El oleaje extremo en Tenerife deja cuatro muertos y un desaparecido en una piscina natural

Un golpe de mar deja cuatro muertos y un desaparecido en Isla Cangrejo, una zona clausurada por el aviso de fenómenos costeros.

María Rivas

La costa occidental de Tenerife vivió este domingo un episodio de violento oleaje que ha dejado un balance devastador en el municipio de Santiago del Teide. Un golpe de mar sorprendió a un grupo de bañistas en la piscina natural de Isla Cangrejo, un enclave ya precintado por riesgo meteorológico, provocando la muerte de cuatro personas y la desaparición de otra.

El suceso, que se produjo en plena prealerta por fenómenos costeros adversos, vuelve a subrayar la vulnerabilidad de determinadas zonas del litoral canario ante el mar de fondo atlántico.

Un escenario advertido: mar de fondo, pleamar y una zona especialmente expuesta

Aunque el temporal no llegó de manera inesperada, su impacto fue contundente. Desde el viernes permanecía activa una prealerta que anticipaba olas de hasta cuatro metros, impulsadas por un tren de mar de fondo procedente del Atlántico norte.

Este tipo de oleaje, que viaja largas distancias sin perder energía, interactúa con la abrupta orografía costera de Tenerife, donde los acantilados y plataformas basálticas amplifican la altura de la ola justo antes de romper.

En este contexto, la piscina natural de Isla Cangrejo se convierte en un punto crítico. Se trata de un charco excavado de manera natural entre rocas volcánicas, protegido solo por un muro de cemento a ras de mar.

Cuando el oleaje crece, las olas superan la barrera, inundan el recinto y generan una potente corriente de retorno que arrastra hacia mar abierto. Por este motivo, el espacio estaba vallado, señalizado y clausurado: una medida preventiva habitual en días de mar revuelto.

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Una ola súbita y un rescate a contrarreloj

Sin embargo, alrededor de veinte personas, la mayoría turistas, accedieron al interior del recinto pese al cierre y a los carteles multilingües que advertían del riesgo.

En torno a las 16:00 horas, durante la pleamar, una ola de gran envergadura superó el muro y barrió por completo la piscina. Varias personas fueron arrastradas y golpeadas contra las rocas, un escenario habitual en este tipo de episodios de mar vivo.

Los equipos de emergencia desplegaron un dispositivo de amplia escala, con helicópteros de Salvamento Marítimo y del GES, embarcaciones y recursos sanitarios del Servicio de Urgencias Canario. Tres bañistas fallecieron en el lugar y una cuarta víctima murió horas después en el hospital, tras ser rescatada en parada cardiorrespiratoria. Una quinta persona continúa en paradero desconocido.

Un patrón recurrente y una advertencia que se repite

La tragedia no constituye un hecho aislado. En noviembre, otros tres fallecidos y quince heridos se registraron en Tenerife durante un episodio similar. Y en enero, otro bañista perdió la vida en las inmediaciones de esta misma piscina natural.

Estos antecedentes, sumados al incidente de este domingo, revelan un patrón reiterado: la conjunción de avisos meteorológicos activos, zonas muy expuestas y una infravaloración del riesgo por parte de quienes se acercan al litoral.

Desde el Ayuntamiento de Santiago del Teide, que ha decretado tres días de luto oficial, se insiste en la necesidad de acatar precintos y restricciones en episodios de mar adverso.

La responsable de Análisis de Riesgos del Gobierno de Canarias recuerda que estos accidentes son evitables si se atiende a la señalización y a los avisos oficiales, fundamentales para garantizar la seguridad en un litoral donde el mar, en condiciones invernales, puede mostrar su cara más imprevisible.