septiembre, por lo que está por verse qué temperaturas máximas alcanzaremos este año.
¿Qué consecuencias tendrán estas altas temperaturas?
Estas altísimas temperaturas tienen innumerables consecuencias que van desde efectos en la atmósfera, en la economía y el sector pesquero, en los ecosistemas y en la salud.
Por un lado, está el aumento de las noches tropicales. El efecto regulador del mar se ve alterado, favoreciendo que, sobre todo en zonas costeras, las temperaturas nocturnas sean cada vez más elevadas y no se baje de los 20-25ºC.
Por otro lado, la temperatura de la superficie marina actúa como combustible a la atmósfera y es que, a mayor temperatura, más humedad se libera a la atmósfera y esta energía puede desencadenar en tormentas más severas si se dan las condiciones adecuadas a todos los niveles.
Efectos negativos en los ecosistemas. La vida marina puede verse drásticamente afectada y puede provocar la migración de especies e incluso la mortalidad de algunas, lo que conlleva también a pérdidas económicas en el sector pesquero.
En cuanto a olas marinas se refiere, el mar Mediterráneo es el más afectado por ellas en Europa y uno de los más afectados en el mundo, ya que es un mar muy afectado por el calentamiento global. Desde 1982, el número de estas olas de calor marinas se ha duplicado.