El misterio de las tortugas que parecen congeladas bajo el hielo y no lo están

Un estanque helado en Iowa deja una escena inquietante: tortugas visibles bajo el hielo que, lejos de estar congeladas, sobreviven gracias a la brumación.

Javier Castaño

Un estanque rural del sureste de Iowa ha dejado una imagen tan impactante como difícil de interpretar a primera vista. Bajo una fina capa de hielo, decenas de tortugas permanecen inmóviles, alineadas en las zonas menos profundas del agua, visibles gracias a la transparencia del hielo y a un día despejado de invierno.

La escena no es fruto de un accidente ni de un episodio extremo aislado. Para que ocurra, deben coincidir condiciones muy concretas: hielo fino, cielo despejado y radiación solar suficiente para que la luz atraviese la superficie congelada. Cuando eso sucede, el fondo del estanque se calienta ligeramente y las tortugas se concentran en esas áreas, donde la temperatura resulta algo más favorable.

A simple vista, la imagen inquieta. Las tortugas parecen atrapadas, como si el hielo las hubiera sorprendido sin escapatoria. Sin embargo, no están congeladas ni en peligro inmediato. Lo que muestran las imágenes es un comportamiento natural ligado a uno de los mecanismos de supervivencia más extremos del mundo animal.

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El invierno bajo el agua, una adaptación que parece imposible

Las protagonistas son tortugas mordedoras, una especie común en el medio oeste de Estados Unidos. Al ser reptiles, dependen por completo de la temperatura ambiental. Cuando el invierno avanza y el agua se enfría, su organismo entra en un estado conocido como brumación.

Durante este periodo, el metabolismo se reduce al mínimo. No se trata de un sueño profundo, pero sí de una actividad casi inexistente.

Los movimientos son lentos, la respuesta a estímulos es mínima y el gasto energético se mantiene bajo control. El agua, además, ofrece una ventaja clave: su temperatura es más estable que la del aire, incluso cuando la superficie permanece congelada durante días.

Uno de los aspectos más sorprendentes es su forma de respirar. En estas condiciones, las tortugas pueden absorber oxígeno a través de la piel y de tejidos especializados, lo que les permite permanecer bajo el hielo durante semanas sin necesidad de salir a la superficie.

La imagen de tortugas visibles bajo el hielo no es habitual, pero tampoco es una anomalía. Es una ventana fugaz a un proceso que normalmente pasa desapercibido, una demostración silenciosa de cómo la fauna se adapta a los inviernos más duros.

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