El Ártico, un lugar cada vez más lluvioso y no es buena noticia
El Ártico se calienta a un ritmo muy superior a la media del planeta, favoreciendo que sea más lluvioso que antes.
Mario Picazo
El Ártico es cada vez más lluvioso. Es la región del planeta que más se ha transformado durante las últimas décadas como consecuencia del calentamiento global generado por los humanos.
Entre los cambios más destacables que ha provocado ese calentamiento, se encuentra la rápida disminución de la capa de nieve y hielo. Aunque también cambios en el régimen de precipitaciones.
Un informe publicado esta semana por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) muestra como este vasto e importante bioma del norte de la Tierra está cambiando drásticamente.
La disminución de la capa de nieve y hielo ocurre a un ritmo alarmante que se sitúa en torno al 20% por década.
La capa de hielo y nieve del Ártico disminuye en torno a un 20% cada década
Además, la región en su conjunto continúa calentándose cuatro veces más rápido que el resto de la Tierra. De hecho, los últimos siete años han sido los más cálidos registrados, según apunta el informe. Elaborado por más de 140 expertos de todo el mundo, el Arctic Report Card examina los «signos vitales» de la región entre octubre de 2021 y septiembre de 2022.
En él se verifican los cambios en la capa de nieve, el volumen de hielo marino y las temperaturas del aire y del océano. Sin olvidar los cambios que ha experimentado la precipitación.

Un Ártico más cálido y lluvioso lo hacen más frágil
La precipitación en el Ártico está aumentando durante todas las estaciones, y estas están cambiando. Gran parte de esta nueva precipitación ahora cae en forma de lluvia, a veces durante el invierno y en épocas tradicionalmente gélidas del año.
Esto interrumpe la vida diaria de los humanos, pero también la vida silvestre y la de las plantas.
Además, el hielo marino, que una vez protegió las costas de la erosión durante las tormentas de otoño, se está formando más tarde. También suma el hecho de que el hielo más fino de ríos y lagos hace que viajar en motos de nieve sea cada vez más peligroso para los locales.
Hoy las carreteras se congelan peligrosamente con más frecuencia. Así mismo, la población se enfrenta a un mayor riesgo de inundaciones por el desbordamiento de los ríos.
Para las comunidades indígenas de pastores de renos, la lluvia invernal puede crear una capa de hielo impenetrable. Esta película impide que sus renos accedan a la vegetación debajo de la nieve.
El tráfico de barcos en el Ártico también está aumentando, una situación que implica nuevos riesgos para los frágiles ecosistemas de la zona.
Además, la capa de hielo de Groenlandia continúa su rápido proceso de fusión. Como consecuencia envía agua dulce y hielo al océano, cambiando corrientes oceánicas y elevando el nivel del mar en muchas zonas del planeta.

Los ingredientes de un Ártico lluvioso y más húmedo
Son varios los factores que contribuyen al aumento de las precipitaciones en el Ártico. Por una parte, a medida que disminuye rápidamente el hielo marino, hay más agua expuesta. Esto se traduce en un mayor aporte de humedad desde la superficie a la atmósfera.
Los registros satelitales de los últimos 44 años muestran como toda la región del Ártico ha visto una pérdida de más del 40% de la extensión del hielo marino en verano.
En los últimos 44 años el Ártico ha perdido un 40% de hielo marino en verano
También sabemos que la atmósfera del Ártico se está calentando mucho más que el resto del mundo, y ese aire más cálido tiene el potencial para contener más vapor de agua y así generar más lluvia.
Bajo tierra, el Ártico, también sufre una rápida transformación. El clima, cada vez más húmedo y lluvioso, está acelerando el deshielo del permafrost. Se trata de una capa de hielo subterránea sobre la cual se asientan la mayoría de las poblaciones e infraestructuras del Ártico.
Como consecuencia de ese desequilibrio, cada vez es más frecuente ver edificios que se desmoronan, o caminos hundidos y agrietados. También es más común la aparición de sumideros y el colapso de las costas comunitarias a lo largo de ríos y océano.
Todo ello supone un enorme reto para las comunidades indígenas a la hora de cosechar y asegurar sus alimentos.
Las estaciones cambiantes eliminan nieve y hielo a un elevado ritmo
Como en otras regiones del planeta, el Ártico está viviendo una transformación de sus estaciones. Los meses menos fríos se alargan y los más fríos se acortan y con esos cambios, nieve y hielo tienden a menguar rápidamente.
La nieve ayuda a mantener la fría temperatura del Ártico al reflejar una buena parte de la radiación solar entrante de vuelta al espacio. Eso evita que se absorba en la superficie por un suelo más oscuro, libre de nieve.

Su presencia ayuda a que el hielo de superficies de agua como lagos o ríos dure más en primavera. También ayuda a que la tierra retenga la humedad durante más tiempo los meses de verano. Evitando así las condiciones excesivamente secas que pueden conducir a devastadores incendios forestales.
La nieve también es una plataforma de viaje para los cazadores. Y un hábitat para muchos animales que dependen de ella para anidar y protegerse de los depredadores.
Como apunta el informe en sus conclusiones, a este ritmo de calentamiento, el Ártico continuará perdiendo su capacidad de regular el clima del mundo. Lo que pasa en el Ártico es un ejemplo para el resto del mundo. Y nos ayudará a entender cómo evolucionará el sistema climático global durante los próximos años.