El Niño podría hacer historia: la OMM alerta de un episodio “muy fuerte” con efectos hasta 2027
El fenómeno de El Niño continúa intensificándose en el Pacífico y los últimos pronósticos apuntan a un episodio excepcional.
Mar Gómez
El Niño de 2026 sigue ganando fuerza y podría terminar convirtiéndose en uno de los episodios más intensos registrados en las últimas décadas.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) acaba de elevar el tono de sus advertencias: el fenómeno ya está plenamente establecido, continuará fortaleciéndose durante los próximos meses y se espera que alcance una intensidad “muy fuerte” antes de tocar techo hacia finales de 2026. Sus efectos sobre el clima mundial podrían prolongarse hasta bien entrado 2027.
La señal es especialmente contundente. Según los Centros Mundiales de Producción de la OMM, existe una probabilidad cercana al 100 % de que El Niño persista tanto entre septiembre y noviembre como durante el trimestre diciembre de 2026-febrero de 2027.
La propia organización señala que es la primera vez que uno de sus boletines sobre El Niño y La Niña presenta una previsión tan categórica, reflejo del gran acuerdo existente entre los diferentes modelos.

¿Puede convertirse en un El Niño récord?
La OMM todavía no afirma que vaya a ser el El Niño más fuerte jamás registrado. Su previsión oficial habla de un episodio de intensidad muy fuerte y excepcional.
Sin embargo, las previsiones de NOAA van un paso más allá. El Centro de Predicción Climática estadounidense estima una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno boreal de 2026-2027.
Más llamativo todavía: para el trimestre octubre-diciembre existe un 69 % de probabilidad de que alcance una magnitud considerada histórica, superando en su índice relativo RONI la intensidad de los episodios registrados desde 1950.

Este escenario implicaría alcanzar o superar aproximadamente los +2,5 ºC en el índice RONI trimestral, una anomalía extraordinaria.
El Pacífico está excepcionalmente cálido
La evolución del océano explica buena parte de la preocupación.Desde mediados de agosto se observan anomalías positivas persistentes y cada vez mayores de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental. La OMM destaca que esas condiciones oceánicas excepcionalmente cálidas están alimentando el fortalecimiento del fenómeno.

Los últimos datos mensuales de NOAA disponibles muestran hasta qué punto se está calentando la región. Durante julio, el índice Niño 3.4 alcanzó +1,4 ºC, mientras que Niño 3 llegó a +1,7 ºC y la región Niño 1+2, situada más cerca de las costas sudamericanas, alcanzó +2,9 ºC. En amplias zonas del Pacífico ecuatorial oriental las anomalías de temperatura superficial superaban ya los +2 ºC.

Pero el calentamiento no está limitado a la superficie. NOAA ha detectado anomalías de temperatura de hasta +10 ºC bajo la superficie del Pacífico ecuatorial, acompañadas por una termoclina más profunda de lo habitual. Ese enorme reservorio de agua cálida puede favorecer que El Niño continúe intensificándose durante los próximos meses.
Los grandes El Niño de la historia
Para comprender la magnitud potencial de lo que está ocurriendo hay que mirar hacia episodios como los de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, que figuran entre los más fuertes de la era instrumental.
El Niño de 2015-16 llegó a situarse al nivel de los grandes eventos de 1982-83 y 1997-98. NOAA considera estos episodios entre los más intensos documentados, aunque comparar exactamente cuál fue “el mayor” depende del índice utilizado y de las incertidumbres asociadas a las observaciones oceánicas.
Los próximos meses serán decisivos porque El Niño suele alcanzar su máxima intensidad hacia finales del año.
Inundaciones, sequías y calor extremo
El Niño no consiste simplemente en que una zona del Pacífico esté más caliente. El calentamiento altera la interacción entre océano y atmósfera, modifica los vientos alisios, desplaza las regiones de grandes precipitaciones tropicales y termina afectando a la circulación atmosférica a miles de kilómetros.
Es lo que conocemos como teleconexiones.La OMM advierte de que un episodio muy fuerte puede provocar alteraciones importantes en los patrones mundiales de temperatura y precipitación y aumentar el riesgo de sequías, inundaciones y episodios de calor extremo en diferentes regiones.

Para el trimestre septiembre-noviembre de 2026, sus modelos señalan además una mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las áreas continentales del planeta. Los patrones previstos de precipitación muestran también una respuesta atmosférica especialmente marcada al fuerte El Niño del Pacífico.
Esto no significa que todo fenómeno extremo que ocurra en los próximos meses vaya a estar provocado por El Niño. La propia OMM insiste en que existen otros grandes condicionantes del clima, como el estado de los océanos Atlántico e Índico. De hecho, también se espera el desarrollo de una fase positiva del dipolo del océano Índico, que podría reforzar o modificar algunos de los impactos habituales de El Niño.
El Niño sobre un planeta ya excepcionalmente cálido
Existe además otro ingrediente fundamental: El Niño se está desarrollando sobre un planeta calentado por la acumulación de gases de efecto invernadero.
El fenómeno es natural y ha ocurrido durante miles de años, pero normalmente ejerce un efecto temporal de calentamiento sobre la temperatura media mundial porque una enorme cantidad de calor almacenada en el Pacífico termina transfiriéndose a la atmósfera.
Eso convierte a los próximos meses —y especialmente a 2027— en un período que habrá que vigilar de cerca en términos de temperatura global.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, ha calificado el actual episodio como “excepcional” y ha señalado que la organización está desplegando junto a los servicios meteorológicos nacionales un nivel de preparación sin precedentes en sus 50 años de historia.
El Pacífico todavía no ha alcanzado su máximo calentamiento. Si los modelos aciertan, El Niño seguirá creciendo hasta finales de 2026. Y entonces sabremos si este episodio simplemente entra en la categoría de los grandes eventos de la historia reciente o si 2026-2027 termina escribiendo un nuevo récord climático.