El Atlántico está enviando una señal inquietante: la Corriente del Golfo podría estar cambiando

Un estudio científico detecta que un desplazamiento de la Corriente del Golfo podría anticipar hasta 25 años antes el colapso de la AMOC, una de las corrientes oceánicas clave para el clima de Europa y el Atlántico Norte.

Mario Picazo

Las corrientes oceánicas del Atlántico Norte son de las más observadas y estudiadas, ya que desempeñan un papel esencial en el clima del planeta. Entre ellas destaca la Corriente del Golfo, una poderosa corriente marina que transporta agua cálida desde el Caribe hacia el Atlántico Norte y Europa.

Un nuevo estudio científico sugiere que cambios bruscos en la trayectoria de esta corriente podrían ser una señal temprana del debilitamiento o incluso del colapso de la AMOC, la gran circulación oceánica que regula el transporte de calor en el Atlántico.

Este sistema, conocido como circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC), actúa como una gigantesca cinta transportadora que redistribuye calor entre los trópicos y las latitudes altas. Con los cambios que ha ido experimentando el Ártico, hoy sabemos que de alguna manera han afectado el comportamiento de algunas corrientes de la región. 

Fuente mapa: NASA

La AMOC: el sistema que ayuda a regular el clima de Europa

La AMOC funciona mediante un mecanismo relativamente simple pero extremadamente poderoso. El agua cálida superficial viaja hacia el norte a través del Atlántico, donde se enfría y aumenta su densidad. Cuando esto ocurre, el agua más densa y pesada se hunde y regresa hacia el sur por capas profundas del océano.

Este proceso explica por qué Europa occidental tiene un clima mucho más suave que otras regiones situadas a la misma latitud, como partes de Canadá o incluso el nordeste de Estados Unidos.

Sin embargo, el sistema podría estar debilitándose debido al calentamiento global. El deshielo de Groenlandia y el aumento de las precipitaciones están introduciendo grandes cantidades de agua dulce en el Atlántico Norte, reduciendo la salinidad del océano y dificultando el hundimiento del agua que impulsa esta circulación.

Fuente: Edward et al. Nature Communications.

Un desplazamiento de más de 200 kilómetros en solo dos años

Los expertos que siguen de cerca la corriente han empleado modelos oceánicos de alta resolución para analizar cómo respondería la Corriente del Golfo ante un debilitamiento de la AMOC. En las simulaciones detectaron un comportamiento muy llamativo, y es que la corriente comienza desplazándose gradualmente hacia el norte cerca del cabo Hatteras, el punto donde normalmente se separa de la costa este de Estados Unidos.

Pero cuando el sistema se vuelve inestable, ocurre un cambio repentino. La trayectoria de la corriente puede moverse unos 219 kilómetros hacia el norte en apenas dos años, un desplazamiento extremadamente rápido en términos oceánicos. Este cambio aparece unos 25 años antes del colapso completo de la AMOCen los modelos climáticos utilizados por los científicos.

Observaciones reales que apuntan en la misma dirección

Para comprobar si este patrón aparece también en el mundo real, los investigadores compararon las simulaciones con datos observacionales del Atlántico. Los registros de altimetría por satélite entre 1993 y 2024 muestran que la Corriente del Golfo ya presenta una tendencia significativa a desplazarse hacia el norte en la región del cabo Hatteras

Además, las mediciones de temperatura del océano profundo recopiladas entre 1965 y 2024 muestran cambios coherentes con ese mismo desplazamiento.Esto no significa que el colapso sea inminente, pero sí sugiere que el sistema podría estar perdiendo estabilidad progresivamente.

Fuente foto: NASA

Que implican estos cambios extremos en la temperatura del océano

El estudio también revela que un cambio rápido en la posición de la Corriente del Golfo puede provocar variaciones térmicas muy intensas en el océano.

En una zona del Atlántico Norte situada aproximadamente en 38°N y 71,5°W, la temperatura media del agua en los primeros 250 metros de profundidad puede aumentar hasta 6,5 °C en solo dos años cuando la corriente cambia de posición.

Este calentamiento no sería gradual, sino que implicaría una transformación rápida del régimen oceánico en esa región. La AMOC está considerada uno de los posibles puntos de inflexión del sistema climático global. Si se debilitara de forma importante o llegara a colapsar, las consecuencias podrían sentirse en varias partes del planeta.

Entre los posibles efectos destacan:

  • inviernos más fríos en Europa occidental
  • cambios en los patrones de lluvia en los trópicos
  • alteraciones en los monzones de África y Asia
  • aumento del nivel del mar en la costa este de Estados Unidos
  • cambios importantes en los ecosistemas marinos del Atlántico Norte.

Vigilar la Corriente del Golfo es clave para entender los cambios

Gran parte de la dinámica de la AMOC ocurre a gran profundidad, lo que hace difícil observar directamente sus cambios. Sin embargo, la Corriente del Golfo es la rama superficial visible del sistema, por lo que su posición puede monitorizarse mediante satélites.

Por este motivo, los científicos creen que seguir la trayectoria de esta corriente podría convertirse en una de las mejores herramientas para detectar señales tempranas de cambios profundos en la circulación oceánica del Atlántico.

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