El error con las terrazas y balcones que puede poner en peligro a tus mascotas este verano
Dejar a las mascotas en terrazas durante el verano puede parecer seguro, pero el calor, la falta de ventilación y los suelos calientes aumentan el riesgo.
Barbara
En verano las terrazas, pueden parecer la mejor opción para que las mascotas, perros y gatos, tomen el aire. Son lugares donde predomina la luz, hay algo de ventilación y, dependiendo de la terraza, una zona de sombra que transmite seguridad. Pero es en esa imagen idílica del perro en la terraza donde reside el problema.
Con temperaturas altas, una terraza o un balcón pueden calentarse muy rápido y convertirse en un espacio peligroso, incluso cuando el animal no está directamente al sol.

Es bien sabido, que el miedo nunca llama a la puerta, sino que pasa de lleno a la sala sin preguntar. Es por eso, que de vez en cuando reside en escenas tan comunes: el dejar una puerta mal cerrada, un bebedero expuesto al calor o un suelo de baldosa que lleva horas acumulando temperatura.
Y claro ,en plena ola de calor, estos detalles, aunque puedan parecer irrisorios o menores son clave. Ya que lo que pudiera parecer en otras circunstancias climatológicas, un rincón cómodo para la mascota, puede acabar convirtiéndose en un espacio sofocante y potencialmente peligroso.
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A diferencia de las personas, perros y gatos no regulan la temperatura corporal con la misma facilidad. Los perros dependen en gran parte del jadeo para enfriarse, mientras que los gatos suelen esconder los primeros signos de malestar.
Por eso, cuando el problema se hace evidente, la mascota puede llevar ya un tiempo soportando estrés térmico.
Por qué las terrazas pueden ser un peligro para las mascotas
Uno de los errores más habituales es pensar que basta con dejar agua. La hidratación es imprescindible, pero no compensa una exposición prolongada al calor.
Si el espacio no tiene sombra real, ventilación suficiente y una temperatura coherente, el riesgo sigue existiendo.

También hay que tener en cuenta los materiales. En verano, el cemento, la cerámica o el metal pueden alcanzar temperaturas elevadas.
Para una mascota tumbada en el suelo, ese calor se transmite directamente al cuerpo. En balcones pequeños o cerrados, además, la sensación térmica puede aumentar por la falta de circulación de aire.
Jadeo intenso, debilidad, salivación excesiva, vómitos, temblores o desorientación son señales de alarma. Ante estos síntomas, conviene llevar al animal a un lugar fresco, ofrecer agua sin forzar y contactar con un veterinario.
En verano, una terraza no siempre es un refugio para las mascotas. A veces, puede ser el punto más peligroso de la casa.