El Niño gana fuerza: ¿puede ser de récord y empujar a 2027 hacia el año más cálido registrado?
El fenómeno de El Niño podría convertir al año 2027 en el más cálido registrado. Sus efectos provocarían lluvias y sequías extremas en diferentes partes del mundo.
Mar Gómez
El fenómeno de El Niño vuelve a estar en el centro de la vigilancia climática mundial. Las últimas actualizaciones apuntan a que el calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial no solo se está consolidando, sino que podría intensificarse durante los próximos meses y alcanzar una categoría fuerte o incluso muy fuerte durante el otoño-invierno.
La actualización más reciente de la NOAA eleva aún más la señal: sus probabilidades oficiales dan un escenario prácticamente seguro de El Niño durante el final del verano, el otoño y el invierno boreal. Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, la probabilidad de un episodio muy fuerte alcanza el 48%, y sube al 62-63% entre octubre-diciembre y noviembre-enero.

¿Puede ser un El Niño de récord?
Todavía es pronto para afirmarlo, pero sí hay una posibilidad real de que sea uno de los episodios más intensos de las últimas décadas. Para hablar de un El Niño “muy fuerte”, la anomalía en la región Niño 3.4 debe superar los +2 ºC. Las previsiones actuales contemplan ese escenario con una probabilidad elevada durante el invierno boreal.

Ahora bien, conviene evitar el término “super El Niño” como categoría oficial. La NOAA trabaja con niveles como débil, moderado, fuerte y muy fuerte. Además, el ECMWF advierte de que medir la intensidad de El Niño es cada vez más complejo en un planeta más cálido, porque el calentamiento global eleva la temperatura de fondo de los océanos y puede alterar la lectura de las anomalías tradicionales.
¿Podrían 2027 o 2028 ser los años más cálidos?
El candidato más claro es 2027. El Niño suele elevar la temperatura media global, pero su mayor impacto térmico no siempre se nota de forma inmediata. Muchas veces aparece con cierto retraso, meses después del pico del episodio en el Pacífico.
Si El Niño alcanza su máxima intensidad a finales de 2026 o comienzos de 2027, es posible que 2027 reciba buena parte de ese impulso extra. La OMM ya advierte de que hay un 86% de probabilidad de que al menos un año entre 2026 y 2030 supere a 2024 como el más cálido registrado, y un 91% de probabilidad de que al menos uno de esos años rebase temporalmente los 1,5 ºC respecto a la era preindustrial.
¿Y 2028? También podría situarse entre los años más cálidos, pero la conexión directa con El Niño sería menos clara. Dependerá de cuánto dure el episodio, de cómo evolucione después el Pacífico y de la temperatura global de fondo, que sigue aumentando por el cambio climático.
¿Cómo afecta El Niño a España?
En España el impacto de El Niño es mucho menos directo que en otras zonas del planeta. No funciona como un interruptor que garantice más calor, más lluvia o más sequía. AEMET ha señalado que no existe una correlación clara y directa entre El Niño y el tiempo en la Península, aunque algunos estudios apuntan a cierta relación con finales de otoño e inviernos más lluviosos en algunos episodios.
Para este verano, su influencia en España sería limitada. La previsión estacional de AEMET ya apunta a un trimestre julio-agosto-septiembre más cálido de lo normal en la mayor parte del país, con probabilidad superior al 70% en buena parte de la Península y Baleares, y con mayor probabilidad de tormentas en algunas zonas.

La clave es esta: el calor que estamos viviendo en España no debe atribuirse automáticamente a El Niño. Nuestro verano está condicionado sobre todo por patrones atmosféricos regionales, dorsales subtropicales, entradas de aire cálido, sequedad del suelo, temperatura del Mediterráneo y cambio climático.