El meteorito de 100 kilos que durante décadas prensó jamones en Ciudad Real

Lo usaron durante décadas como peso para curar jamones en una casa de Ciudad Real. Años después descubrieron que era un meteorito metálico.

Barbara

Durante muchos años fue solo una piedra pesada en una casa rural de Ciudad Real. Oscura, compacta y con un peso descomunal. Pero nadie se imaginaba que aquella masa metálica de casi 100 kilos pudiera ser en realidad, un fragmento de asteroide que había viajado por el espacio antes de caer en la Tierra.

La historia se remonta a 1980, cuando un agricultor encontró el meteorito mientras trabajaba en una finca cercana a Retuerta del Bullaque, en el entorno de lo que hoy es el Parque Nacional de Cabañeros. El objeto metálico llamó la atención por su densidad, pero en aquel momento se pensó que podría pertenecer a algún resto olvidado de una antigua maquinaria o artefacto.

Con el paso del tiempo terminó teniendo un uso inesperado. La familia lo utilizó como peso para prensar jamones durante el proceso de curación, una práctica doméstica que acabaría dando origen a su apodo más conocido: el meteorito jamonero.

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Los científicos confirmaron su origen extraterrestre

Décadas después, la familia comenzó a sospechar sobre el origen de aquella roca por su peso, su aspecto metálico y resistencia. Lo que despertó la curiosidad suficiente de la familia como para consultar sobre su procedencia a especialistas.

Finalmente, el análisis confirmó lo inesperado: se trataba de un meteorito metálico, un tipo de roca espacial compuesto principalmente por hierro y níquel. Procedente del interior de antiguos asteroides que se fragmentaron en los primeros tiempos del Sistema Solar.

Estos meteoritos, al cortarse y pulirse, dejan ver una estructura cristalina muy característica conocida como figuras de Widmanstätten, un patrón que solo puede formarse tras un enfriamiento extremadamente lento en el interior de un cuerpo planetario.

Los investigadores creen que el meteorito pudo caer en la zona hace miles de años, permaneciendo enterrado hasta que las labores agrícolas lo sacaron a la superficie en el siglo XX.

Tras confirmar el origen extraterrestre de la «roca», parte del meteorito se destinó a estudios científicos y a colecciones museísticas. Otros fragmentos fueron cortados y acabaron circulando entre coleccionistas.

Así que lo que durante décadas fue simplemente una pesada herramienta doméstica, ha resultado ser una auténtica reliquia del Sistema Solar.

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