El Niño de este año podría ser el más fuerte jamás registrado

El Niño ya está activo en el Pacífico tropical y se está intensificando rápidamente, con previsiones que apuntan a un episodio fuerte durante los próximos meses y persistencia hacia finales de 2026

Mar Gómez

El Niño ya está aquí y está ganando fuerza a gran velocidad. Las últimas observaciones del Pacífico ecuatorial muestran que el fenómeno se está intensificando y las previsiones apuntan a que podría alcanzar una intensidad excepcional durante los próximos meses.

La actualización publicada por la NOAA este 13 de agosto mantiene activa la alerta de El Niño y señala que las temperaturas de la superficie del mar superan ya en más de 2 ºC los valores normales en algunas zonas del Pacífico ecuatorial oriental. En julio, la región Niño 3.4, una de las principales referencias utilizadas para vigilar este fenómeno, presentó una anomalía de +1,4 ºC.

Pero El Niño no consiste simplemente en encontrar agua más caliente de lo habitual.

¿Qué está ocurriendo en el Pacífico?

En condiciones normales, los vientos alisios soplan de este a oeste a lo largo del Pacífico tropical y empujan las aguas superficiales cálidas hacia Indonesia y Australia. Frente a las costas de Sudamérica, mientras tanto, ascienden aguas profundas más frías.

Calor acumulado bajo la superficie del Pacífico. Fuente: NOAA

Durante El Niño este sistema se altera. Los alisios se debilitan y pueden aparecer anomalías de viento del oeste. El agua cálida comienza a desplazarse hacia el centro y el este del Pacífico, la termoclina —la zona de transición entre las aguas superficiales cálidas y las profundas más frías— se hace más profunda en el este y disminuye el afloramiento de aguas frías.

Fenómeno de El Niño. Fuente: NOAA

Y ahora mismo estamos viendo precisamente esa respuesta conjunta del océano y de la atmósfera. Durante julio aumentó considerablemente el contenido de calor bajo la superficie del Pacífico y se han registrado anomalías cálidas de hasta +10 ºC a determinadas profundidades. Al mismo tiempo, las lluvias y la convección han aumentado sobre el Pacífico central y oriental y han disminuido sobre Indonesia.

Es decir, ya no estamos simplemente ante un océano caliente: todo el sistema océano-atmósfera se está comportando como El Niño.

Mapa de anomalías de la superficie del pacífico ecuatorial medidas el pasado julio. Fuente: NOAA

¿Hasta dónde puede llegar?

Las previsiones apuntan a que El Niño seguirá fortaleciéndose durante el otoño y el invierno de 2026-2027. La NOAA considera que existe actualmente más de un 90 % de probabilidad de que llegue a convertirse en un episodio “muy fuerte”.

Y hay una posibilidad todavía más llamativa: para el trimestre octubre-diciembre de 2026, NOAA estima un 69 % de probabilidad de que alcance una intensidad histórica, superando un valor de +2,5 ºC en su índice relativo de referencia y situándose entre los episodios más intensos de la serie que comienza en 1950.

Esto supone un cambio enorme respecto a principios de año. Veníamos de condiciones de La Niña, pasamos posteriormente por una fase neutral y, en cuestión de meses, el Pacífico ha realizado una transición muy rápida hacia un El Niño intenso. La OMM ya anticipaba en julio un desarrollo hacia un El Niño fuerte durante el verano y el otoño boreal.

Probabilidad de que continúe El Niño.Fuente: NOAA

¿Significa esto que tendremos más calor en todo el planeta?

El Niño es uno de los grandes reguladores naturales del clima mundial. Al liberar hacia la atmósfera parte del enorme calor almacenado en el Pacífico tropical, suele favorecer un incremento adicional de la temperatura media global.

Y esta vez aparece sobre un planeta que ya es mucho más cálido como consecuencia del cambio climático.

La Organización Meteorológica Mundial prevé para agosto, septiembre y octubre una clara predominancia de temperaturas superiores a la media en gran parte de las zonas continentales del planeta, con una señal especialmente marcada en regiones como el sur de Europa, África, Asia y buena parte de América.

Sin embargo, hay que hacer una distinción importante: El Niño no significa automáticamente que haga más calor todos los días y en todos los lugares. Modifica las probabilidades y reorganiza grandes patrones de circulación atmosférica, pero sus efectos dependen de la región, de la estación del año y de su interacción con otros fenómenos climáticos.

También cambia dónde llueve

El enorme calentamiento del Pacífico modifica la circulación de Walker, una gigantesca circulación atmosférica tropical. Al desplazarse las zonas donde el aire asciende y se forman grandes sistemas de tormentas, también cambia la distribución de precipitaciones a miles de kilómetros.

Para los próximos meses, las previsiones muestran más lluvias de lo habitual en el Pacífico ecuatorial central y oriental, mientras aumenta el riesgo de condiciones secas en regiones como partes de Australia, el subcontinente indio, Centroamérica y el norte de Sudamérica.

Además, este año podría aparecer simultáneamente un Dipolo del Océano Índico positivo, otro importante patrón climático que puede reforzar o modificar algunos de los impactos regionales de El Niño.

¿Y qué puede significar para España?

La relación entre El Niño y el tiempo en Europa es mucho menos directa que en regiones próximas al Pacífico tropical. No podemos decir que por tener El Niño España vaya automáticamente a tener un invierno lluvioso, cálido o seco.

Para el periodo agosto-octubre, los modelos globales manejados por la OMM muestran una mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en el sur de Europa y una cierta señal hacia precipitaciones superiores a la media en el sur del continente. Sin embargo, la consistencia de la señal de precipitación europea es solo baja o moderada.

Predicción del Centro Europeo ECMWF para septiembre, octubre y noviembre. Fuente: ECMWF

Por eso habrá que observar especialmente lo que ocurra durante el otoño y el invierno con la circulación atmosférica del Atlántico Norte. El Niño puede influir indirectamente en ella, pero no permite realizar por sí solo una predicción concreta del tiempo que tendremos en España dentro de varios meses.

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