El Niño asoma en el Pacífico y sus señales inquietan a los científicos para 2026

La rápida desaparición de La Niña y el calentamiento del Pacífico ecuatorial refuerzan la hipótesis de un nuevo episodio de El Niño en 2026.

Mario Picazo

Todo apunta a que durante los próximos meses La Niña, que se formó en el Pacífico durante la segunda mitad de 2025, irá desapareciendo para dar paso a El Niño. Los modelos climáticos y el análisis de expertos internacionales apuntan a que el fenómeno de El Niño podría formarse durante 2026, con una transición relativamente rápida.

Se trataría de una transición rápida en la que las actuales condiciones de La Niña pasarían rápidamente hacia un escenario ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) neutral y, posteriormente, cálido.

Habrá que seguir de cerca la evolución de los modelos de predicción, pero, de confirmarse, el episodio podría desarrollarse entre finales de primavera y el verano del hemisferio norte, y su intensidad podría ser de moderada a fuerte.

Este 2026 está previsto que el Pacífico ecuatorial se vaya enfriando durante las primeras semanas y que posteriormente se caliente con la llegada de El Niño ya en verano. Foto: Unsplash.

Algo se cuece en las aguas del Pacífico ecuatorial

Actualmente, las aguas del Pacífico ecuatorial se encuentran en una fase de La Niña, caracterizada por aguas más frías de lo normal en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Sin embargo, esta situación podría cambiar de forma notable en los próximos meses.

La Niña ya está mostrando signos de un colapso inusualmente rápido, algo poco habitual en pleno invierno boreal.

Este debilitamiento se debe, en parte, a cambios en los patrones de viento sobre el Pacífico. Lo más notable es la presencia temprana de pulsos de viento del oeste, un ingrediente clave para el desarrollo de El Niño.

Las proyecciones más recientes de los modelos europeos sugieren que el Pacífico comienza a acumular calor de manera acelerada, señal clara de una transición hacia El Niño que ya podría estar en marcha.

¿Para cuándo un El Niño en 2026?

Las predicciones más recientes de los diferentes centros de investigación del mundo sitúan el inicio de El Niño entre mayo y julio de 2026. Los escenarios actuales apuntan a que La Niña podría desaparecer rápidamente durante la primavera. Luego daría paso en poco tiempo a una fase ENSO neutral y, posteriormente, a un episodio cálido bien definido durante el verano del hemisferio norte.

Algunos expertos consideran que, si esta evolución se mantiene, El Niño podría alcanzar una intensidad moderada o incluso fuerte en la segunda mitad del año. De ser así, podría influir de forma significativa en la meteorología global durante la segunda mitad del año.

La intensidad de este potencial El Niño la iremos conociendo más con el paso de los meses, aunque los expertos creen que el de 2026 podría ser similar al de 1997. Imagen: NOAA.

¿Cómo de intenso será este Niño?

Como cada año que se hacen predicciones de El Niño, las que se realizan para un fenómeno que arranca en verano suelen tener más fiabilidad pasado el mes de abril.

La evolución inicial de este potencial El Niño de 2026 recuerda, en ciertos aspectos, a episodios históricos como el de 1997. Pese a esa tendencia, no todos los expertos que monitorizan el Pacífico ecuatorial esperan un evento extremo en términos de calentamiento global.

Algunos investigadores señalan que existen factores que podrían frenar su intensificación antes de alcanzar un impacto máximo.

En particular, los patrones actuales de temperatura de la superficie del mar en latitudes altas no favorecen, por ahora, un gran salto térmico global como el observado en 2023 y 2024. Por ello, incluso si El Niño se consolida, no se espera necesariamente un récord abrupto de temperatura media planetaria.

Impactos climáticos potenciales

Más allá de la temperatura global, El Niño suele provocar una redistribución de las lluvias a escala planetaria. Si el episodio se desarrolla en 2026, podrían darse reducciones significativas de las precipitaciones en regiones como la India, especialmente durante el monzón del suroeste, aumentando el riesgo de sequías.

También se esperan alteraciones en los regímenes de lluvia en distintas zonas de América, África y Oceanía, así como cambios en la actividad ciclónica y en los patrones atmosféricos de gran escala. Otra señal habitual de El Niño, dependiendo de cuándo se forme en verano, es que suele reducir la actividad tropical en el Atlántico, afectando a la formación de huracanes.

El Niño
La intensidad del potencial El Niño la iremos conociendo más con el paso de los meses. Imagen: NOAA

El Niño amplifica el calentamiento global

La posible llegada de El Niño en 2026 se produce tras un periodo de calentamiento sin precedentes. Entre 2023 y 2025 se han batido numerosos récords de temperatura media global, en parte por el fuerte episodio de El Niño de 2023-2024.

También se atribuye a otros factores, como la reducción de aerosoles procedentes del transporte marítimo y la influencia de erupciones volcánicas.

Los escenarios que se barajan en cuanto a calentamiento global respecto a valores preindustriales indican que 2026 podría registrar valores similares a los de 2023 y 2025. Estamos hablando de alrededor de 1,4 °C por encima de la media, mientras que 2027 podría ser incluso más cálido si El Niño termina afianzándose a lo largo de 2026.

La lupa puesta sobre el Pacífico ecuatorial estos próximos meses

Aunque todavía hay incertidumbre con las predicciones que han realizado los diferentes modelos numéricos, los indicios actuales apuntan a que El Niño de 2026 es una posibilidad real y cada vez más probable. Esos modelos suelen ir ajustando más la predicción de la temporalidad e intensidad del fenómeno a medida que pasan los meses.

Cómo evolucionen los vientos, la temperatura del océano y otras variables meteorológicas en las próximas actualizaciones de los modelos climáticos será clave para confirmar si el Pacífico ecuatorial entra de nuevo en una fase cálida con repercusiones a escala global.

En los próximos meses, la atención de la comunidad meteorológica seguirá centrada en esta región, donde se está gestando uno de los fenómenos climáticos de mayor impacto en el planeta.

El Niño
El Niño alterará la temporada de huracanes en el Atlántico entre junio y noviembre. Imagen: NOAA