El impacto de las cúpulas de calor es cada vez mayor en el mundo

El intenso episodio de calor que hemos experimentado este mes de mayo de 2026 ha sido consecuencia de la presencia de una persistente cúpula de calor

Mario Picazo

Los expertos hablan cada vez más de las conocidas cúpulas de calor, que se han convertido en uno de los fenómenos meteorológicos más comentados de los últimos años.

Debido a su capacidad para generar episodios de calor extremo que pueden prolongarse durante días o incluso semanas, su impacto va en aumento. 

Aunque el término se utiliza cada vez con más frecuencia en los medios de comunicación, muchas personas desconocen qué ocurre realmente en la atmósfera cuando se forma una cúpula de calor y por qué sus efectos pueden ser tan importantes para la salud, la agricultura, los recursos hídricos y el riesgo de incendios forestales.

Comprender cómo funciona este fenómeno es fundamental en un contexto en el que las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas en muchas regiones del planeta.

El 26 de mayo de 2026 se batieron récords de temperatura en un buen número de localidades de Europa debido a la presencia de una cúpula de calor. Mapa: Copernicus

¿Qué es una cúpula de calor?

Una cúpula de calor es una configuración atmosférica asociada a una extensa zona de altas presiones que permanece prácticamente inmóvil sobre una región durante varios días.

Este potente anticiclón actúa como una especie de tapa que atrapa el aire cálido cerca de la superficie terrestre e impide la llegada de sistemas meteorológicos más frescos e inestables.

Cuando el aire desciende desde niveles superiores de la atmósfera, se comprime y se calienta. Es un fenómeno, conocido como calentamiento por subsidencia y favorece un aumento progresivo de las temperaturas.

A ese fenómeno hay que sumarle que la estabilidad atmosférica reduce la formación de nubes, lo que permite que la radiación solar alcance el suelo de forma continua y refuerza aún más el calentamiento.

El resultado es una acumulación persistente de calor que puede elevar los termómetros hasta niveles excepcionalmente altos.

¿Cómo se forma una cúpula de calor?

La formación de una cúpula de calor suele estar relacionada con patrones de bloqueo atmosférico. Estos bloqueos se producen cuando una dorsal anticiclónica muy intensa se instala sobre una zona y permanece prácticamente estacionaria.

Mientras las borrascas circulan a latitudes más altas o se desvían hacia otras regiones, el aire cálido continúa acumulándose bajo el anticiclón.

En muchas ocasiones, además, la situación coincide con la llegada de masas de aire muy cálidas procedentes de regiones subtropicales o desérticas. En el caso de España, ese aire suele provenir del norte de África. 

Dado que en mayo los días ya son más largos, los cielos despejados, la ausencia de precipitaciones y las largas horas de insolación favorecen que el suelo se caliente intensamente durante el día.

Parte de ese calor vuelve a la atmósfera y queda atrapada bajo altas presiones, lo que hace que el fenómeno se intensifique cada día que pasa.

Estas son las características de una cúpula de calor. Gráfico elaborado con IA.

Cúpula de calor y ola de calor: ¿Qué diferencia hay?

Aunque ambos conceptos suelen emplearse como sinónimos, no significan exactamente lo mismo. Una ola de calor se refiere a un periodo de temperaturas anormalmente elevadas respecto a los valores habituales de una región.

Una cúpula de calor, en cambio, describe el mecanismo atmosférico que puede provocar ese episodio extremo.

Dicho de otro modo, la cúpula de calor es la causa meteorológica y la ola de calor es una de sus posibles consecuencias. Muchas de las olas de calor más intensas registradas en las últimas décadas se han asociado a este tipo de bloqueos anticiclónicos.

Los ingredientes de una cúpula de calor

Las cúpulas de calor presentan varios rasgos que permiten identificarlas con facilidad en los mapas meteorológicos y en las observaciones de superficie.

Uno de los más importantes es su persistencia. A diferencia de otros fenómenos atmosféricos que evolucionan rápidamente, estas situaciones pueden mantenerse activas durante una o varias semanas.

También destacan por afectar a áreas muy extensas. En ocasiones, una misma cúpula de calor puede cubrir varios países o incluso regiones enteras de un mismo continente.

Otra característica habitual es la ausencia de nubosidad significativa. Los cielos despejados favorecen una radiación solar intensa durante el día y contribuyen al calentamiento continuo de la superficie.

Además, suelen ir acompañadas de noches muy cálidas. Las temperaturas apenas descienden tras la puesta de sol, lo que dificulta el descanso y aumenta el estrés térmico en la población.

Impactos de una cúpula de calor sobre la salud y el medio ambiente

Los efectos de una cúpula de calor van mucho más allá de las altas temperaturas. Desde el punto de vista sanitario, aumentan los riesgos de deshidratación, agotamiento por calor y golpes de calor, especialmente entre personas mayores, niños y colectivos vulnerables.

Las noches tropicales o tórridas también incrementan el impacto en la salud al impedir una adecuada recuperación térmica del organismo.

A nivel de la superficie, este tipo de situaciones favorece la sequedad de la vegetación y aumenta el riesgo de incendios forestales.

La falta de precipitaciones y la elevada evaporación reducen la disponibilidad de agua en embalses, ríos y suelos agrícolas. La sequedad del ambiente, tanto a nivel de superficie como en el aire, ayuda a propagar el fuego.

A eso se suman el humo y las partículas en suspensión, que empeoran la calidad del aire. En condiciones de estabilidad atmosférica, son favorables la acumulación de contaminantes y la formación de ozono troposférico, especialmente en áreas urbanas e industriales.

Por eso, en las ciudades, la presencia de cúpulas de calor puede influir negativamente en la salud de muchos habitantes.

¿Las cúpulas de calor son cada vez más frecuentes?

Las cúpulas de calor han formado parte del funcionamiento natural de la atmósfera durante siglos. Sin embargo, numerosos estudios indican que el calentamiento global aumenta la probabilidad de que estos episodios generen temperaturas cada vez más extremas.

Los expertos señalan que, cuando una cúpula de calor se desarrolla en una atmósfera más cálida, parte de una temperatura base más elevada.

Esto facilita la aparición de récords térmicos y prolonga los efectos de las olas de calor asociadas. Este mes de mayo se ha batido un buen número de récords de temperatura en Europa debido a un fenómeno de este tipo. 

Europa es actualmente el continente que más rápido se está calentando y España se encuentra entre las regiones especialmente vulnerables a estos episodios. Las proyecciones climáticas indican que las olas de calor extremo podrían ser más frecuentes, más intensas y más duraderas en las próximas décadas.

El intenso calor que hemos vivido este mes de mayo ha afectado a un importante sector de la población. foto: generada con IA

¿Por qué es importante seguir de cerca la evolución de las cúpulas de calor?

La detección temprana de una cúpula de calor permite anticipar posibles impactos en la salud pública, la agricultura, los ecosistemas y la gestión de los recursos hídricos.

Gracias a los avances en la predicción meteorológica, los servicios meteorológicos pueden identificar estos bloqueos atmosféricos con varios días de antelación.

En un clima cada vez más cálido, comprender qué es una cúpula de calor, cómo se forma y cuáles son sus consecuencias resulta fundamental para adaptarse a uno de los fenómenos meteorológicos extremos que más impacto tienen sobre la sociedad y el medio ambiente.

La histórica cúpula de calor de mayo de 2026

La cúpula de calor que afectó a Europa durante la segunda mitad de mayo de 2026 ha sido una de las más llamativas registradas tan temprano en la temporada.

Un potente bloqueo anticiclónico favoreció la llegada de aire muy cálido procedente del norte de África, lo que disparó los termómetros en numerosos países europeos.

En España se registraron temperaturas cercanas a los 40 °C en algunas zonas del sur peninsular y numerosos récords para un mes de mayo. En Cataluña, por ejemplo, se igualaron marcas históricas de calor en estas fechas.

El episodio también dejó registros extraordinarios en países poco acostumbrados a este tipo de calor. Reino Unido superó por primera vez los 35 °C en mayo, Irlanda pulverizó sus récords históricos para este mes y Francia registró temperaturas propias del verano avanzado.

Los expertos destacan que lo más llamativo no fue únicamente la intensidad del calor, sino también su precocidad. Lo que tradicionalmente se asociaba a episodios de julio o agosto apareció esta vez cuando aún faltaban varias semanas para el inicio oficial del verano meteorológico.

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