El Ártico se recalienta y las olas de calor marinas se disparan

El calentamiento global está transformando el Ártico que está experimentando un aumento extraordinario de las olas de calor marinas.

Mario Picazo

El calentamiento global está transformando el Ártico a una velocidad sin precedentes. La región que más rápido se calienta del planeta también está experimentando un aumento extraordinario de las olas de calor marinas. Estos episodios en los que la temperatura del océano se mantiene muy por encima de lo habitual durante varios días, meses o incluso más de un año. 

Un nuevo estudio internacional concluye que estos fenómenos se han intensificado notablemente desde la década de 1980 y que algunas zonas del océano Ártico se están convirtiendo en auténticos puntos calientes del planeta.

Del estudio realizado se concluye que la duración, frecuencia e intensidad de estas anomalías térmicas positivas están aumentando. Lo hacen con mayor rapidez que en otras regiones oceánicas, con consecuencias importantes para el hielo marino, los ecosistemas polares y la circulación climática global.

El Ártíco es la región del planeta que más rapidamente se calienta. Como consecuencia el número de olas de calor marinas se ha disparado. fuente: NOAA


¿QUE SON LAS OLAS DE CALOR MARINAS?

Las olas de calor marinas se producen cuando la temperatura del agua permanece por encima de los valores promedio durante al menos cinco días consecutivos. Las causas varían pero puede ser por una mayor radiación solar, la llegada de masas de aire cálidas o la entrada de corrientes oceánicas más templadas.

Aunque este tipo de fenómenos se han estudiado ampliamente en océanos templados y tropicales, el Ártico presenta unas características muy particulares. La presencia de hielo marino, la estratificación del agua y la llegada de aguas atlánticas cálidas hacen que las olas de calor árticas funcionen de manera diferente a las de otras regiones del planeta.

EL NÚMERO DE EPISODIOS DE OLAS MARINAS SE HA DISPARADO DESDE LOS AÑOS 80


Los datos disponibles muestran que las olas de calor marinas del Ártico han aumentado significativamente desde la década de 1980. En algunas zonas, la temperatura superficial del mar puede situarse hasta 4 ºC por encima de los valores normales para la época del año.

Los mares marginales del Ártico, como el mar de Barents, el mar de Kara o el mar de Chukchi, destacan especialmente por la rapidez con la que se están calentando. Allí las anomalías térmicas aumentan aproximadamente 0,6 ºC por década y la frecuencia de estos eventos llega a duplicar la media mundial. En cada región del planeta pueden variar, pero es habitual que se registren entre uno y tres episodios al año.

No todo se queda en la superficie, las capas oceánicas situadas entre 50 y 500 metros de profundidad también están experimentando olas de calor importantes. Un escenario que demuestra que el calentamiento no se limita únicamente a la superficie del mar.


El retroceso del hielo marino se ha convertido en uno de los principales motores de estas olas de calor. Cuando el hielo desaparece durante el verano, el océano queda expuesto directamente a la radiación solar y absorbe mucha más energía.

Este proceso activa el conocido efecto albedo: el hielo refleja gran parte de la radiación solar, mientras que el océano oscuro la absorbe. Cuanto menos hielo existe, mayor es la cantidad de calor que almacena el mar.

Durante los episodios de 2007 y 2020, algunas zonas del Ártico absorbieron casi el doble de energía solar de lo habitual debido a la escasez de hielo marino. Además, el agua dulce procedente del deshielo forma una fina capa superficial que se calienta con facilidad. Los modelos climáticos indican que este mecanismo puede prolongar e intensificar las olas de calor marinas alrededor de un 20 %.

EL CALOR TAMBIEN LLEGA DE LAS PROFUNDIDADES

A diferencia de otros océanos, en el Ártico una parte importante del calor procede del subsuelo marino. Las aguas relativamente cálidas que penetran desde el Atlántico Norte circulan a profundidades intermedias y actúan como una enorme reserva energética.

Las tormentas otoñales e invernales pueden mezclar estas aguas profundas con las capas superficiales, favoreciendo la aparición de episodios cálidos. Los investigadores estiman que aproximadamente una quinta parte de las olas de calor superficiales del Ártico podrían estar relacionadas con este mecanismo.

El calentamiento del Ártico puede influir en el clima de Europa y del hemisferio norte. foto: Unsplash

Aunque todavía existe escasa investigación sobre los impactos concretos de estas anomalías térmicas, los expertos advierten de que incluso pequeños aumentos de temperatura pueden desencadenar importantes cambios en los ecosistemas polares.

Las alteraciones afectan al fitoplancton, a las cadenas alimentarias marinas, a las poblaciones de peces, aves y mamíferos marinos. La llegada de especies propias de latitudes más templadas, el desplazamiento de organismos adaptados al frío y las alteraciones en la disponibilidad de nutrientes podrían modificar de forma permanente algunos ecosistemas árticos.


EL RÉCORD DEL MAR DE BARENTS: 480 DÍAS DE CALOR ANÓMALO

Algunas de las olas de calor marinas más recientes han dejado a más de uno boquiabierto. La duración extraordinaria de algunos eventos no tiene comparativa alguna con los registros del pasado. La ola de calor marina más larga documentada en el Ártico se registró en el mar de Barents en 2016.

En esa ocasión fueron más de 480 días consecutivos, con la superficie del mar como el fondo oceánico registrando temperaturas aproximadamente 1 ºC superiores a la media climatológica. Se trata de uno de los episodios de calentamiento oceánico más prolongados observados hasta ahora en cualquier región del planeta.

En general, la duración de estos eventos en el Ártico oscila actualmente entre 10 y 40 días, aunque la tendencia apunta a episodios cada vez más persistentes.

LA PÉRDIDA DE HIELO MARINO ACELERA EL CALENTAMIENTO


Aunque todavía existe escasa investigación sobre los impactos concretos de estas anomalías térmicas, los expertos advierten de que incluso pequeños aumentos de temperatura pueden desencadenar importantes cambios en los ecosistemas polares.

Las alteraciones afectan al fitoplancton, a las cadenas alimentarias marinas, a las poblaciones de peces, aves y mamíferos marinos. La llegada de especies propias de latitudes más templadas, el desplazamiento de organismos adaptados al frío y las alteraciones en la disponibilidad de nutrientes podrían modificar de forma permanente algunos ecosistemas árticos.

UN LABORATORIO DEL CAMBIO CLIMÁTICO


El Ártico se está calentando varias veces más rápido que la media mundial y se ha convertido en uno de los principales indicadores del cambio climático global. La reducción del hielo marino, el aumento de la temperatura del agua y la creciente frecuencia de las olas de calor marinas forman parte de una transformación acelerada que ya tiene consecuencias a escala planetaria.

Los modelos climáticos indican que, si continúan aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero, el Ártico podría experimentar algunos de los mayores incrementos del mundo en la intensidad y frecuencia de las olas de calor marinas durante las próximas décadas.

Los investigadores consideran prioritario ampliar la vigilancia y la investigación en esta región para comprender mejor cómo estos cambios afectarán al clima global y a los océanos del planeta.

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