El increíble encuentro de un pescador con un tiburón peregrino en aguas noruegas
Un tiburón peregrino de gran tamaño ha sido visto en aguas noruegas, un espectáculo marino tan inusual como inofensivo para quienes lo presencian.
Javier Castaño
En las aguas frías del Atlántico Norte, frente a la costa noruega, un visitante poco común ha acaparado la atención de navegantes y científicos. Un tiburón peregrino de gran porte fue visto nadando cerca una embarcación de un pescador muy próximo a la superficie, desplazándose con calma.
Quien no esté familiarizado con la especie podría confundirlo, a simple vista, con un depredador peligroso. Nada más lejos: este pez —el segundo más grande del planeta, solo superado por el tiburón ballena— se alimenta exclusivamente de diminutos organismos suspendidos en el agua.
Un coloso que vive del plancton
Su nombre científico es Cetorhinus maximus y puede alcanzar más de 10 metros de longitud y varias toneladas de peso. Lo curioso es que toda esa masa corporal se mantiene gracias al zooplancton, que filtra del agua con cada avance.
Se calcula que puede mover hasta 6.000 litros por hora por su cavidad bucal, mientras el agua se cuela entre sus branquias y retiene el alimento microscópico.

Sus dientes, minúsculos y apenas visibles, no están pensados para desgarrar presas grandes. Por eso, el riesgo para las personas es nulo. Aun así, cruzarse con un ejemplar en mar abierto impone; el contraste entre su tamaño y su naturaleza pacífica sorprende incluso a quienes han estudiado a fondo su biología.