El lince ibérico suma un nuevo capítulo: nacen tres cachorros en Zarza de Granadilla
El nacimiento de tres crías en el centro de cría de Cáceres refuerza el programa de recuperación del felino más amenazado de la Península.
María Rivas
La temporada de cría del lince ibérico ha comenzado en España con una nueva camada. El centro de cría de Zarza de Granadilla, en la provincia de Cáceres, ha registrado el nacimiento de tres cachorros, los primeros de 2026 dentro del programa de conservación de esta emblemática especie.
La madre, Hubara, una hembra de 15 años, dio a luz durante la madrugada en las instalaciones del centro, gestionado por el Organismo Autónomo Parques Nacionales. El nacimiento marca el inicio de un nuevo ciclo reproductor para el felino más amenazado de Europa, cuya recuperación se ha convertido en uno de los mayores éxitos de conservación de fauna en el continente.
Hace apenas veinte años, el lince ibérico estaba prácticamente al borde de la desaparición. A comienzos de los años 2000 quedaban menos de un centenar de ejemplares en libertad, concentrados en áreas muy concretas del sur peninsular. Desde entonces, programas de cría en cautividad, reintroducción y protección del hábitat han cambiado el rumbo de la especie.
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Un centro clave para la recuperación del lince ibérico
El centro de cría de Zarza de Granadilla, inaugurado en 2011, forma parte de la red de instalaciones que trabajan en el programa de conservación ex situ del lince ibérico. Su objetivo es criar ejemplares que posteriormente puedan reforzar poblaciones silvestres o contribuir a mantener la diversidad genética de la especie.
Desde su puesta en marcha, el centro extremeño ha registrado 64 nacimientos, convirtiéndose en una de las piezas clave del programa de recuperación. Cada nueva camada representa un paso más en un proceso que durante años combinó investigación científica, gestión del territorio y colaboración entre administraciones.
Gracias a ese trabajo continuado, la población del felino ha experimentado una recuperación notable. En la actualidad se superan los 2.400 linces en la Península Ibérica, repartidos en numerosos núcleos reproductores que se extienden más allá de sus enclaves históricos en Andalucía.
Aun así, los expertos recuerdan que la especie todavía se enfrenta a retos importantes, como la fragmentación del hábitat o los atropellos en carreteras. Mantener poblaciones conectadas y seguir reforzando su presencia en distintos territorios sigue siendo una prioridad para garantizar su viabilidad a largo plazo.
El nacimiento de los tres cachorros en Zarza de Granadilla es, en ese sentido, una pequeña escena dentro de una historia mucho mayor: la de un felino que durante años simbolizó el riesgo de extinción y que hoy vuelve a ganar espacio en los ecosistemas mediterráneos de la Península.
