El Mediterráneo vuelve a romper récords y supera los 33ºC

El Mediterráneo podría haber batido un nuevo récord, pendiente de confirmar, superando los 33ºC. Esto podría tener serias consecuencias.

Mar Gómez

El Mediterráneo continúa acumulando calor y batiendo récords. En plena recta final del verano, las temperaturas del agua vuelven a situarse en valores excepcionalmente altos y algunas estaciones de medida están registrando nuevos récords.

Anomalía superficial del Mar Mediterráneo el pasado 5 de agosto. Fuente: Copernicus.

La boya de sa Dragonera (Baleares), perteneciente a la red de observación de Puertos del Estado, ha vuelto a marcar valores extraordinarios, reflejando un mar que sigue calentándose tras semanas de intenso calor y ausencia de temporales.

Aunque cada récord debe validarse con las series históricas oficiales, la situación confirma una tendencia que los científicos llevan años observando: el Mediterráneo es uno de los mares que más rápidamente se está calentando del planeta.

Un mar convertido en una enorme batería de calor

Cuando pensamos en una ola de calor solemos mirar al termómetro del aire, pero el verdadero protagonista muchas veces está bajo la superficie del mar.

El Mediterráneo funciona como una gigantesca batería térmica. Durante el verano recibe una enorme cantidad de radiación solar y, al tratarse de un mar relativamente cerrado, con un intercambio limitado con el océano Atlántico, retiene ese calor con mucha facilidad.

Posidonia en el Mar Mediterráneo

Este año se han combinado varios ingredientes:

  • temperaturas muy elevadas durante semanas;
  • noches tropicales y ecuatoriales que apenas permiten enfriar el agua;
  • pocas situaciones de viento intenso o temporales capaces de mezclar las aguas superficiales con otras más frías situadas en profundidad.

El resultado es un Mediterráneo con temperaturas muy por encima de lo habitual para estas fechas.

¿Por qué preocupa un Mediterráneo tan cálido?

No se trata únicamente de que el agua esté más agradable para el baño.Un mar más cálido significa más energía disponible para la atmósfera.El agua caliente incrementa la evaporación y, por tanto, la cantidad de vapor de agua que puede acumularse en el aire. Ese vapor constituye el combustible de muchas tormentas.

Cuando en otoño llega una vaguada o una DANA y se encuentra con un Mediterráneo muy cálido, la atmósfera dispone de mucha más humedad para alimentar precipitaciones intensas.

DANA

No significa que una DANA vaya a producirse por el simple hecho de que el mar esté caliente, pero si aparece una situación meteorológica favorable, un Mediterráneo excepcionalmente cálido puede intensificar las lluvias.

También afecta a los ecosistemas

Las consecuencias no son únicamente meteorológicas ya que las olas de calor marinas generan un importante estrés sobre los ecosistemas mediterráneos. Muchas especies viven muy cerca de su límite térmico y un incremento persistente de la temperatura puede provocar mortalidad en organismos como corales, esponjas o praderas de posidonia, además de favorecer la llegada y expansión de especies tropicales.

Una tendencia que ya no parece excepcional

Hace apenas unos años superar los 31 °C en una boya oceánica del Mediterráneo era algo extraordinario. Hoy estos registros comienzan a repetirse con mayor frecuencia y varias estaciones de Puertos del Estado han ido encadenando máximos históricos en los últimos veranos.

Más allá del récord concreto que pueda registrar una boya, el mensaje es claro: el Mediterráneo está almacenando cada vez más calor, y ese exceso de energía no desaparece cuando termina el verano. Parte de ella permanecerá en el mar durante semanas, condicionando tanto el tiempo atmosférico como la salud de los ecosistemas marinos.

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