El Niño 2026-27: ¿Qué tiempo traerá a España en otoño e invierno?

El Niño continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad excepcional. Analizamos cómo puede influir en el otoño y el invierno de España, junto con un Mediterráneo y un Atlántico anormalmente cálidos.

Mario Picazo

Este año se habla mucho de El Niño, pero ¿qué tiempo traerá a España? Hoy en día, NOAA estima una probabilidad superior al 90 % de que alcance la categoría de “muy fuerte” durante el otoño y el invierno de 2026-27. Incluso asigna un 75 % de probabilidad de que en el periodo de octubre a diciembre alcance una magnitud excepcional, superior a la de episodios anteriores desde 1950. 

En el suroeste de Europa, la relación entre El Niño y el tiempo meteorológico no es tan directa como en aquellas regiones que se encuentran en el Pacífico. El impacto dependerá en gran medida de cómo El Niño reorganice la circulación atmosférica del hemisferio norte. Eso va a depender, entre otros factores, de su interacción con la NAO, el chorro polar, los bloqueos del Atlántico norte y las temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas que conviven con él.

Un otoño probablemente cálido y con mayor precipitación

La señal más clara de El Niño ahora mismo es la de la temperatura del agua del mar en el Pacífico ecuatorial más oriental y central. Las predicciones para los meses de septiembre, octubre y noviembre muestran temperaturas más cálidas en toda España, con una señal especialmente marcada en el norte, el este peninsular, las Baleares y Canarias. También destacan las predicciones de la precipitación, que serán superiores a la media tanto en el noroeste peninsular como en la vertiente mediterránea y en las Baleares. 

Si domina este patrón, tendríamos un escenario en el que pueden funcionar dos mecanismos distintos. En el Atlántico, un El Niño muy intenso puede alterar la propagación de ondas planetarias desde el Pacífico hacia Norteamérica y posteriormente el Atlántico norte. Durante el otoño y, sobre todo, conforme nos acerquemos al invierno, esto puede modificar la posición e intensidad del chorro polar atlántico y favorecer determinadas configuraciones de bloqueo y de la NAO. 

Si aparecen con frecuencia situaciones de NAO negativa, lo que suele ocurrir es que el anticiclón de las Azores, habitualmente mecanismo de bloqueo, tendería a debilitarse o desplazarse y la circulación de borrascas podría bajar de latitud. En ese escenario aumentarían las posibilidades de que los frentes atlánticos alcancen Portugal, Galicia, y el oeste, centro y sur de la península. 

No significa que El Niño vaya a generar una NAO negativa, la teleconexión entre El Niño y Europa es bastante más variable que la de Norteamérica. Las proyecciones del modelo europeo ECMWF insisten precisamente en que los impactos dependen también de las anomalías existentes fuera del Pacífico tropical. 

Esquema de los ingredientes y escenarios posibles durante el episodio de El Niño 2026-27 en España. gráfico elaborado con IA por Mario Picazo

Agua cálida para aportar la energía de grandes tormentas

El Mediterráneo introduce otro ingrediente potencialmente explosivo y, seguramente, uno de los más importantes para España este otoño. Llegamos a septiembre con un Mediterráneo que ha acumulado muchísimo calor en los últimos meses. Copernicus dispone ya de observaciones y anomalías diarias actualizadas hasta el 15 de septiembre, calculadas respecto al periodo 1991-2020. 

Un Mediterráneo muy cálido no es sinónimo de DANA ni de tormenta torrencial. Existe esa confusión de que el simple hecho de que el agua del mar esté más caliente hace que lleguen DANAs y lluvias torrenciales. Las DANAs son un ingrediente de ese tipo de precipitaciones intensas, pero no las generan por sí solas. 

Para eso, necesitamos una configuración atmosférica óptima que incluya aire frío en altura, inestabilidad, convergencia de aire en niveles bajos y un flujo marítimo persistente. Un mar cálido puede actuar como un potente amplificador de la inestabilidad sobre todo en zonas de orografía costera. 

El Mediterráneo se prepara para otro otoño de lluvias intensas

Cuanto mayor sea la temperatura superficial del Mediterráneo, mayor puede ser la evaporación y mayor la cantidad de vapor de agua disponible en las capas bajas para alimentar las grandes nubes de desarrollo vertical. 

Si posteriormente llega una DANA, una vaguada o aire frío en altura y se establece viento de levante, esa masa de aire cálida y húmeda puede alimentar precipitaciones mucho más eficientes. Por eso Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares, Murcia y Andalucía mediterránea podrían tener este otoño un riesgo elevado de episodios de lluvia muy intensa si coinciden las configuraciones sinópticas apropiadas. 

El propio pronóstico estacional resulta significativo porque espera que la anomalía positiva de precipitación mediterránea sea especialmente importante durante septiembre. El segundo gran elemento que puede modificar la respuesta europea a El Niño es la elevada temperatura de las aguas del Atlántico. 

Anomalía de la temperatura del agua del mar en superficie el 14 de septiembre de 2026. El Niño, representado por los colores rojos oscuros, se ve claramente situado sobre el Pacífico ecuatorial mientras convive con muchas otras regiones donde domina la anomalía positiva de la temperatura del agua. fuente: NOAA

Un Atlántico más cálido también puede modificar el patrón habitual

Un Atlántico norte cálido como el que tenemos este año, potencia el aporte de vapor de agua a la atmósfera, haciendo que esta sea potencialmente más húmeda. Las borrascas y los ríos atmosféricos que circulen hacia Europa pueden disponer de mayores cantidades de vapor de agua. Eso no necesariamente significa que vaya a llover más días, pero sí puede contribuir a aumentar la intensidad de determinados episodios de precipitación. 

Además, la distribución espacial de las anomalías térmicas del Atlántico es importante porque puede modificar los gradientes de temperatura océano-atmósfera y contribuir a desplazar las zonas de mayor baroclinicidad y, con ellas, las trayectorias preferentes de las borrascas. 

Por eso este invierno no debemos mirar únicamente el índice Niño 3.4. Para España probablemente serán igual o incluso más importantes la NAO, la posición del jet atlántico, los bloqueos en Groenlandia y el Atlántico norte y la configuración de las SST atlánticas. Durante el invierno 2026-27, El Niño podría hacerse más evidente. Es durante el invierno cuando las teleconexiones de El Niño suelen estar mejor establecidas. 

Tendencia e intensidad de El Niño entre esta recta final del verano y la primavera de 2027. fuente: CPC/NOAA

Un El Niño extraordinariamente intenso modifica profundamente la convección tropical del Pacífico y, con ella, la conocida circulación de Walker. Las anomalías tropicales generan ondas de Rossby que se propagan hacia latitudes medias y altas y pueden acabar modificando la circulación atmosférica sobre Norteamérica y el Atlántico. Pero entre el primer y el último eslabón hay bastante variabilidad. 

La NAO como elemento dominate del tiempo que viviremos en España

Cuando los meses de invierno llegan con una configuración de NAO negativa, la probabilidad de que las borrascas sigan una trayectoria más baja en latitud puede aumentar. Si eso ocurre, España y otros países del suroeste de Europa, viven un escenario que favorece el aumento de los episodios de precipitación, especialmente en el oeste y sur peninsular. Las comunidades más afectadas suelen ser Galicia, Castilla y León, Extremadura y el oeste de Andalucía. 

En determinados episodios, un Atlántico muy cálido podría incrementar además el transporte de humedad. Si, por el contrario, predominase una NAO positiva, el chorro y las borrascas circularían más al norte y buena parte de España podría quedar bajo condiciones más anticiclónicas y secas. Por eso no se puede afirmar que este El Niño haga del invierno en España uno más lluvioso. 

Como las predicciones de las temperaturas son más fiables, sí se puede afirmar que el otoño-invierno será más suave. El calentamiento climático de fondo, las elevadas temperaturas del Atlántico y Mediterráneo y la propia predicción estacional hacen que resulte más probable encontrar temperaturas superiores a la media que un otoño-invierno frío. Esto no excluye olas de frío. 

De hecho, determinados patrones de bloqueo asociados a una NAO o AO (Oscilación del Ártico) negativa podrían permitir descensos ocasionales de aire ártico o continental hacia Europa. La diferencia es importante y por eso podríamos tener un invierno globalmente cálido interrumpido por episodios fríos intensos, algo perfectamente compatible desde el punto de vista climático.

Recibe toda nuestra info, más rápido en Google

Sigue ElTiempo.es en Google +